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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado verano en el Palacio de MariventEuropa Press

Casa Real  Los despachos con el Rey: del Sánchez que llegaba exigiendo ejemplaridad, al presidente acorralado por los escándalos

El jefe del Ejecutivo se trasladará a Palma el próximo miércoles para mantener su tradicional despacho de verano con Don Felipe

El Pedro Sánchez que acudió por primera en 2018 al Palacio de Marivent nada tiene que ver con el que volverá el próximo miércoles a Mallorca para mantener el tradicional despacho de verano con el Rey. En aquella ocasión, llegó triunfante, tras ganar la moción de censura a Mariano Rajoy, acompañado por su esposa, Begoña Gómez, y ambos se quedaron a comer con los Reyes. Tras atender a los medios, Sánchez saludó personalmente a cada uno de los periodistas.

Nada que ver con sus últimas comparecencias, en las que ha reducido las preguntas a dos y, en cuanto termina, desaparece corriendo, para evitar cualquier contacto con la prensa y que no le pregunten por los escándalos que afectan a su entorno. Ya tampoco se suele quedar a almorzar con el Rey.

Pedro Sánchez acudió en 2018 con su esposa al Palacio de Marivent y ambos se quedaron a comer con los ReyesGTRES

Sánchez también ha cambiado mucho físicamente en estos ocho años. Ahora se le notan en el rostro unos surcos, arrugas y venas que antes no tenía. Y, sobre todo, le ha cambiado la expresión, se le ha endurecido. Pero también ha cambiado la actitud con la que entonces llegaba al Palacio de Marivent.

La primera vez llegó diez minutos tarde y lo hizo reivindicando la ejemplaridad. «Este es un Gobierno que tiene claro que su principal compromiso es con la ejemplaridad», afirmó entonces. En los años siguientes siguió insistiendo en ese mensaje, sobre todo cuando se conocieron los errores personales que había cometido Don Juan Carlos.

Antes defendía la independencia judicial

El segundo año cometió la descortesía de llegar 50 minutos tarde a la cita con el Rey y también se quedó a almorzar. En 2020, durante la pandemia de covid, llegó puntual, pero evitó censurar a Podemos, su socio de gobierno, y a sus dirigentes que estaban imputados. En aquel momento aún defendía a la Justicia y hasta tres veces pidió «el máximo respeto a la independencia de los jueces». Tampoco quiso calificar de «perturbadoras e inquietantes» las noticias que llegaban de Podemos, cuando él mismo había empleado esas palabras para hablar de Don Juan Carlos.

En 2021 Sánchez acababa de aprobar el rescate de Plus Ultra por el que supuestamente Rodríguez Zapatero cobró una comisión, pero llegó a Marivent con exigencias éticas: «A mí me complace ver cómo el actual jefe del Estado, el Rey Felipe, también está comprometido con la actualización y con la transparencia de la Casa Real», afirmó.

El numerito de la corbata

El despacho de 2022 pasará a la historia. Ese despacho fue el primero que se celebró en el Palacio de La Almudaina, en lugar de Marivent. Primero tuvo lugar la promesa ante el Rey de Álvaro García Ortiz como fiscal general del Estado, que luego fue condenado por revelación de secretos e inhabilitado por el Tribunal Supremo. Y después Sánchez montó un numerito con la corbata, prenda que lució en la ceremonia y en el despacho con el Rey, pero luego se quitó para comparecer ante la prensa. En aquella época decía que así se reducía el consumo energético.

Sánchez, sin corbata en el verano de 2022, cuando decía que así se reducía el gasto energéticoEuropa Press

En 2023 no hubo despacho en Mallorca, sino que se celebró en Madrid con el argumento de que Sánchez era presidente en funciones tras las elecciones celebradas el 23 de julio anterior.

En 2024 se produjo la situación inaudita de que Sánchez llegó al despacho con el Rey después de negarse a declarar ante el juez por la causa abierta contra su esposa, a la que se investigaba en aquel momento por los delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios. Además, el presidente anunció que se querellaría contra el juez y que lo haría a través de la Abogacía del Estado, en lugar de un abogado particular. Ese día Sánchez también llegó tarde, 18 minutos, y después redujo a dos las preguntas de los periodistas y solo respondió a una.

El año pasado Sánchez ya llegó acorralado por los escándalos. Al de su esposa y su hermano, ahora condenado por prevaricar; se sumaban las imputaciones de su ex ministro José Luis Ábalos, condenado después de a 24 años, y de su mano derecha, Santos Cerdán, que entonces estaba en prisión provisional, entre otros casos. También empezaba a conocerse la trama de Leire Díez.

Un tercio de los despachos habituales

Sánchez volverá el miércoles al Palacio de La Almudaina para abordar con el Rey los asuntos de Estado. No se sabe cuántos despachos han mantenido a lo largo del año. Lo que sí se sabe, gracias a una respuesta del Portal de Transparencia, es que en los primeros siete años, el presidente del Gobierno solo mantuvo 124 despachos con el Rey, un tercio de los 322 que habría tenido que mantener si respetara la periodicidad semanal.

Ahora, Sánchez regresará con nuevos escándalos en su mochila y más de cien imputados en su entorno. El caso más grave, el que afecta a su faro moral, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien la Justicia le investiga por cinco delitos: organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental, blanqueo de capitales, fraude fiscal y contrabando. Al menos uno de ellos -el relacionado con el rescate de Plus Ultra- solo lo pudo cometer con la ayuda del propio Sánchez.