El Castillo de Torre Baró, en Collserola

El Castillo de Torre Baró, en BarcelonaParc Natural de Collserola

Historias de Barcelona

El falso castillo de Barcelona que acogió a un niño enfermo y se convirtió en símbolo de resistencia vecinal

La historia del Castillo de Torre Baró, que nació pensado para ser un hotel y nunca se terminó

Cuando uno entra en Barcelona por el río Besós, le saluda desde lo alto de la sierra de Collserola un edificio en forma de castillo. Se conoce, de hecho, como el Castillo de Torre Baró, pero no es una auténtica fortificación, sino una estructura que nunca se terminó y que sirvió de refugio a un niño enfermo de tuberculosis. ¿Cuál es la historia de este singular edificio?

Aquellos terrenos, en su origen, formaban parte del municipio de Sant Andreu del Palomar y formaban parte de la cuadra de Vallbona. Tenían una extensión de unas 215 hectáreas y sus propietarios eran la familia Pinós, poseedores de la baronía del mismo nombre. Estos también eran señores feudales de la Casa de Galcerán de Pinós, cuyo centro neurálgico era La Cerdaña, siendo propietarios de los castillos de Berga y Bagá.

En el año 1869, por problemas económicos de los Pinós, se pusieron a subasta estas tierras, pero como nadie pujó la venta fue anulada. El 30 de marzo de 1871 se volvió a subastar: se presentó Carlos Edmundo de Sivatte Vilar, y ofreció la cantidad de 117.412 pesetas, unas 60.000 por debajo de su valor. Sin embargo, al ser el único postor le vendieron los terrenos. El 18 de marzo de 1873 se firmó la compra-venta.

Carlos Edmundo era hijo de Andrés de Sivatte Muraire, que fue nombrado consejero del Consulado de Francia en Barcelona, y Úrsula Vilar. Carlos Edmundo nació en Barcelona, se casó con Mercedes Llopart y tuvieron tres hijos: Carlos Edmundo, Manuel María y Mercedes.

Conexión vaticana

En 1885, Mercedes Llopart encargó el retablo de la capilla de San Benito de la Basílica de Montserrat, el cual ha sido trasladado actualmente a la tribuna superior de la capilla y sustituido por una obra de San Benito joven pintada por Montserrat Gudiol en 1980. Se trata de un tríptico neorrománico compuesto por tres lienzos: el central, obra de Ramón Padró i Pedret, representa a San Benito en un posible retrato de Claudi Lorenzale i Sugrañes, mientras que los laterales, pintados por el propio Lorenzale, representan a San Roque a la izquierda, en memoria de Roque Llopart, y a San Carlos Borromeo a la derecha, en memoria de Carlos Edmundo Sivatte.

También fue la primera que respondió al llamamiento del canónigo Jaume Collell cuando este propuso rehacer el Rosario Monumental de Montserrat. Además fundó el Obrador de la Sagrada Familia en 1865, dirigido por las hermanas de San Vicente de Paúl. Por lo de San Benito, la familia Sivatte posee un panteón familiar en dicha capilla.

El Papa León XIII ofreció a Mercedes Llopart un título pontificio o bien una urna con el cuerpo del niño san Nicomedes. Ella eligió esto último. Los restos se veneraron en el oratorio privado de la familia hasta que Manuel María se los entregó a su hermana Mercedes, que era religiosa Adoratriz Esclava del Santísimo Sacramento y de la Caridad en Madrid, conservándose en la Casa de Desamparadas de dicha congregación.

La urna

La urna de san Nicomedes

Manuel María de Sivatte (1865-1931) heredó los terrenos al morir su madre. El 20 de abril de 1897 se firmó un decreto por el cual varios pueblos próximos a Barcelona quedaban incorporados a la ciudad de Barcelona. Estos eran Gràcia, Sant Martí de Provençals, Sant Andreu de Palomar, Sant Gervasi de Cassoles, Sants y les Corts. Manuel se casó en primeras nupcias con Margarita de Bobadilla y Martínez de Arízala, y al morir esta en 1905 se casó en segundas nupcias con Isabel del Valle de Lersundi. Por su vinculación a la causa carlista recibió el título nobiliario de marqués de Vallbona.

Una fallida ciudad jardín

El 26 de marzo de 1904, Manuel María de Sivatte constituyó la empresa Compañía de Urbanización de las Alturas Extensiones de Horta-Las Roquetas. Su intención era construir una ciudad jardín como la ideada por Antonio Gaudí en el Park Güell. Lo primero que se hizo es la carretera Alta de las Roquetas. El primer edificio, diseñado por el arquitecto Josep Torres Argullol, era un hotel que nunca se terminó: este es lo que se conoce actualmente como Castillo Torre Baró.

La idea de Sivatte, como la de Gaudí, fracasó. Aquel proyecto pretendía ofrecer a las familias barcelonesas un lugar donde respirar aire puro, lejos de la contaminación y la densidad del llano. El edificio se proyectó con dos cuerpos. Uno de planta cuadrada con tres niveles y otro con forma de torre circular que le otorgaba ese carácter fortificado.

Sin embargo, el acceso a la zona era difícil, las inversiones no llegaban y, finalmente, el proyecto quedó olvidado. En el llamado castillo solo ha vivido una persona acompañada de su institutriz. Durante unos meses estuvo el hijo de Manuel María, Mauricio de Sivatte y de Bobadilla: al padecer tuberculosis, lo mandaron allí para que se curara.

En la segunda mitad del siglo XX el paisaje a los pies del castillo cambió radicalmente. Las oleadas migratorias de los años 50 y 60 transformaron las laderas en casas unifamiliares de autoconstrucción. El barrio de Torre Baró nació del esfuerzo de cientos de personas que, con sus propias manos y a menudo bajo la luz de la luna para evitar derribos, levantaron sus casas en pendientes imposibles. Para estos nuevos vecinos el castillo dejó de ser una ruina para convertirse en un símbolo de identidad y resistencia. Actualmente funciona como centro de educación ambiental y es un mirador excepcional.

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