El icónico dragón de 'trencadís' en el Park Güell de Antonio Gaudí
Medida polémica
Barcelona reducirá el aforo de turistas del parque más famoso de Gaudí en medio millón de personas al año
El Ayuntamiento pacta limitarlo hasta los cuatro millones anuales de cara a 2027
Como todas las obras de Antonio Gaudí existentes en Barcelona, el Park Güell recibe miles de visitas anualmente. El parque es propiedad del Ayuntamiento de Barcelona y, según los datos facilitados, en 2023 y 2024 recibió entre 4,4 y 4,5 millones de visitantes anualmente, una cifra que incluye tanto los visitantes de pago, como los vecinos y los escolares con acceso gratuito.
La entrada normal al Park Güell es de 18 euros, pero los niños de siete a 12 años y los mayores de 65 años pagan 13,50 euros. Como sea, el Ayuntamiento de Barcelona recauda alrededor de 71 millones de euros brutos anuales. Ahora el PSC y ERC han llegado a un pacto por el cual reducirán la entrada a solo cuatro millones de visitas, a partir de 2027. ¿Por qué han llegado a esta decisión?
Desde 2013, el Park Güell, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, ha estado bajo un sistema de acceso regulado. Inicialmente, la medida se centró en la Zona Monumental, pero en 2020 se extendió a todo el recinto. Esta regulación ya supuso un descenso drástico respecto a los casi nueve millones de visitantes anuales que se registraban antes de la pandemia y del cambio de modelo, estableciendo un aforo máximo que rondaba los 4,5 millones.
Sin embargo, para los vecinos de La Salut, El Coll y otros barrios adyacentes, la cifra actual de 4,5 millones sigue siendo insostenible. La afluencia constante de turistas, que se traduce en más de 12.000 entradas diarias de media, colapsa el transporte público, satura las calles y convierte el que debería ser un parque local en un escaparate turístico perpetuo. Las quejas vecinales se han centrado en la dificultad para acceder a su propio parque, el ruido, la suciedad y la especulación inmobiliaria y comercial.
Acuerdo con ERC
En este contexto, hace unos días se anunciaba que el gobierno de Jaume Collboni ha hecho suya una propuesta de ERC que plantea reducir en dos años el límite actual un 11 %, hasta los cuatro millones de visitantes anuales. Eso supondría 1.365 personas menos al día y unas 130 la hora de cara a 2027.
El acuerdo busca ser una respuesta directa a este malestar crónico. Tal y como señaló la líder de ERC en Barcelona, Elisenda Alemany, el objetivo es que el Park Güell «vuelva a ser un parque de los barceloneses», insistiendo en la necesidad de hechos concretos en la gobernanza turística.
El Park Güell de Barcelona, en una imagen de archivo
La reducción de 500.000 entradas no será un corte abrupto, sino que se implementará de forma progresiva a través de una limitación de aforo que se ajustará por días y franjas horarias. La medida se centrará en la reducción de las visitas de pago, que constituyen el grueso de la afluencia turística, sin afectar los accesos gratuitos destinados a los residentes.
Este cambio de aforo viene acompañado de un ambicioso plan de inversión. El Ayuntamiento prevé destinar cerca de 39 millones de euros hasta 2027 para la mejora y preservación del parque y su entorno. Estos fondos no solo se emplearán en el mantenimiento de las áreas verdes y las estructuras de Gaudí, sino también en infraestructuras y servicios para mitigar el impacto turístico en la zona, como mejoras en la movilidad y la adquisición de inmuebles para destinar a equipamientos o zonas verdes, siendo la expropiación de la Casa Trias uno de los proyectos más destacados para crear un nuevo mirador público.
Críticas al plan
No obstante, esta estrategia no está exenta de críticas. Algunas plataformas vecinales y colectivos contrarios a la masificación turística han manifestado escepticismo sobre si el plan de inversión realmente beneficiará al residente o si, por el contrario, seguirá priorizando la experiencia del turista.
Además, la reducción a cuatro millones, aunque significativa, sólo representa un descenso del 11 % en el aforo actual, lo que para muchos sigue siendo insuficiente para recuperar la plena funcionalidad del parque como espacio vecinal.
La decisión sobre el Park Güell es un termómetro claro de las prioridades de la política turística de Barcelona. La ciudad se enfrenta al dilema de maximizar los ingresos turísticos, mientras intenta gestionar los costos sociales y medioambientales de ser un destino de fama mundial.
El desafío ahora es doble: asegurar que la reducción del aforo se cumpla con rigor y que la inversión de millones de euros se traduzca en una mejora tangible para los habitantes de Barcelona, permitiendo que la obra maestra de Gaudí, el Park Güell, recupere parte de su identidad original como espacio de uso y disfrute para todos.