El Rey entrega el despacho a un nuevo diplomático este jueves en la Escuela Diplomática
Casa Real El Rey, a los nuevos diplomáticos: «Nunca habéis hecho más falta que ahora»
Don Felipe ha entregado los despachos a 29 nuevos miembros de la Carrera Diplomática
El Rey ha entregado este jueves los despachos a la nueva promoción de la Carrera Diplomática , integrada por 29 funcionarios (16 mujeres y 13 hombres), y ha destacado ante ellos la importancia de resolver los problemas con la persuasión, y no con la fuerza. «Nunca habéis hecho más falta que ahora», les ha dicho. «Lo creo de verdad, no es un cumplido, digamos… diplomático».
Don Felipe, que ha estado acompañado por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha dicho a los nuevos diplomáticos que «sois el contrapunto al tiempo en que vivimos: representáis un modo de actuar, de conduciros, que antepone los argumentos, el diálogo y la persuasión a la imposición y la fuerza».
Según Don Felipe, la visión y la actitud de los nuevos miembros de la Carrera Diplomática coinciden «con los principios y valores de nuestro ordenamiento constitucional, al que nos debemos todos los que dedicamos nuestra vida a servir a España. Y también con ese ‘cauce’ de la convivencia y de nuestro desarrollo que es un orden internacional basado en normas comúnmente aceptadas y aplicadas».
Encauzar el poder
«Defender las normas y el diálogo no es negar que las relaciones entre estados soberanos sean esencialmente relaciones de poder, sino apostar por encauzarlas y por ordenarlas hacia el bien común: la paz, la estabilidad y el progreso social y económico», ha manifestado el Rey.
El Jefe del Estado también se ha referido al «momento existencial para Europa» que se está viviendo y ha instado a los nuevos diplomáticos a «dar continuidad a ese esfuerzo, y hacerlo con la misma ambición de servir y construir».
«Sabéis bien que la Unión Europea, con todos sus defectos, no es la norma, sino la excepción en el mundo: fruto de la generosidad, la memoria y la visión de futuro de tantos europeos con una clara conciencia de serlo, de pertenecer a una vieja civilización que hunde sus raíces en la filosofía, el derecho, el humanismo cristiano, el Renacimiento y la Ilustración».