El presidente de Junts, Carles Puigdemont, este mes de agosto
Crisis con el PSOE
Puigdemont asume que romperá con Sánchez el lunes pero mantiene la intriga sobre una moción de censura
El líder de Junts sigue el mismo guion que usó hace tres años para abandonar el gobierno de ERC
El líder de Junts, Carles Puigdemont, ya tiene entre bastidores todos los elementos para la función que ha preparado para este lunes: una teatralización solemne de su ruptura con el PSOE de Pedro Sánchez, que tendrá como escenario el coworking Les 5 Éléments de Perpiñán y como figurantes, a la militancia de Junts, a la que el partido prevé consultar sobre la continuidad del apoyo al Gobierno.
El golpe de efecto previsto para este lunes por la tarde –la reunión empezará por la mañana, pero no se espera que haya fumata blanca antes de las 17h– sigue los pasos de la otra gran ruptura política de la historia reciente de Junts: su salida del Ejecutivo de Pere Aragonès en octubre de 2022. También entonces vino precedida por un runrún que evidenciaba el malestar, también entonces la decidió Puigdemont y también entonces se usó el recurso de consultar a la militancia para darle empaque.
De cara a la semana que viene, en Junts nadie espera otro resultado que no sea soltar amarras. «Cualquiera que especule que de la reunión (...) pueda salir otra cosa que no sea una puesta en escena contundente de una ruptura total con el PSOE, se equivocará», asegura José Antich, director de El Nacional, uno de los digitales catalanes más cercanos a Junts: fue él a través de quien Puigdemont filtró ayer su intención de convocar una consulta.
Lo que Antich dice en público es lo mismo que trasladan desde Junts en privado, a medios de una y otra tendencia. Fuentes postconvergentes aseguran en El Mundo que la intención de Puigdemont es «abandonar» a Sánchez «en vía muerta», y otras señalan a La Vanguardia que en Junts «la mayoría está por la ruptura», y que «es evidente que lo de cobrar por avanzado no ha funcionado».
¿Qué significa «romper»?
En Junts hay unanimidad de criterio respecto al diagnóstico: ven a Sánchez amortizado y en caída libre y están indignados ante el incumplimientos sistemático de las carpetas abiertas hace dos años en Bruselas –no se ha oficializado el catalán en la UE, no se han cedido las competencias de inmigración y, sobre todo, no se ha aplicado totalmente la amnistía a Puigdemont–, pero difieren acerca de los próximos pasos.
Si bien es cierto que el grueso del partido –y, especialmente, la camarilla que rodea a Puigdemont– están a favor de abandonar al PSOE, no está claro qué significa este abandono, o qué consecuencias tendrá. La opción más conservadora sería, de hecho, seguir como hasta ahora, rechazando la negociación de los Presupuestos y negando el pan y la sal a Sánchez en todas las votaciones parlamentarias que no se alineen al 100% con los intereses de Junts.
Carles Puigdemont, en una imagen de archivo
Nadie considera factible la posibilidad de que exijan otra cuestión de confianza, tras el desastre reputacional que supuso el estira y afloja en torno a este tema el pasado enero. La duda real, por tanto, está en si apoyarían una moción de censura instrumental –es decir, que sirva para convocar elecciones generales– junto a PP y Vox, un extremo que desde el partido no rechazan.
Su vicepresidente, Toni Castellà, abrió la puerta por primera vez a esta opción hace unos días, en una entrevista para RTVE, y en estos momentos esta sigue siendo la postura oficial. Algunos en Junts, no obstante, descartan que esté sobre la mesa, ya que son conscientes de que, mientras Vox esté en la ecuación, sus posibilidades de obtener concesiones en temas como la amnistía a Puigdemont son muy reducidas.
Zapatero, despedido
Lo que sí está claro es que una ruptura con el PSOE implicaría el fin de los encuentros secretos en Suiza, que llevan sucediéndose dos años, primero con Santos Cerdán como interlocutor y, tras su encarcelación, con el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Fue este quien tuvo que tragarse el sapo, hace una semana, de escuchar de labios de Puigdemont el rotundo «no» a los Presupuestos que puso en marcha la estrategia de desconexión con el PSOE.
Con estas cartas sobre la mesa, y la espera de ver qué comodín se saca Puigdemont de la manga, la situación es de tensión. Los socialistas manifiestan en público su «respeto» por las decisiones que tome Junts, mientras se debaten sobre si creer que esta vez sí viene el lobo o si es otra falsa alarma desde Waterloo.