Illa, en la inauguración de un memorial en el Camp de la Bota

Illa, en la inauguración de un memorial en el Camp de la BotaEuropa Press

Memoria democrática

La Generalitat de Cataluña lanza 50 consignas sobre Franco que no buscan la reconciliación

Hay varios enunciados dedicados a la guerra civil que vale la pena desgranar y analizar históricamente

La Generalitat de Cataluña, a través del Departamento de Educación y Formación Profesional, ha dado a conocer un material didáctico titulado 50 razones de por qué con Franco no se vivía mejor. Este material ha sido elaborado por los campos de aprendizaje de Barcelona, La Noguera, Ripollés y Canigó.

Este último forma parte de lo que ellos llaman «Cataluña norte», que es un territorio del sur de Francia. Son un entramado de campos que forman parte del Consorcio de Educación de Barcelona, al frente del cual está la consejera de Educación, Ester Niubó, y que tiene como gerente a Anna Terra i Sans.

El documento es muy flojo, y en él se repiten temas, dándoles vueltas tres o cuatro veces, hasta conseguir las 50 razones. Con todo, hay varios enunciados dedicados a la guerra civil que vale la pena desgranar y analizar históricamente. Cabe destacar que todos los enunciados están expresados ‘al revés’, son lo que la Generalitat pone en boca de un imaginario franquista y pretende desmentir.

«La República fue un fracaso y llevó a la guerra civil»

Se puede decir que esta es la única afirmación aceptable, aunque muy simplista, de una realidad política y social demasiado intensa. Aunque la idea inicial o lo que vendieron los políticos republicanos, en 1931, es que su objetivo era modernizar España, la realidad es que esos años estuvieron marcados por la inestabilidad y polarizaciones extremas.

Ninguna de las fuerzas, tanto de derechas como de izquierdas, aceptaron el juego democrático. Cualquier cosa que se hacía chocaba con los intereses de un lado u otro. También fue una época marcada por episodios violentos. Algunos de ellos heredados de la época del pistolerismo, la dictadura del Primo de Rivera y un estado constante de inestabilidad.

Además, hemos de añadir el intento de golpe de Estado de Sanjurjo, en 1932, y la revolución de Asturias de 1934. A esto tenemos el golpe de Estado de Companys, en Cataluña, el 6 de octubre de 1934. Todo esto debilitó las instituciones e instauró el uso de la fuerza para conseguir los propósitos que uno deseaba conseguir o realizar.

«La guerra civil se inició por cuestiones de interés»

Esta es una afirmación vaga y debe ser precisada. Su origen tuvo múltiples causas de índole política, ideológica, económica, social, que nada tienen que ver con cuestiones de interés individual. La guerra fue una lucha ideológica. Dos bandos confrontados, cada uno de ellos con diferentes ideologías, que se enfrentaron por encima de cualquier diálogo.

También hubo intereses económicos. Terratenientes, industriales y financieros se pusieron al lado del bando nacional, por temor a la reforma agraria, las nacionalizaciones y la pérdida de sus privilegios sociales y económicos. A esto debemos añadir que las elecciones de febrero de 1936 no fueron un proceso limpio en su totalidad.

«Los rojos quemaron Guernika»

Aunque lo diga la Generalitat, lo cierto es que esta es una afirmación nada generalizada. Es decir, el 26 de abril de 1937 la Legión Cóndor de la Alemania nazi y la Aviación Legionaria de la Italia fascista llevaron a cabo un ataque aéreo sobre esta población. Guernika no tenía objetivos militares significativos y aquel bombardeo tenía como objetivo desmoralizar a la población vasca y probar nuevas tácticas de bombardeo masivo.

Ruinas de Guernica, tras el bombardeo

Ruinas de Guernica, tras el bombardeoWikimedia

Esto se sabe desde siempre, con lo cual llevar a cabo esta afirmación es, claramente, querer tergiversar la historia a favor de unos intereses particulares. Eso sí, en un primer momento, se culpabilizó a los defensores republicanos de la acción. Sin embargo, poco después fue desmentida y quedó desvirtuada por la realidad.

«Las fosas comunes son una mentira»

Las fosas comunes no son una mentira y afirmar esto es querer tergiversar una realidad conocida por todos. Ahora bien, hay que ir con cuidado, porque no todas las fosas comunes están llenas de republicanos.

En aquellos tiempos se enterraba a la gente, sin diferenciar bandos. Con lo cual, en ellas hay personas de los dos bandos. El registro del Ministerio de Justicia contabiliza alrededor de 2.500 a 4.200 fosas comunes registradas. De ellas se han intervenido y exhumado 1.500.

«Antes, durante, y después de la guerra civil, todos mataron igual»

De por sí la frase tiene trampa, porque en la parte posterior de la ficha solo habla de la guerra civil y ponen como ejemplo a Paul Preston. Por lo tanto, debemos ir por partes. Antes de la guerra civil estuvo la II República. Las víctimas de 1931 a julio de 1936 se cifra entre 2.600 y 3.600 personas, que murieron a causa de la violencia política, la represión de huelgas, insurrecciones y enfrentamientos callejeros. El suceso que más víctimas mortales causó en este periodo fue la Revolución de Asturias de 1934.

Cuando hablamos de guerra civil debemos dividirlo en varios apartados. Las bajas militares en combate se estima en 110.000 del ejército republicano y 90.000 del ejército nacional. Sobre mortalidad por hambre y enfermedades se estima entre 346.000 y 380.000 personas. Luego tenemos la represión. Se estima que en el bando franquista hubo 100.000 víctimas y en el republicano 49272. De esta segunda cifra hay dudas y podría ser mayor. Por lo que respecta al después, la represión franquista, en toda España, ascendió a 50.000 víctimas.

En total la guerra civil y la posguerra supuso la muerte de entre 540.000 a 735.000 personas. No solo una persona es culpable de estas víctimas. Toda la clase política de aquella época, de derechas e izquierdas, son los responsables de haber acabado enfrentando a hermanos por falta de entendimiento. Como dijo Manuel Azaña:

«Cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que les hierva la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelva a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres que han caído magníficamente por una ideal grandiosa y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: ¡Paz, piedad, perdón!»
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