Non Casadevall (centro) durante el acto de la CUP en Capellades
Crónica política
La ultraizquierda catalana cambia de logo y de estrategia para evitar la irrelevancia política
La CUP estrena logo en un intento de renovar su imagen de cara al próximo ciclo electoral
La CUP es la formación de ultraizquierda que antaño condicionaba gobiernos de la Generalitat pero que, con apenas cuatro diputados en el Parlament, se ha visto relegada a la irrelevancia política en una legislatura en la que no pinchan ni cortan, merced a que el pacto con ERC y los Comunes aporta a Salvador Illa el mínimo de estabilidad que necesita. Y las encuestas electorales no prevén que su situación mejore en caso de nuevos comicios.
Por eso, la CUP quiere trasladar un mensaje de renovación y actualización. De ahí que, tras culminar el proceso de Garbí, la organización presentase el pasado domingo en Capellades (Barcelona) la nueva imagen del partido, con una ‘estelada’ negra que gana presencia y un tono distinto de amarillo.
Como ellos mismos señalan en su página web, «la CUP necesita poner al día su estrategia y sus formas de trabajo político y organizativo». De ahí surgió un largo y caótico proceso de Garbí que terminó con el nombramiento de un secretario general, Non Casadevall, y la apertura a pactos con otras formaciones para evitar ser percibidos como los del «no a todo».
En su intervención en Capellades, Casadevall, también coportavoz del Secretariado Nacional, erigió la CUP en «la izquierda de verdad y que no traiciona», criticó la izquierda que él llamó «domesticada», y aseguró que su organización tiene un proyecto «claro». Además, avisó de que quieren liderar el próximo embate contra la derecha.
Este embate tiene, entre sus prioridades, la lengua catalana, el derecho a la vivienda o el cambio de modelo económico de Cataluña. La presentación en Capellades era el punto de inicio de una precampaña electoral para las elecciones municipales de mayo de 2027. Este inicio electoral lleva el nombre de «Construïm el país» (Construyamos el país).
«Cerdos y turistas»
Para Casadevall este cambio de modelo económico es fundamental, porque actualmente Cataluña es un país «de cerdos y turistas», al estar basada su economía en la ganadería industrial y el turismo. La CUP, según Casadevall, no tiene miedo a hablar de industria o de puestos de trabajo, ni de asumir el reto de la producción energética ni de la producción alimentaria.
Es más, «somos los del sí a la huelga de alquileres de los pisos de La Caixa, los del sí a una industria que genere trabajo y produzca lo que necesitamos, los del sí a un transporte público de calidad», dijo. Pese a sus palabras, demuestran que siguen siendo un partido contrario a cualquier evolución económica de Cataluña. Su cambio de modelo económico no quedó demasiado especificado. Lo que sí dejaron claro es que están en contra de la ampliación del aeropuerto de Josep Tarradellas-El Prat.
Su intención es mantener la alcaldía de Gerona, hoy en manos de Lluc Salellas: es la única de las grandes ciudades catalanas donde gobiernan. También buscan conseguir representación en el Ayuntamiento de Barcelona. Esta plaza se les ha negado desde 2019. Y considera que lo conseguirán allí y en otras poblaciones de Cataluña, porque se ven como el dique de contención contra la extrema derecha.
Lengua e independencia
Luego está la lengua, que ha de convertirse en el puntal de la política catalana y base de la independencia del país. Consideran que la independencia es la única vía para la supervivencia de Cataluña, y que lengua e independencia han de ir cogidas de la mano. También volvieron a amenazar que no serán la «muleta» de nadie para conseguir la presidencia de la Generalitat de Cataluña.
En el acto también habló la coportavoz Su Moreno, que alegó una «estocada represiva» como excusa para no haber logrado la independencia ya. Aseguró que no solo los jóvenes deben ver en la CUP su partido de referencia, sino las mujeres, los gays, las lesbianas, los transexuales, los queer, las personas no binarias… Todos ellos tienen cabida en la CUP, porque con esta reconstrucción, dice, se han convertido en el defensor de todos ellos.
Se colgaron la medalla de que, gracias a ellos, los Juegos Olímpicos de Invierno en el Pirineo no se habían llevado adelante. La realidad es que ni Javier Lambán ni Pere Aragonés fueron capaces de llegar a un acuerdo tras un año de desconfianzas.
Por eso, en junio de 2022 el Comité Olímpico Español (COE) decidió dar por finalizada la candidatura. Con lo cual teniendo en cuenta la realidad, la CUP poco tuvo que ver con la defunción de unos Juegos Olímpicos de Invierno para 2030.