El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska durante el acto central conmemorativo del Día de las Fuerzas Armadas
Tres generales de Marlaska son incapaces de comprar un buque a la Guardia Civil para la lucha contra el narco
El contrato para un buque destinado también a combatir la inmigración ilegal, a la vigilancia costera y al despliegue de alta estadía en el mar está valorado en nueve millones de euros y jamás salió adelante
La secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior dio la orden de abrir un procedimiento para contratar un buque de nueve millones de euros para la Guardia Civil destinado a la lucha contra el narcotráfico y la inmigración legal que nunca salió adelante.
Se trata, concretamente, de un buque de altura multipropósito con destino en el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, capacitado para «realizar misiones de lucha contra la inmigración ilegal y el narcotráfico, vigilancia costera, despliegue de alta estadía en el mar, transporte logístico y demás cometidos de tipo marítimo propios de la Guardia Civil».
Así consta en la memoria justificativa del expediente de contratación del buque. De acuerdo a la citada orden dada por la secretaría de Estado, el importe de licitación del buque asciende a nueve millones de euros (impuestos excluidos).
Esta adquisición es necesaria, defiende la memoria, porque «en la actualidad, parte de los buques de altura del Servicio Marítimo de la Guardia Civil (...) se encuentran próximos a su fin de ciclo de vida útil, por lo que es necesaria su renovación progresiva, tal y como refleja el Plan de Renovación de la Flota del Servicio Marítimo».
La mencionada memoria -firmada por los generales Francisco Javier Sánchez Gil y Francisco Javier Moscoso Sicardo- dice que el buque se considera idóneo «para posibilitar el adecuado cumplimiento y realización de los fines institucionales y satisfacción de las necesidades surgidas que se pretenden cubrir».
25 años de vida útil
Entre los requerimientos generales del buque, según el pliego de prescripciones técnicas, figuran una vida útil no inferior a 25 años, empleo de tipo profesional con un servicio máximo de 3.000 horas/año; alto grado de aislamiento y un reducido tiempo de preparación con una tripulación mínima operativa de ocho personas.
El nombramiento de los miembros que forman parte de la mesa de contratación creada para adquirir este buque se hizo en septiembre de 2025. El encargado de dicho nombramiento fue el jefe de Asuntos Económicos de la Guardia Civil, el general de Brigada Miguel Garijo Pintos. Este general de Brigada es el también encargado de aprobar el gasto por nueve millones.
Ampliación de ofertas para que no se presente nadie
El problema es que este contrato nunca se celebró. Lo curioso es que se anuló para poder ampliar el plazo de presentación de ofertas para después terminar quedando en nada, precisamente porque nadie se presentó, es decir, se declaró desierto. En enero de 2026 se publicó la anulación de la celebración del contrato para poder ampliarlo.
La ampliación de ofertas se hizo hasta el 5 de marzo de este año. Y la argumentación da a entender que la Guardia Civil estaba hablando con contratistas: «Por haber sido solicitado por parte de algún posible licitador, el Servicio Marítimo de la Guardia Civil considera que no existe inconveniente alguno en la ampliación del plazo de presentación de ofertas en aras de favorecer la concurrencia», dice la resolución redactada a tal efecto y firmada por el teniente coronel y jefe accidental del Servicio de Contratación, César Dueñas Merino en enero del 2026.
Sin embargo, tan solo tres meses después, en marzo, la mesa de contratación se reúne para declarar desierto el procedimiento. «Proponer la declaración de desierto del presente procedimiento por no haberse recibido ofertas en el plazo concedido al efecto». Este procedimiento desierto se publica finalmente el pasado 1 de abril.