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Los Reyes y sus tres hijos, en la proclamación de Don Juan Carlos

Los Reyes, en la proclamación de Don Juan Carlos el 22 de noviembre de 1975Congreso de los Diputados

50 años de la restauración de la Monarquía  El día que España interrumpió el luto por Franco para proclamar Rey a Don Juan Carlos

  • Los españoles vivían el cambio histórico con una mezcla de temor y esperanza

  • Del vestido fucsia de la Reina a los brazaletes negros y la camisa azul de Girón de Velasco

El 22 de noviembre de 1975, con Franco aun sin enterrar, España interrumpió el luto oficial para proclamar Rey a Don Juan Carlos. Nuestro país volvía a ser una Monarquía tras un paréntesis de 44 años. El nuevo Monarca decía que quería ser el Rey de todos los españoles, y abría un horizonte de reconciliación, pero para la mayoría de ellos Don Juan Carlos era un enigma y el cambio se vivía con una mezcla de temor y esperanza.

«Al final de mi discurso, los aplausos fueron tímidos y formales —recuerda el propio Don Juan Carlos en sus memorias—. Y atronadores para la hija de Franco, que presenció la ceremonia desde el balcón, junto a mis dos hermanas. Sofi sonreía, pero yo no podía. No tenía ninguna satisfacción personal de ser finalmente Rey. Me había convertido en el Jefe de Estado más joven de Europa y el único con plenos poderes. Me abrumaba el peso de la responsabilidad. ¿Estaría a la altura de la inmensa tarea que tenía por delante?»

Imagen del Congeso el día de la proclamación de Don Juan Carlos

Don Juan Carlos recibe el aplauso de los asistentes el día de su proclamaciónCongreso de los Diputados

Los ojos del mundo miraban a España con escepticismo. El país había logrado abandonar el subdesarrollo y el analfabetismo, pero ¿sería capaz de convertirse en una democracia? La historia de España durante el último siglo y medio había sido la de media España contra la otra media, y muchos creían que, muerto Franco, los españoles volverían a enzarzarse los unos contra los otros.

Don Juan Carlos no podía ocultar las ojeras. Se había pasado toda la noche ensayando y retocando el discurso que iba dirigir. «Creo que incluso perdí varios kilos ese día», recuerda ahora, 50 años después.

Doña Sofía, que también ese día se convertiría en Reina, eligió un vestido largo color fucsia, que le habían cosido las hermanas Molinero, a juego con el bolso y los zapatos. Ese día empezaba una nueva etapa en la historia de España y la Monarquía debía estrenarse con colores alegres.

También las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita, hermanas del Rey, eligieron tonos claros para sus vestidos, y la viuda del almirante Carrero Blanco, Carmen Pichot, decidió interrumpir el luto que llevaba desde hacía casi dos años, cuando su marido fue asesinado por ETA. Pichot escogió un traje beige y un abrigo fucsia, tras interpretar los deseos de su esposo, monárquico convencido.

La etiqueta recomendaba chaqué para la solemne ceremonia en las Cortes, pero algunos de los procuradores acudieron con traje oscuro y brazaletes negros en señal de luto. Incluso, uno de ellos, Girón de Velasco, que era consejero del Reino, decidió acudir con la tradicional camisa azul de Falange. También la hija de Franco, Carmen, asistió a la proclamación vestida de negro.

Del fucsia al negro

Mientras Don Juan Carlos era proclamado Rey en las Cortes, el cuerpo de Francisco Franco seguía expuesto al público en la capilla ardiente, que se había instalado en el Salón de Columnas del Palacio Real. Y allí fueron los Reyes cuando terminó la ceremonia, pero al bajarse del coche, Doña Sofía había cubierto su vestido fucsia con un abrigo de color negro y se había cambiado de zapatos y bolso. Franco fue enterrado al día siguiente en el Valle de los Caídos, donde permaneció hasta octubre de 2019, que fue exhumado por decisión del Gobierno de Pedro Sánchez.

Pero la proclamación de Don Juan Carlos aún tenía pendiente una segunda ceremonia, que se celebró el 27 de noviembre en la Iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid, donde el cardenal Vicente Enrique y Tarancón pronunció una homilía que pasó a la historia: «Pido para Vos, Señor, un amor entrañable y apasionado a España. Pido que seáis el Rey de todos los españoles», afirmó.

De esta forma empezó una nueva etapa en la historia de España. España se convirtió en una democracia en un tiempo récord mediante un proceso pacífico y sin precedentes que se llamó la Transición y suscitó la admiración del mundo entero.

Año y medio después se celebraron las primeras elecciones libres y las Cortes elegidas redactaron la primera Constitución de la historia elaborada por consenso y sometida a referéndum del pueblo español. Así empezaba también el periodo más largo de paz, libertad, concordia y prosperidad de la historia reciente.

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