La líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en el Parlament, en una imagen de archivo

La líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en el Parlament, en una imagen de archivoEuropa Press

El laberinto catalán

Sílvia Orriols, el desconocido factor clave de la política española

La irrupción de Aliança Catalana rompe el relato independentista, hasta ahora marcado por los tintes 'woke'

Cuando la prensa pregunta a La Moncloa si creen que Junts forzará la máquina y dejará caer al Gobierno para conducir a España a una convocatoria electoral, responden con convicción: «Eso no va a suceder porque Junts sabe que, si hay elecciones, Orriols obtendría un diputado en el Congreso». Pero ¿quién es Sílvia Orriols y que papel está jugando en la política española?

Orriols es, desde verano de 2023, alcaldesa de Ripoll (Gerona), un municipio de poco más de 10.000 habitantes donde vivía el imán que organizó el atentado en Las Ramblas de Barcelona en agosto de 2017. Además, desde el año pasado es también diputada en el parlamento catalán por Aliança Catalana (AC), la formación política que lidera: independentista radical, antiinmigración y antiespañola, y que viene marcando la agenda política independentista en los últimos tiempos.

Sin Aliança Catalana no se entiende la obsesión de Junts por exigir la transferencia a Cataluña de las políticas de inmigración y control de fronteras. Carles Pugidemont ha trasladado a la política nacional sus problemas domésticos.

Quitando votos a Junts

Junts per Catalunya gobernó Ripoll entre 2019 y 2023 con ocho concejales, pero tras las últimas elecciones municipales cayó a tres, mientras que Aliança Catalana, que anteriormente tenía un concejal en consistorio con la denominación Frente Nacional Catalán, se alzó con la victoria con seis concejales. No hace falta ser un experto en análisis electoral para darse cuenta que los votantes de Junts en Ripoll se sintieron masivamente atraídos por el discurso antiinmigrantes de AC, y abandonaron a los de Puigdemont para pasarse a Orriols.

Meses más tarde, en las elecciones autonómicas, Aliança ratificó su resultado, logró un diputado por Gerona, otro por Lérida y quedó a poco más de mil votos de lograr representación por Barcelona. El resultado de AC frenó el ascenso de Junts, no permitió a Puigdemont capitalizar la caída electoral de ERC y a la postre el socialista Salvador Illa terminó siendo presidente de la Generalitat. De hecho desde el entorno de Junts se promueve la idea conspiranóica de que Aliança Catalana tiene apoyos en los entornos de Moncloa porque divide al independentismo.

El líder de Junts, Carles Puigdemont, y la de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en sendas imágenes de archivo

El líder de Junts, Carles Puigdemont, y la de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en sendas imágenes de archivoEuropa Press

Aliança Catalana y Junts compiten por un mismo electorado. El CEO, un organismo público catalán equivalente al CIS, señala que en un año los votantes de Junts que consideran que «es preciso limitar el número de inmigrantes que entra en Cataluña» ha crecido del 49 % al 67,4 %.

Sólo los votantes de VOX y los de Aliança Catalana tienen una posición más exacerbada en materia de inmigración. Puigdemont, conocedor de este dato, aprieta a Sánchez para lograr la transferencia de las políticas de inmigración e intentar así frenar el crecimiento del partido de Orriols.

Maniobras en Ripoll

El temor de la dirección de Junts a la expansión de Aliança Catalana quedó de manifiesto esta semana. La alcaldesa de Ripoll, sin mayoría absoluta en su ayuntamiento, forzó una moción de confianza para aprobar las cuentas municipales para 2025.

La oposición (Junts, ERC, PSC y la CUP) respondió abriendo negociaciones para presentar una moción de censura contra Orriols, pero cuando todo parecía dispuesto para consumar la caída de Orriols, la dirección de Junts, con Puigdemont a la cabeza, ordenó a su grupo municipal abandonar las negociaciones.

El partido de Puigdemont se excuso argumentando que quitarle la alcaldía a Orriols la victimizaría y, además, le daría tiempo para implantar su partido territorialmente. La realidad es que Junts no sabe muy bien como hacer frente a la amenaza que supone para ellos Aliança Catalana.

En el parlamento catalán han firmado un pacto con el resto de partidos para hacer un «cordón sanitario» a Aliança Catalana y VOX pero en Ripoll no se han atrevido a firmar la moción de censura. Es más, la lista de Junts en Ripoll ha corrido, cuando no se ha llegado a la mitad del mandato, hasta el número ocho de la lista, porque los concejales del partido de Puigdemont que entran en el Ayuntamiento no están cómodos oponiéndose a Orriols.

El independentismo catalán, en los últimos años escorado a la izquierda y con tintes woke, hasta ahora estaba representado por Junts, ERC y la CUP. La irrupción de Aliança Catalana rompe el relato independentista que dibujaba una España escorada a la ultra derecha mientras atribuía a su posición política todas las virtudes.

Las encuestas señalan que Aliança Catalana en caso de convocatoria electoral crecería ostensiblemente a costa, principalmente, de Junts pero también de ERC e incluso de la CUP. El partido de Orriols se va implantando en los municipios catalanes situados en el interior, y como filtra Moncloa, dado que en Barcelona es preciso solo un 3% para obtener un diputado, no es descartable que Orriols consiga colocar un diputado o más en el Congreso. De hecho, recuerdan que la CUP logró tener dos.

Si eso fuera así el papel decisivo de los siete diputados de Pugidemont desaparecería, incluso en caso de que Sánchez pudiera volver a armar una mayoría Frankenstein, y partidos de extrema izquierda como Bildu, Podemos, Compromís, BNG, ERC o Sumar deberían sumar sus fuerzas con un partido ultra como Aliança Catalana.

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