El sacerdote bendice a los presentes en la terraza del Tibidabo

El sacerdote bendice a los presentes en la terraza del TibidaboLa Milagrosa BCN / Instagram

Iglesia

El majestuoso momento en que el obispo Vilanova bendijo Barcelona desde el templo más alto de la ciudad

Centenares de jóvenes y familias se reunieron un año más para adorar a Jesús sacramentado en lo alto del Tibidabo

Centenares de jóvenes y familias se reunieron este lunes por la noche en el templo expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús de Barcelona, en lo alto de la montaña del Tibidabo, para participar en la IX edición de la adoración eucarística anual impulsada por la parroquia de Santa Inés.

La cita reunió, un año más –y van nueve–, a cientos de católicos en la terraza superior del templo para rezar junto a Jesús sacramentado. Durante una hora y media, mientras la noche se cernía sobre la ciudad, «volvimos a recordar que Jesús sigue esperando, acogiendo y transformando corazones», destacan los organizadores, en un mensaje publicado en redes sociales.

La oración contó con la presencia del obispo auxiliar de Barcelona Javier Vilanova, quien protagonizó uno de los momentos más especiales de la noche, al sostener la custodia y, haciendo la señal de la cruz, bendecir a la ciudad desde lo más alto. «Gracias a mons. Javier Vilanova por su presencia y por bendecir Barcelona, encomendando a sus familias, jóvenes, enfermos y a todos los que buscan esperanza», agradecen desde Santa Inés.

«Que la luz de Cristo siga iluminando Barcelona y que aprendamos a descubrir su presencia en cada rincón de nuestra vida», añaden desde la parroquia, agradeciendo también a todos los que subieron hasta esta iglesia –la más elevada de la ciudad: su cúspide, un Cristo con los brazos abiertos, llega a los 575 metros de altura– para «acompañar al Señor y poner nuestra ciudad a sus pies».

«No podía pasar el bus»

La velada contó con la participación de varios grupos de músicos católicos «que nos ayudaron a rezar dos veces»: en concreto, tocaron Tuyo, Hakuna, Ecos y S’Inés. «Fue impresionante, precioso ver tantas almas sedientas del Señor», comenta Asunción, una de las asistentes, y otra, Susana, daba fe del éxito de convocatoria: «Unos cuantos no pudimos llegar porque cerraron la carretera por la cantidad de coches que había y no podía pasar el bus».

Fue, en definitiva, una noche muy especial en la iglesia más elevada de Barcelona, con permiso de la Sagrada Familia y su atalaya de 172,5 metros. Un éxito de convocatoria que da fe del entusiasmo que despierta la adoración eucarística en Barcelona, ciudad en la que, a día de hoy, hay activas tres capillas de adoración perpetua: 24 horas al día, siete días a la semana, 365 días al año.

Una está en el Real Monasterio de Santa Isabel, en Sarrià; otra es la capilla María Emilia Riquelme, en la calle Camps Elisis, y la tercera abrió sus puertas hace un mes por iniciativa del movimiento Christifidelis Laici y está situada en la calle Consell de Cent 474 bis. También se puede contar en esta lista la capilla San Sebastián del Pomar, en Badalona. En Cataluña hay 11 capillas de este tipo y en España, al menos 77.

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