Don Felipe, en su despacho del Palacio de La Zarzuela
Casa Real
Las once normas que estableció el Rey tras su proclamación y que explican su elevada exigencia ética
Don Felipe impuso más transparencia y control a la Familia Real, a sus familiares, a la Jefatura del Estado, a las cuentas y al personal de La Zarzuela
Un mes después de ser proclamado Rey, Don Felipe ordenó que se pusieran en marcha once medidas internas para devolver el prestigio a la monarquía, adaptarla a los nuevos tiempos, dotar de transparencia a la Jefatura del Estado y evitar que en el futuro se repitieran los errores del pasado y los comportamientos dañinos para la Corona.
Don Felipe había heredado una Institución erosionada por el caso Nóos y por la relación de Don Juan Carlos con Corinna Larsen, que había salido a la luz dos años antes, tras el accidente que Don Juan Carlos sufrió en Botsuana. Y él se propuso devolver a la Corona el prestigio y observar «una conducta íntegra, honesta y transparente».
Decía que los ciudadanos demandan ejemplaridad y principios morales y éticos, y que «el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos».
Con esas medidas, don Felipe sometió a un mayor control a la Casa del Rey, a la Familia Real y a los familiares del Rey. También impuso un mayor control jurídico, de las cuentas, de los regalos recibidos, de las conductas del personal de Zarzuela y de las actividades. Sus once medidas, que siguen vigentes, son las siguientes:
Exclusividad para la Familia Real
«Los miembros de la Familia Real solamente podrán desarrollar, con carácter de exclusividad, actividades de naturaleza institucional». A partir de ese momento, quedó establecido que los miembros de la Familia Real no podían trabajar en empresas públicas ni privadas, como habían hecho, en el reinado de Don Juan Carlos, las Infantas Elena y Cristina e Iñaki Urdangarin cuando aún eran miembros de la Familia Real. A partir del relevo, los únicos miembros de la Familia Real eran: los Reyes, la Princesa de Asturias, la Infanta Sofía, Don Juan Carlos y Doña Sofía.
Solo encargos del Rey y del Gobierno
Ordenó que los miembros de la Familia Real solo pudieran desarrollar las actividades institucionales que les encargara él mismo o, en su caso, el Gobierno, cuando requiera su aprobación. Por ejemplo, asistir en representación de España a un acontecimiento internacional.
El Rey fija las retribuciones
Don Felipe estableció que él mismo distribuiría «libremente», como establece el artículo 65 de la Constitución, las retribuciones de los miembros de la Familia Real. En el reinado de Don Juan Carlos la distribución se hacía de acuerdo con unos porcentajes.
Los familiares del Rey no cobran
Prohibió que los miembros de la familia del Rey que no forman parte de la Familia Real (hermanas, sobrinos, primos...) desarrollaran actividades institucionales ni percibieran retribuciones del presupuesto de la Casa del Rey.
Encargos puntuales para los familiares
Dejó establecido que, solo ocasionalmente, el Rey o el Gobierno podrían encargar con carácter puntual a los familiares del Monarca alguna actividad institucional, pero no podrían percibir por ello retribución alguna. En cambio, sí contarían con apoyo personal y material de Zarzuela.
Régimen de regalos a la Familia Real
El Rey encargó un régimen jurídico de los regalos recibidos por los miembros de la Familia Real. Desde entonces, está prohibido aceptar regalos que superen los usos sociales, así como favores que les puedan condicionar, como billetes gratis de avión o préstamos ventajosos. Además, los regalos empezaron a clasificarse entre personales e institucionales, y estos últimos se incorporan a Patrimonio Nacional.
Código de conducta para el personal
Además de las incompatibilidades que ya existían para el personal de la Casa del Rey, el Rey ordenó que se estableciera un código de conducta con principios de buen gobierno. A partir de ese momento, el personal de Zarzuela debía ser ejemplar en el desarrollo de su trabajo, pero también en el cumplimiento de sus obligaciones como ciudadano. Debe ser neutral, respetuoso e imparcial. Tiene que evitar conductas que puedan afectar al prestigio de la Casa. Rechazará el trato de favor y sólo podrá aceptar regalos de cortesía. Sabrá guardar secretos y mantener la discreción. No utilizará la información privilegiada, administrará los recursos con austeridad y protegerá el medio ambiente.
Asesoramiento jurídico permanente
La Casa del Rey firmó un convenio con la Abogacía General del Estado para que sus Servicios Jurídicos prestaran asesoramiento jurídico ordinario y permanente a la Jefatura del Estado.
Apoyo a los intereses económicos
Don Felipe también quiso que Zarzuela suscribiera un convenio con la Secretaría de Estado de Comercio que regulara las labores de apoyo de los intereses económicos españoles y prestara asesoramiento permanente y directo.
Auditoría externa de las cuentas
El Rey estableció que, a partir de 2015, las cuentas de la Casa del Rey se sometieran, además de a los controles internos, a una auditoría externa. La Intervención General del Estado realizó las auditorías anuales hasta 2022 y, desde 2023, las efectúa el Tribunal de Cuentas.
Publicación del informe anual
Con el fin de aumentar la transparencia de La Zarzuela, el Rey estableció que las cuentas de la Casa del Rey se publicaran anualmente acompañadas del informe de la auditoría externa y de una memoria de actividades.