Francesc Badia, trabajando en su despacho, en una imagen de archivo

Francesc Badia, trabajando en su despacho, en una imagen de archivoCedida

Historia

La editorial de Montserrat rescata las vidas de casi 3.000 catalanes asesinados desde 1936 por ser católicos

El indispensable 'Diccionario biográfico de la persecución religiosa de 1936 en Cataluña' de Francesc Badia i Batalla acaba de ver la luz

Uno de los episodios más trágicos de la retaguardia catalana durante la Guerra Civil fue la persecución religiosa y civil por parte del republicanismo y el anarcosindicalismo, de los comunistas y de ERC, que gobernaba la Generalitat de Cataluña. Ahora, como obra póstuma, Ediciones de la Abadía de Montserrat acaba de publicar el Diccionario biográfico de la persecución religiosa de 1936 en Cataluña, obra de Francesc Badia i Batalla.

Nacido en 1923 y fallecido en 2020, Badia fue una figura clave en la política y la transición institucional de Andorra a finales del siglo XX. Su cargo más destacado fue el de Veguer Episcopal de Andorra, una de las dos figuras de representación de los copríncipes de Andorra, en su caso, el Obispo de Urgell. Además de su carrera política y judicial, Francesc Badia Batalla fue un historiador y autor prolífico, con un enfoque particular en la historia de Cataluña y Andorra.

Este diccionario, que se acaba de publicar, es el resultado de una laboriosa recopilación y selección de datos, cuyo objetivo primordial no era crear un martirologio, sino establecer una relación biográfica privada con la máxima seriedad posible, buscando la verdad histórica más allá de narrativas partidistas. El diccionario recoge 2.913 biografías breves. Estas entradas recorren las vidas de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos católicos que fueron víctimas mortales de la persecución en Cataluña de 1936 a 1939.

«Fanatismo e irracionalidad»

El diccionario va más allá del simple listado de nombres, intentando ofrecer, en la medida de lo posible, un retrato conciso de cada persona, sus circunstancias, el lugar y la fecha de su muerte. Badia logra ilustrar la dimensión aterradora de un fenómeno que el propio autor describe como «unos años trágicos de fanatismo e irracionalidad que hicieron tambalear los principios más elementales de la convivencia social».

Cada biografía de este diccionario es una ventana a la barbarie, un recordatorio de que la violencia no se limitó a los frentes de batalla, sino que se extendió cruelmente a la retaguardia, afectando a personas cuyo único delito era su pertenencia a la Iglesia Católica. La obra contribuye a hacer justicia a la memoria de estos represaliados, a menudo olvidados, y que se encuadran como víctimas de la guerra.

Portada del 'Diccionario biográfico de la persecución religiosa de 1936 en Cataluña'

Portada del 'Diccionario biográfico de la persecución religiosa de 1936 en Cataluña'EAM

Badia no se limita a las entradas biográficas. Incluye una contextualización complementaria. A través de referencias a episodios de especial relevancia y a las entradas biográficas, se aborda el clima de la época y las dinámicas de la persecución. Un aspecto destacado que la obra incluye es la persecución de sacerdotes, religiosos y jóvenes católicos que estaban sirviendo en el ejército de la República, y que también fueron asesinados. Este es un tema menos conocido que los crímenes en la retaguardia. Asimismo nos habla de los lugares de reclusión, encarcelamiento y chekas.

El autor deja claro que no es un texto oficial eclesiástico, sino una investigación histórica rigurosa que, si bien se nutre de fuentes como los martirologios diocesanos, asume la responsabilidad y el criterio del investigador. Este enfoque subraya su valor como documento de estudio histórico, más allá de la finalidad religiosa o devocional.

Una obra indispensable

Este diccionario es una obra de referencia indispensable. Con 576 páginas, es un acto de recuperación de memoria histórica, que rescata del anonimato o del olvido a 2,913 mártires de la Iglesia Católica.

Entre estos personajes que Francesc Badia saca del anonimato tenemos a Pere Massana, Juan Ravell Tutusaus, Quintín Mallofré, Pau Queralt, Tamás Capdevila Miquel, Francisco Borrull Vellespí, Ramón Barrufet Serres, Magí Albaigés Escoda, Ángel Amado, José Elcano Liberal, Pere Caball Juncá, Frederic Codina Picasso, Cándod Casals, Tomás Planas, Lluís Anelo Felip, Josep Bartrina Franquesa, Josep Batlle Alsina, Manuel Besalduch Ferreres, Josep Bisbal Oliveras, o Miquel Boquety Domingo, entre otros.

Badia no se olvida de las religiosas que sufrieron persecución y nos habla de Teresa Rosat Balasch, Apolonia Lizárraga, Maria Carmen Moreno, Amparo Carbonell, Maria Dolores Llimona Planas, o las carmelitas descalzas Maria Pilar de San Francisco de Borja, Teresa del Niño Jesús y de San Juan de la Cruz, o Maria de los Ángeles de San José.

También, incluye a seminaristas como Joan Roig Diggle, E. Adolfo Esteban, Manuel Jové, Onésimo Agorreta Zabaleta o Xavier Amargant Boada. O laicos como el beato Antonio Tort, Arturo Ros Montalt, Lluís Domingo Oliva, Bonaventura Toldrà Rodon o Manuel Solà i Solà.

La publicación de esta obra culmina la trayectoria de Francesc Badía que, a sus 90 años, comentaba en una entrevista para La Vanguardia que «le faltaba tiempo para todo lo que tenía que hacer», demostrando una inagotable vocación por la verdad histórica. Gracias a este diccionario, la memoria de estos mártires asesinados durante la guerra civil en Cataluña se ve ampliada y consolidada.

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