Álex Ramos, durante su intervención en la manifestación en contra de la amnistía de 2023
Entrevista
Álex Ramos: «Queremos pasar a la acción, una gran propuesta para Cataluña que sea como una segunda Transición»
El nuevo presidente de Sociedad Civil Catalana quiere presentar esa propuesta en 2026
Álex Ramos, médico de profesión, es presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC) desde el 31 de mayo, después de que la Asamblea general de socios de la entidad, lo escogiera para el cargo, en sustitución de Elda Mata.
Su candidatura y su plan estratégico consiguió el aval unánime de los socios, con el 99% de los votos a favor y ninguno en contra. Ramos es uno de los fundadores de SCC y fue uno de los organizadores de las importantes y numerosas manifestaciones convocadas por la entidad en contra del proceso separatista.
En conversación con El Debate, explica cómo quiere continuar con el legado de Mata, pero también dar un paso más allá.
— ¿Cuáles son sus objetivos al frente de Sociedad Civil Catalana?
— Sociedad Civil Catalana es una asociación constitucionalista que nació en el 2014. Es una marca que tiene su prestigio y su posición. Por lo tanto, de entrada, la idea es mantener el nivel y habrá continuidad. Esto quiere decir que seguiremos con nuestra transversalidad, que es nuestro ADN y, por supuesto, continuaremos con muchas de las acciones que hemos impulsado en el ámbito judicial.
Pero en esta nueva etapa voy a darle una vuelta más. Está claro que estamos en contra del independentismo, del nacionalismo separatista catalán. Y así lo hemos manifestado y nos hemos movilizado en multitud de ocasiones. Pero me gustaría pasar a la acción. Es decir, el perfil de resistencia, seguirá ahí, pero quiero dar un paso más y empezar una etapa propositiva.
— ¿Y en qué consiste ese paso más? ¿Cuál es esa proposición?
— La idea es impulsar un consejo asesor consultivo, que está contemplado en nuestro estatuto. Se nombrará en las próximas semanas, y le haremos un encargo. Este consejo estará formado por personas de relevante prestigio en diferentes ámbitos: político, jurídico y social. Y queremos hacerle ese encargo para que lo trabaje durante todo este año, con la idea de presentarlo en verano de 2026 en una escuela de verano de Sociedad Civil Catalana.
¿Y de qué se trata? De hacer una propuesta política de salida a la situación de Cataluña y ahora, también, de España, porque el tema catalán de, alguna manera, ha contaminado toda la política estatal. Y lo asumimos nosotros porque los partidos, en su endogamia, no son capaces de hacerlo, porque están en el día a día, en el intentar mantener el poder o llegar a él.
Nosotros queremos hacer una gran propuesta que sea como una especie de segunda Transición a transición definitiva ya. O al menos que dure un largo tiempo, que sirva para ordenar las cosas de tal forma, que el gran centro político pudiera asumir esa propuesta y no estar pactando con los extremos. Porque, al final, esto tiene como resultado el dejar a la mitad de España sin representación en esa salida política. Y lo que queremos son grandes pactos del centro político, como hubo en otras épocas. Es el caso de la Transición.
— Casi nada. Es un objetivo muy ambicioso
— Sabemos que es complicado y complejo, pero se tiene que hacer. La sociedad civil, en países avanzados, está para situaciones como esta, en que si los partidos no son capaces de entenderse y lo único que están es en la polarización, alguien tiene que proponerlo.
Evidentemente, nosotros no asumimos el resultado final de la implantación, o solo en parte, pero nos corresponde hacerlo e intentaremos ser sensatos y hacer pedagogía. Está claro que la necesidad existe. Y, por lo tanto, nosotros vamos a dar este paso.
— Me acaba de responder, en cierta manera, otra pregunta que tenía preparada. Hay voces que se cuestionan el sentido de Sociedad Civil Catalana o su continuidad, si nació como contrapeso al separatismo y ahora, al menos teóricamente, en las instituciones, está más débil que nunca, si bien es verdad que consigue más que nunca
— Lo ha descrito perfectamente. Está consiguiendo más que nunca porque está ayudando a mantener en el poder al Gobierno central y al gobierno de Cataluña. Es un sinsentido que, en un momento en el que han perdido la Generalitat, tengan tanta incidencia en ambos ejecutivos. Usted me preguntaba si somos necesarios. Pues igual o más que nunca, porque a pesar de que parezca que sea menos abrupta la situación, al menos comparada con 2017, somos representantes de una parte de Cataluña que no ha estado representada ni en los gobiernos, ni en el poder político.
Hablamos de una gran transversalidad de ciudadanos, tanto de un signo como de otro, que se sienten catalanes y españoles y por las transacciones políticas siempre ha estado infrarrepresentada. Pero, cuando ha sido necesario, hemos sido capaces de movilizar a centenares de miles de personas, porque ahí están esas manifestaciones. No estaban organizadas por un partido, ni por un gobierno, sino por una transversalidad de ciudadanos.
Y de ahí nuestra propuesta para no continuar con esa deriva de que, para gobernar, hay que estar permanentemente pactando con los extremos o con partidos separatistas y de pequeño tamaño que, tienen su legitimidad, por supuesto, pero nosotros creemos que la solución tiene que venir por el gran centro político para pactar grandes soluciones de Estado. Y luego, evidentemente, cada organización política tiene sus soluciones para la sociedad, pero este es otro tema. Estamos hablando de un tema muy transversal de Estado y ahí tienen que pactar el gran centro, la gran centralidad política. Si no, supone dejar fuera a la mitad del país.
Alex Ramos junto a la anterior presidenta de SCC, Elda Mata
— Hablaba también de que no se sienten representados. Usted es militante del PSC. ¿Se siente decepcionado por la deriva de los socialistas?
— No es que me sienta decepcionado. Pero, a ver, yo he sido afiliado de una organización política, pero desde que asumí la presidencia de Sociedad Civil Catalana ya dije que solicitaría mi baja, porque me debo a los socios y socias de SCC y tengo que tener autonomía total. Aunque en el PSC nunca he tenido cargos orgánicos.
Dicho esto, y sobre la decepción. Efectivamente, a nosotros no nos gusta que se pacte con unas minorías nacionalistas simplemente para mantener el poder y no hacer aquello que decían en sus programas. Pero, al mismo tiempo, también le digo que, para nosotros, es un paso adelante que en el gobierno de la Generalitat y en el Ayuntamiento de Barcelona, no haya partidos nacionalistas, a diferencia de lo que pasó en los años previos al procés. Entonces estaban alineados los partidos nacionalistas en la plaza San Jaime.
Para nosotros es un paso adelante que el Presidente Illa sea presidente de la Generalitat, pero realmente sí tiene las manos atadas y tiene que conceder cosas que, a nosotros, no nos gusta y las criticamos y las criticaremos, por supuesto. Es un paso adelante, sí, aunque es un paso condicionado, porque siempre tiene que conceder para seguir. Y todo ello, por ese problema de las matemáticas parlamentarias. Pero para eso también está la sociedad civil, para fiscalizar a las organizaciones políticas y a los gobiernos en todo momento.
— Y hablando de fiscalizar, Sociedad Civil Catalana está personada en el Tribunal de Cuentas, también en el TJUE por la malversación relacionado con el procés.
— Como sociedad civil, cuando creemos que no se cumple con el Estado de Derecho y que hay situaciones que son presuntamente delictivas, consideramos que hay que ir a los tribunales. Pero no porque busquemos judicializar, sino porque es lo que nos corresponde para equilibrar políticas que creemos que no son legítimas.
Y, en este sentido, esperemos que el TJUE, con el tema de la malversación, se posicione de forma clara. Nosotros siempre hemos considerado que eso no se puede amnistiar. En Europa son muy sensibles con que los recursos públicos no están para malversarlos y, mucho menos, para hacer proyectos políticos de una parte en contra de otra parte. Eso no cabe en la jurisdicción europea y esperamos que sea así.
— Y luego está la denuncia contra los responsables de TV3 por presuntas irregularidades.
— Sí, un juzgado de Sant Feliu de Llobregat ha impulsado las fases jurídicas correspondientes. Nosotros consideramos que, en estos momentos, el actual gobierno de la Generalitat no está incidiendo sobre la dinámica nacionalista de TV3. Siguen campando a sus anchas y, además, han cometido presuntamente, una serie de irregularidades que podría ser malversación. Por eso lo hemos puesto en manos de la justicia, porque llevan décadas actuando de forma abusiva.
— Sobre la ley de Amnistía y la malversación, hemos conocido hace unos días el borrador de sentencia sobre esta ley, elaborado por la vicepresidenta del Constitucional, y avala su constitucionalidad. Aunque eso sí, no entra en la malversación.
— Creemos que es evidente que no podían entrar ahí. Nos parece que, en este tema, debería haber cierta visión concordante con el Tribunal Supremo. Pero, por lo menos, en el tema de la malversación, nos parece que es un paso adelante que no entre el Constitucional, que es lo que nosotros hemos dicho siempre, que no puede amnistiarse de ninguna de las maneras. Y a ver qué dice Europa.
— Usted también se ha significado desde el inicio del proceso independentista en contra del separatismo. Y eso le ha costado algún disgusto. Su antecesora, Elda Mata, hablaba de persecución y muerte civil al que pensaba diferente.
— Yo fui la persona responsable de Sociedad Civil Catalana en el 2017 de la organización de dos grandes manifestaciones en las que sacamos prácticamente un millón de personas a la calle, para mostrar claramente que estábamos en contra de la deriva separatista de aquel momento. Y aquello causó un gran impacto, porque el sector independentista pensaba que estaban solos en Cataluña y que campaban a sus anchas.
Y mi actividad en SCC fue muy mal vista en el Colegio de Médicos de Barcelona que, de forma paradójica, ha tenido mucha gente que ha hecho acción política desde sus partidos, como Convergència, y nunca ha habido ningún problema. Pero se consideró que yo era el enemigo en casa. Y, entonces, vino el acoso e incluso me echaron como responsable del Centro de Estudios del Colegio.
Está claro que era una represalia política. Intenté una conciliación, que no dio resultado y, posteriormente, cinco minutos antes de entrar a juicio, ellos aceptan que es un despido improcedente. Al principio intentaron dar una indemnización vergonzante que no acepté. Pero acabamos llegando a un acuerdo que ni mucho menos te compensa los 29 años que yo llevaba trabajando en el Colegio.
Eso fue en el año 2021. Pero el año pasado, decidimos que aquello no podía quedar así, en un tema laboral, porque había sido una represalia política. Y, consultando con abogados, se vio claramente que era una discriminación ideológica con la agravante de odio y acoso. Y, por este motivo, hace un par de meses interpusimos una denuncia contra el Colegio de Médicos. Lo que queremos es que en el futuro no se produzcan estos abusos, que no haya impunidad. La Junta Directiva del Colegio, que tendría que ser abierta y transversal, es de perfil completamente independentista.