Manifestación a favor de la República durante una protesta contra la Constitución
Casa Real La República plurinacional, la última baza de Sánchez para movilizar a la izquierda
Acorralado por los escándalos, el presidente del Gobierno ya ha empezado a calentar el ambiente: resucita su plan cantonalista y paga sospechosas encuestas supuestamente a favor de un cambio de régimen
Proponer un cambio de régimen para evitar un cambio de gobierno. Eso es lo que Pedro Sánchez se plantea hacer en 2027, y en lo que Moncloa está trabajando. Cada vez hay más voces advirtiéndolo, no solo de políticos del PP; también de periodistas independientes. Acorralado por los escándalos de corrupción, Sánchez recurrirá a su última baza para movilizar a una izquierda desencantada: prometer un cambio de régimen, eliminar la Monarquía y convertir a España en una república plurinacional.
Acometer ese cambio constitucional legalmente no es nada fácil, porque los asuntos que afectan a la Corona (Título II) exigen un referéndum, convocatoria de elecciones y que tanto las Cortes salientes como las nuevas lo aprueben por mayoría de dos tercios (234 diputados). Pero en Moncloa se conformarían con una consulta no vinculante, al menos de momento. Más adelante, con un Tribunal Constitucional afín a cualquier propuesta de Sánchez —como pasó con la ley de amnistía— y favorable a las interpretaciones «chicle», el cambio lo podrían intentar colar con una reforma encubierta.
Una consulta como reclamo electoral
De momento, en las próximas elecciones generales a Sánchez le bastaría con plantear como reclamo electoral una consulta no vinculante sobre el cambio de régimen. De esta forma creen que podrán aglutinar el voto radical, porque la izquierda calcula que hay un millón de indecisos, e intentar seguir en Moncloa otros cuatro o incluso ocho años más. En la próxima legislatura (2027-31) hay dos fechas clave para caldear el ambiente con relatos manipulados: el 50 aniversario de la Constitución, que se cumple en 2028, y el centenario de la II República, en 2031.
El Gobierno de Sánchez ya ha empezado a calentar motores. Por un lado, ha financiado una sospechosa encuesta realizada en la Universidad de Murcia, según la cual la mayoría de los españoles, el 51,5 %, son partidarios de instaurar una República frente al 48,5 % que prefiere la Monarquía.
Un dato que contrasta con lo que se aprecia en las calles: que Sánchez no puede pisar sin recibir un aluvión de abucheos, mientras los Reyes son vitoreados y aplaudidos por las multitudes vayan donde vayan. Esta contradicción evidente no ha impedido que los medios afines al sanchismo hayan difundido los resultados sorprendentes de la encuesta pagada por el Gobierno.
A pesar de los intentos de Sánchez por desprestigiar la Corona (plantones, ninguneos, vetos e imposiciones), los Reyes conservan el aprecio mayoritario del pueblo y la Princesa de Asturias ha sabido ganárselo. Tras ocho años de sanchismo, cada vez más españoles están aprendiendo a distinguir cuando el Rey actúa y habla por su cuenta, y cuando lo hace por imperativo constitucional.
La derecha crítica
No obstante, la estrategia de Sánchez de imponer o censurar determinadas expresiones al Rey, de utilizar su figura para sus golpes de efecto o de forzar o prohibir determinados actos, ha hecho efecto en algunos sectores de la derecha, que se han vuelto muy críticos con Don Felipe. La pregunta es si estos sectores desencantados con la Monarquía prefieren a Sánchez como presidente de una República.
Por otro lado, el presidente del Gobierno ha resucitado su vieja aspiración de convertir a España en un Estado plurinacional. Aunque todos sus socios comparten esta aspiración —Sumar, Junts, ERC, PNV, Bildu y BNG, además de Podemos—, no han tenido que convencerle. Cuando Sánchez fue elegido secretario general de su partido en 2017 en unas elecciones amañadas, lo primero que hizo fue conseguir que el PSOE asumiera «el carácter plurinacional» de España.
Los «países» del presidente
En los últimos meses, el presidente del Gobierno se ha encargado de recordarlo en el Congreso de los Diputados: «Este Gobierno va a reconocer derechos y va a hacer a Cataluña y a España países mejores. Sí, países mejores», respondió el pasado abril a Junts. A la vez, su exjefe de Gabinete Iván Redondo ha desempolvado ahora un viejo plan que le preparó años atrás a Sánchez para impulsar la España plurinacional en 2028, precisamente coincidiendo con los 50 años de la Constitución.
En el PP son muchos los que están advirtiendo de la deriva sanchista. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lleva años alertando de que Sánchez pretende imponer una «república plurinacional y laica» en España. Y el pasado 1 de marzo añadió: «Ahora nos esperamos cualquier cosa», incluso una consulta sobre «Monarquía o República».
También el expresidente del Gobierno José María Aznar afirmó el pasado 11 de marzo que las próximas elecciones generales «van a tener un carácter semiconstituyente o constituyente». «Nos vamos a jugar literalmente la continuidad de nuestro sistema constitucional, la continuidad histórica de España, la continuidad de la Corona», añadió.
Y la diputada Cayetana Álvarez de Toledo alertó el pasado enero de que Sánchez intentará «plebiscitar las próximas elecciones generales para que no cambie el Gobierno, sino el régimen. Es decir, enfrentar la Monarquía parlamentaria del año 78 con una presunta luminosa República plurinacional, una utopía de derechos infinitos y derechas inexistentes».