La expresidenta de la ANC, Dolors Feliu, en una imagen de archivo

La expresidenta de la ANC, Dolors Feliu, en una imagen de archivoKike Rincón / Europa Press

Política

El ala dura de la ANC impulsa una nueva lista independentista para repetir el 'procés'

Entre estos está Dolors Feliu, que fue presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y que en los últimos días ha amadrinado una nueva plataforma llamada Dempeus per la independència

En la actualidad, en Cataluña hay cuatro partidos situados en la órbita independentista con representación parlamentaria: Junts, ERC, la CUP y Aliança Catalana. Sin embargo, los tres primeros no son bien vistos por los separatistas más radicales, que se ven traicionados por ellos por su papel durante el procés.

Entre estos está Dolors Feliu, que fue presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y que en los últimos días ha amadrinado una nueva plataforma llamada Dempeus per la independència («En pie por la independencia»), que reclama a los políticos procesistas que sean más activos y que aporten una opción electoral creíble. Dicho de otra manera, los encuentran demasiado débiles y creen que no hacen nada para conseguir que Cataluña sea un país independiente.

Dempeus critica abiertamente que no se hable de independencia. Lamentan que están por otros temas, como puede ser la amnistía, las luchas internas y la brega con otros partidos para conseguir hegemonía, y que se han olvidado de lo realmente importante.

Por eso han firmado una suerte de manifiesto, donde ponen negro sobre blanco su posicionamiento, con la intención de constituir una lista electoral propia para las próximas elecciones autonómicas, previstas para 2028.

Un nuevo 'procés'

Desde la plataforma afirman que se revelan ante el desánimo y la narrativa que se plantea ante el no haber conseguido la independencia. Piensan que aquellos políticos nunca creyeron en la posibilidad de independizarse y que se rieron de la gente. Al contrario que ellos. Pues estos sí creen que es asumible conseguir la independencia de Cataluña.

Siguen encallados en el referéndum del 1 de octubre. Consideran que lo ganaron -sin explicar las trampas que se hicieron y que no era legal- y que aquel resultado es un acto de autodeterminación vinculante. Son claros al decir que «como ya han reconocido públicamente, el plan de los responsables políticos sólo era negociar un estatus mejor dentro del Estado español o un referéndum pactado imposible».

No entienden cómo aquellas personas, que fracasaron en el intento de independizar Cataluña, continúan al frente de sus partidos. Evidentemente hablan de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. Añadiendo que «ninguna democracia sana no lo permitiría, y el independentismo no puede ser una excepción».

¿Para qué quieren la independencia? ¿Qué ofrecen? La verdad es que vuelven a repetir el mismo mantra que ya oímos en 2017. «Solo con un estado propio salvaremos nuestra lengua y nuestra cultura, dispondremos de ingresos de nuestros impuestos para ofrecer unos servicios públicos de calidad, podremos controlar la inmigración y facilitaremos su integración a la catalanidad». A parte de defender a los agricultores y a los marineros, teniendo como misión desarrollar todo el poder político de un Estado.

Consideran que la independencia se conseguirá desde Cataluña y no desde Madrid. Su idea es declararla en el Parlamento de Cataluña y, si hace falta movilizar las calles, luchando contra todas las medidas que pueda establecer España contra ellos e, incluso, pedir la intervención internacional para mantener en pie aquella declaración.

Por eso quieren dar el salto a la política catalana. En gran medida porque desean convertir las próximas elecciones en un nuevo plebiscito sobre la independencia y asumir la unilateralidad como única estrategia realista para conseguirla. Con lo cual, ellos quieren movilizar todo este voto y piden que no se vote a las otras formaciones políticas, por traidores al ideal independentista.

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