Soldados israelíes caminan por una calle durante una redada en el campamento de refugiados palestinos de Nur Shams, en Cisjordania ocupada
Entrvista al presidente de la Asociación Catalana Amigos de Israel
Toni Florido: «La guerra acabará, pero los catalanes y los españoles acabaremos debilitados económicamente y sin influencia»
Además de la crisis económica, apunta a una crisis de seguridad que podría afectar al intercambio de información
Toni Florido es presidente de la Asociación Catalana de Amigos de Israel. Con él hemos hablado de las consecuencias económicas y sociales de los discursos antisemitas que están proliferando en España en general y en Cataluña en particular. Recuerda que tarde o temprano la guerra acabará, y determinadas decisiones y gestos pueden debilitar la situación y los intereses catalanes y españoles. Hay que tener en cuenta que, el año pasado, las exportaciones catalanas fueron de 593 millones de euros, mientras que las importaciones fueron de 254 millones. Es decir, Cataluña tiene un saldo positivo con Israel. Otra cuestión a tener en cuenta es que el último año el volumen comercial entre España e Israel se ha reducido un 8 %.
— A qué se debe esa proliferación del antisemitismo en España, que es sobre todo institucional, pero tiene el poder mediático. ¿Y qué impacto tiene eso?
— Claro que tiene mucho impacto la actividad de filibusterismo político que están haciendo los gobiernos socialistas de Cataluña y España, que para tapar problemas domésticos están haciendo de las relaciones internaciones su herramienta política. Y eso tiene un impacto en la calle evidente. Pero hay que tener en cuenta que el de Próximo Oriente es un conflicto complejo, importante, pero no es ni el más antiguo, ni el que más víctimas causa. Pero se ha decidido que sea el más importante para la política española y catalana.
Y por supuesto que tienen consecuencias, porque la gente, cada día, recibe impactos sobre este tema. Mira lo que ha pasado con el atentado que se ha producido en Estados Unidos, en el que un terrorista ha matado a una pareja de judíos. Y, lo cierto, es que en Cataluña y en España, los centros comunitarios judíos necesitan protección e incluso en las escuelas judías están vigiladas por policías. ¿Qué padres llevan a sus hijos a un centro en el que tiene que saludar por la mañana a un policía? Eso ya hace tiempo que es así, y la situación ha empeorado.
— ¿Por qué se empeñan en eso?
— Es curioso porque hay una obsesión enfermiza por esta cuestión y cada día salen en los medios de comunicación públicos noticias sobre lo que pasa allí y sin contexto, o se dan por buenas noticias sin matizar y sin contrastar nada. Y si las instituciones españolas y catalanas realmente quisieran la paz en aquella zona, lo que exigirían sería que Hamás libere los rehenes, que abandone el poder en la Franja, que deje las armas y se vayan al exilio, que es lo que ha pedido el primer ministro de Israel, Netanyahu.
Eso sería lo razonable, pero aquí no se pide eso porque están más interesados en la batalla doméstica y creen que, con eso, consiguen votos. Pero también no se hablan de otros temas como la DGAIA, aquí, pero tampoco de la mujer del presidente del Gobierno o el problema con lo que está saliendo en los WhatsApp. Así que esa es el tema para hacer de tinta del calamar y que no se hable de nada más. Y realmente les está funcionando.
Y no hay que olvidar que todo empezó con una agresión, que en cualquier país se consideraría una declaración de guerra, con un ataque que provocó la muerte de 1.200 personas y el secuestro de 250. Y es obvio que Israel no puede permitir que Hamás continúe amenazando su existencia, y desde cada. Eso nadie lo toleraría.
— Eso tiene consecuencias prácticas, porque el presidente de la Generalitat, presionado por los Comunes, va a cerrar la oficina empresarial de Acció en Tel Aviv. Desde el Govern consideran que apenas tendrá consecuencias
— Eso de pocas… quizás sean pocas en conjunto, pero hay empresas que tienen como mercado principal Israel o sus proveedores representan un 50 o un 90% de su actividad. Entonces lo de poca ya es relativo. Pero esta es la forma típica que tienen los políticos para justificarse. Pero lo cierto es que se ha perdido un instrumento para ayudar a las empresas.
Y es absurdo que se elimina una herramienta que actúa a tu favor. Y pierdes una posibilidad para poder influir o poder enterarse de cosas en el Próximo Oriente; pero también las empresas y la gente que necesita información o apoyo, porque ahora no lo pondrá tener. Y luego están las empresas de la zona y de la región que quieran venir a Cataluña con un alto valor añadido.
Y no hay que perder de vista que estamos hablando de un país que es el líder mundial en startups. Los mismos que dicen que Cataluña no puede convertirse en un país de camareros, resulta que renuncian a poder ser un país qué sé yo, de ingenieros, que es lo que realmente se puede captar allí.
— Lo cierto es que esta oficina parecía que funcionaba. Desde su apertura, en 2015, las exportaciones de Cataluña han aumentado un 40 %.
— Y es que Cataluña exporta más a Israel que no importa. Es decir, el saldo es positivo y es beneficiosa esta situación para nosotros. Y eso que desde que gobierna el actual ejecutivo esta oficina había quedado congelada, no se le daba viabilidad ni apoyo. Trabajaba, porque había empresas que tenían interés y contactaban, pero había quedado con muy poca actividad de apoyo desde Cataluña. Porque este ya era la intención.
Y hay que tener en cuenta los Acuerdos de Abraham. Ahora están en paréntesis por culpa de la guerra, pero esta oficina podía tener un papel importantísimo para hacer de Cataluña de puente entre estos acuerdos y los países de la zona respecto a Europa. Esta era una posibilidad que se había trabajado y en la que se estaba trabajando y que podría significar una ventaja espectacular en muchos ámbitos.
Peor resulta que quien decide ahora sobre la política exterior o las relaciones comerciales de Cataluña son unos partidos que no tienen como prioridad el bienestar de los catalanes, sino sus obsesiones ideológicas, que no servirán para nada más que para ellos. Y al final, los catalanes tenemos que sufrir las consecuencias de tener un gobierno débil, prisionero de un partido minoritario que ha hecho de eso su bandera.
— Lo cierto es que estos gestos, aquí en Cataluña, o en el resto de España, con las declaraciones constantes de ministros, del propio presidente del Gobierno o la polémica por las balas de Israel, se está traduciendo en que ha caído un 8% el volumen de negocio entre Israel y España.
— Ya te digo. A nivel global quizás sea ese 8 %, pero hay empresas en las que sea esa reducción de un 30 o de un 40 % porque son sus clientes principales. Y estamos poniendo en crisis sectores importantes y de valor añadido, mientras que la guerra no se acabará por esta decisión. Y cuando la guerra se acabe, cuando Hamás abandone el poder y libere a los rehenes, entonces, las empresas españolas y las catalanas dejarán de comerciar con Israel. Y no solo con este país, sino con otros de la zona. La guerra acabará, pero los catalanes y los españoles acabaremos debilitados económicamente y sin la influencia que se podría tener. Y luego veremos cómo queda todo y veremos como quedan las relaciones con cada uno.
— Y también puede haber implicaciones en cuestiones como la seguridad.
— Y tanto. En seguridad, Israel es un actor mundial líder. Parece ser que la seguridad de los españoles y de los catalanes es menos importante que otras cuestiones ideológicas que puede poner en crisis también esta situación. No tienen ningún sentido. Porque insisto. La guerra acabará, y a la crisis económica también se sumará una crisis de seguridad, y no solo por una cuestión de transferencia de tecnología, sino también de colaboración, de intercambio de información. Y todo eso puede ponerse en cuestión, en crisis. Y aunque la gente parece que no lo recuerde, estamos en un nivel 4 de alerta terrorista, a un punto del máximo. Y estando así, parece que nosotros podemos prescindir de la colaboración y el apoyo de un actor importante y de un aliado importante en este ámbito como Israel.