Recreación del Paseo de la Explanada, en El Born Centre Cultural
Historias de Barcelona
¿Qué queda de la Explanada de Barcelona? El desaparecido jardín donde la alta sociedad salía a pasear
Este espacio verde se creó después de la guerra de Sucesión, que terminó en 1714
Hay paisajes de Barcelona que han desaparecido para siempre o que se han transformado. Un ejemplo es el espacio abierto que dominó el frente marítimo durante más de un siglo: la Antigua Explanada, también conocida como Paseo de la Explanada, que se creó después de la guerra de Sucesión, que terminó en 1714.
Parte del barrio de la Ribera fue derruido después de que un gran porcentaje de las casas quedaran destruidas en el conflicto. No se reconstruyeron y aquella zona se transformó: se construyó la Ciudadela, se amplió la zona del Borne y se estableció la Explanada, que fue el primer y más importante jardín público de la ciudad.
Para la construcción de la Ciudadela, como hemos dicho, se arrasó con aquellos edificios que ya habían sido destruidos. Además de esta fortaleza militar, las regulaciones militares de la época exigían un amplio descampado de tiro libre alrededor de sus muros, para impedir que los asediantes tuvieran refugio o que los ciudadanos pudieran acercarse sin ser vistos.
Este lugar se conoció como la Explanada de la Ciudadela. Originalmente, era un campo de tierra dedicado a las maniobras militares, desolado y desprovisto de edificaciones permanentes. Aquel primitivo descampado se creó entre 1715 y 1727, pero con el paso del tiempo y la evolución de las técnicas militares, su necesidad disminuyó.
A finales del siglo XVIII, ante la necesidad de espacios de esparcimiento, teniendo en cuenta que Barcelona era aún una ciudad amurallada y tenía graves problemas crónicos de salubridad, el Capitán General Agustín de Lancaster Araciel impulsó la idea de convertir la desolada Explanada en un lugar de recreo para la población, aunque sin comprometer su función militar en caso de necesidad.
Vista del Paseo de la Explanada, en una fotografía de 1888
El proyecto se concibió como un gran paseo de varios carriles, con más de 800 árboles, creando una frondosa bóveda verde. Fue oficialmente bautizado como Paseo de San Juan, pero el nombre popular de la Explanada perduró, e incluso el paseo era conocido como «Lancastrín» en su honor.
El Paseo de la Explanada
En 1802 se inauguró, oficialmente, el Paseo de la Explanada, también conocido como Paseo Nuevo o del Paseo de Sant Joan. Se convirtió en el salón de la alta sociedad barcelonesa y el lugar de reunión favorito de las clases populares. Por ahí paseaban los carruajes con sus mejores galas, emulando paseos de otras capitales europeas. También la gente más modesta encontraba allí sus bancos y caminos de alivio a la estrechez de las calles que había más allá de las murallas.
Este paseo se extendía por lo que hoy es el entorno del Paseo de Picasso, el Paseo de Pujades y el inicio del Paseo San Juan. Se convirtió en un eje de proyección hacia el norte y el este, uniendo la Barcelona amurallada con el mar y con las nuevas zonas de desarrollo, mucho antes del Plan Cerdá.
Los más de 800 árboles, tan juntos que las ramas se entrelazaban, formaban la frondosa bóveda del paseo. No fueron comprados por la ciudad, sino que se dice que fueron regalados por el Marqués de Ayerbe. Con todo, el esplendor de ese paseo fue efímero: tras la demolición de las murallas, en 1854, y de la Ciudadela, en 1868, la Explanada perdió su razón de ser.
Cuando se derribó la fortaleza se liberó una superficie de 280.000 metros cuadrados, pero no se destinó a la edificación de viviendas: por deseo de los barceloneses se transformó en el actual Parque de la Ciudadela, diseñado por Josep Fontserè y Antonio Gaudí, que fue sede de la Exposición Universal de 1888. Así aquella parte de la ciudad se convirtió en, por así decirlo, el pulmón verde de la nueva Barcelona, manteniendo su espíritu de lugar de paseo.
La Fuente de Hércules de Barcelona, en su ubicación actual
El actual Paseo de Picasso corresponde aproximadamente al trazado inicial de la antigua Explanada. El Paseo de San Juan fue concebido como una continuación, y homenajea ese antiguo paseo. El único elemento físico que se conserva del Paseo de la Explanada original es la Fuente de Hércules, una obra de Josep Moret y Salvador Gurri.
Esta fuente está considerada la estatua pública original más antigua de Barcelona, ya que data de 1797. Originalmente, estaba ubicada en el Paseo de la Explanada, pero con la reordenación urbana, fue trasladada. Hoy en día se puede ver en la intersección del Paseo de San Juan con la calle Córcega, muy lejos de su emplazamiento original.