El emperador Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg, de Tiziano (1548), es una de las grandes obras maestras del Museo del Prado. El cuadro se convirtió en un ejemplo para los monarcas posteriores de la Casa de Austria como modelo de lo que debía ser un Rey. El cuadro –para cuya composición Tiziano se inspiró en la estatua ecuestre de Marco Aurelio de la plaza del Capitolio de Roma– presenta al emperador victorioso en la batalla contra los protestantes alemanes en la batalla de Mühlberg el 24 de abril de 1547. La armadura que luce en el cuadro está expuesta en la Armería del Palacio Real de Madrid.

El emperador Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg, de Tiziano (1548)Museo del Prado

Historia

Las nuevas locuras de los historiadores nacionalistas: Malta era catalana y Carlos I murió en Badalona

Son ejemplos de una narrativa revisionista que busca reescribir la historia universal

En el panorama cultural catalán, muy alejado del academicismo universitario, tenemos el Institut Nova Història (INH), que cuestiona el relato oficial, creando una nueva asignatura que la han llamado «nueva historiografía catalana».

Liderada por los gestores culturales Jordi Bilbeny y Víctor Cucurull, esta asignatura sostiene que la historia de Cataluña ha sido sistemáticamente censurada, tergiversada y minimizada por el poder central durante siglos. Esta supuesta operación ha ocultado la magnitud del pasado catalán. Dos de los postulados de esta asignatura se centran en la supuesta catalanidad de Malta y en que Carlos I no habría vivido los últimos años de su vida en Yuste, en el monasterio de Sant Jeroni de Murtra, en Badalona.

Jordi Bilbeny sostiene la tesis de que Malta perteneció a Cataluña hasta la invasión napoleónica. Cierto es que la isla formó parte de la Corona de Aragón desde el 8 de junio de 1283, tras la guerra de las Vísperas Sicilianas, hasta el 1530.

Durante estos más de dos siglos la isla estuvo ligada a la monarquía de la Corona, manteniendo una fuerte impronta política y cultural. La tesis de Bilbeny es que el vínculo fue mucho más profundo, extendido y, crucialmente, de dominio catalán, sosteniendo que este dominio se mantuvo durante cinco siglos.

'El sitio de Malta', en un mapa realizado en torno al 1580

'El sitio de Malta', en un mapa realizado en torno al 1580Wikimedia

Su argumento se cae por su propio peso. Bilbeny señala que el sustrato del idioma maltés, que es lengua semítica, con una fuerte influencia de lenguas romances, principalmente el siciliano y el italiano, no es del todo cierto. Afirma que se ha infravalorado el peso que el catalán tuvo en la isla.

Nombra ciertas palabras que pueden ser de origen catalán y que forman parte del día a día. Un ejemplo es el viento tramuntana, que no solo se dice en Cataluña, también en Sicilia. Ahora bien, que hubiera un intercambio lingüístico no quiere decir que Malta fuera catalana. En algunas poblaciones andaluces hay palabras de origen catalán y no por eso formaron parte de Cataluña.

Uno de los puntos más destacados, según Bilbeny, es la presencia de apellidos catalanes en Malta, a menudo italianizados, como Cardona, Soler, Cassola, Barberá. Para Bilbeny, la supervivencia de la raíz original, a pesar de los cambios fonéticos y ortográficos, es una prueba silenciada de la profunda y persistente conexión catalana con Malta.

Hace hincapié en la importancia de la Capilla de la Langue of Aragon, en la Concatedral de San Juan en La Valeta. Esta Langue de la Orden de los Hospitalarios incluía a los caballeros procedentes de los territorios de la Corona de Aragón, incluidos los catalanes. En ella están enterrados, entre otros, Rafael y Nicolás Cotoner, lo que prueba para Bilbeny la destacada presencia catalana.

La Lengua de Aragón agrupaba a los caballeros procedentes de todos los territorios de la antigua Corona de Aragón, lo que incluía Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Navarra, que a menudo se incluía en esta Langue. Contrariamente a lo que afirma Bilbeny, los Grandes Maestres sepultados en la Capilla no eran directamente de origen catalán. Sus orígenes eran de otros territorios de la Corona de Aragón. Fra Martín de Redín, navarro, Fra Rafael Cotoner y de Oleza, mallorquín, cuyo apellido es de origen toscano; Fra Nicolás Cotoner y de Oleza, mallorquín y hermano de Rafael Cotoner; Fra Ramón Rabasa de Perellós y Rocafull, valenciano.

Carlos I

Por su parte Víctor Cucurull sostiene la tesis que el lugar de retiro y muerte del emperador Carlos I, no fue el monasterio de Yuste, en Extremadura, sino el monasterio de Sant Jeroni de Murtra, en Badalona. Según Cucurull se inventaron la historia para desvincular Cataluña y centralizar la historia en Castilla. El argumento se basa en la supuesta dignidad que merecía el Emperador. Cucurull cuestiona la lógica que un monarca de tal calibre eligiera «ir al culo del mundo a morirse de aburrimiento»: la cita es textual.

La elección de este monasterio ubicado en Badalona no es casual. En el fue a reposar Fernando el Católico cuando el 7 de diciembre de 1492 lo atacó Joan de Canyamás, en la Plaza del Rey de Barcelona, clavándole un cuchillo. Allí, mientras se recuperaba, recibieron a Cristóbal Colón cuando regresó del primer viaje al Nuevo Mundo. Carlos I era conocedor de su existencia y, por eso, decidió instalarse allí y no en Yuste.

Cucurull coloca a Cataluña en el epicentro de acontecimientos que nunca ocurrieron, lo mismo que Bilbeny. Ambos consideran que, sin Cataluña, el Imperio español no hubiera existido nunca. Y este hecho ha sido negado por la historiografía oficial. Por eso ellos se han inventado su nueva historiografía catalana.

Coronación de Carlos V como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, 1661 por Luigi Scaramuccia

Coronación de Carlos V como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, 1661 por Luigi Scaramuccia

Sabemos que Carlos I, a pesar de su enfermedad y su prognatismo mandibular, era un excelente degustador de viandas, lo cual agravó su salud. El rey en Yuste comía carnes y caza, cordero, capones, perdices y liebres, salchichas de Flandes, pescado y marisco, ostras, anchoas, anguilas, lampreas, platijas, dulces y postres, vinos alemanes y franceses, y cerveza. Todo esto Cucurull lo considera inverosímil ¿Por qué?

El transporte de pescado y marisco fresco era absurda e imposible para un lugar tan aislado como Yuste. El transporte, desde la costa, era dificultoso, por eso era complicado, o al menos es lo que asegura, que llegara tan fresco como las crónicas apuntan. Por eso, teniendo en cuenta todas estas dificultades de comunicación, Carlos I debió estar en un lugar próximo al mar, como Sant Jeroni de Murtra, a poca distancia del mar, para recibir en condiciones los pescados y mariscos frescos. Esta tesis de Cucurull se apoya sólo en la logística, sin aportar ninguna prueba histórica.

En las tesis de Bilbeny y Cucurull faltan pruebas documentales, hay contradicciones del consenso, y hay más una motivación política o identitaria, que una investigación histórica objetiva. Así pues, la Malta catalana y la residencia de Carlos I en Sant Jeroni de Murtra, tal como son postuladas por Bilbeny y Cucurull, no porman parte de la historia aceptada. Son ejemplos de una narrativa revisionista que busca reescribir la historia universal con una visión marcadamente catalanocéntrica para la que, ni hoy ni en un futuro, se presentaran pruebas que satisfagan los estándares de la disciplina histórica.

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