Dos agentes de la Guardia Urbana de Barcelona, en una imagen de archivo

Dos agentes de la Guardia Urbana de Barcelona, en una imagen de archivoAjuntament de Barcelona

Seguridad

Agentes de la Guardia Urbana de Barcelona reclaman armas largas: «Los narcotraficantes llevan Kalashnikovs»

El sindicato SIP-Fepol lamenta que el Ayuntamiento «mire hacia otro lado» ante la situación

Tanto el Ayuntamiento como la Generalitat de Cataluña sacan pecho de la reducción de las cifras de criminalidad en Barcelona, pero no todos en la ciudad comparten su optimismo. Es el caso del sindicato SIP-Fepol, una organización que representa a policías locales de toda Cataluña y que alerta de que los agentes no están siendo debidamente equipados ni formados para hacer frente a los nuevos desafíos criminales.

«Tenemos un problema de seguridad en Cataluña y en Barcelona», advierte, contundente, el secretario de SIP-Fepol en Barcelona, Daniel Bernalte, en conversación con El Debate. «La violencia está en aumento –añade– porque las bandas terroristas y de narcotraficantes compiten por territorio y producto».

El portavoz sindical advierte de que hay algunas zonas de Barcelona que amenazan con seguir la senda de algunos barrios de Marsella, Saint-Denis o Birmingham, y que van camino de convertirse en «zonas no-go». «Son zonas donde se ha instaurado el confort delincuencial, y el criminal campa a sus anchas porque conoce las dinámicas policiales, y sabe que somos una policía limitada a nivel formativo y de medios», advierte.

Bernalte señala que el problema «ya está aquí», y que los sucesos que más preocupan a la opinión pública, como los tiroteos en plena calle a la luz del día, «no son hechos aislados, sino un problema estructural». En lo que va de año, Cataluña ha registrado ya seis muertes en tiroteos –en todo 2025 hubo ocho–, y la última fue hace apenas dos semanas, durante la visita del Papa León XIV a Barcelona.

Hasta el momento, todos ellos responden a ajustes de cuentas o a enfrentamientos entre bandas, pero tanto los Mossos d’Esquadra como la Guardia Urbana temen que una bala perdida alcance a una persona inocente. «La seguridad está por encima de todo, y esto se ha de abordar ya», insiste Bernalte.

Armas largas

Este viernes, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona aprobó una moción del PP que insta al gobierno municipal a presentar en el plazo de un mes el reglamento que regulará el uso de las pistolas táser por parte de la Guardia Urbana. La iniciativa, pactada con el PSC, salió adelante con los votos a favor también de Junts y Vox, y supone el primer paso para que los policías locales dispongan de estos dispositivos antes de que acabe el mandato, en mayo de 2027.

El contrato incluirá cámaras personales de grabación, cartuchos, baterías, fundas y sistemas de trazabilidad, así como la auditoría, el mantenimiento y la actualización tecnológica de las táser. También se prevé una formación específica para los agentes autorizados para utilizarlas. Bernalte celebra el acuerdo, pero advierte que «con las pistolas eléctricas, vamos tarde».

Imagen de archivo de la formación de policías para la utilización de dispositivos ‘táser’

Imagen de archivo de la formación de policías para la utilización de dispositivos ‘táser’AYUNTAMIENTO DE MADRID

«Yendo con un táser contra un tío que tiene una pistola no hacemos nada», lamenta Bernalte, poniendo sobre la mesa el elefante en la habitación: el uso habitual y creciente por parte de los grupos criminales de armas de guerra. «Tienen armas largas, [fusiles] Kalashnikov… en este partido de narcos contra policías el delincuente siempre ha de ir un punto por detrás que la ley: si no, el criminal pasa por encima de la autoridad», explica.

Por ello, Bernalte reclama que la policía local también pueda portar armas largas. «Algunos políticos no quieren que haya un guardia urbano con metralleta por la calle –dice–, pero que no se preocupen: nosotros iremos al servicio, aunque nos maten… pero a lo mejor el siguiente son ellos, o su familia, y entonces sí querrán que vayamos bien armados», señala.

Por el momento, tanto el gobierno catalán como la alcaldía de Barcelona coinciden en reclamar al Gobierno de España un endurecimiento del Código Penal por tenencia ilícita de armas. Bernalte señala que es algo necesario, pero advierte de que una modificación legal de este tipo requiere tiempo. También pide más coordinación entre las policías locales y los Mossos d’Esquadra.

«Al no ser una policía integral como los Mossos, no tenemos toda la información que a ellos sí les llega en materia de terrorismo o narcotráfico, pero en Barcelona nos enfrentamos a este problema igual», lamenta. Todo ello se suma a la lista de reclamaciones que estos representantes de los agentes de la Guardia Urbana realizan, y que por el momento no recibe suficiente atención por parte del Ayuntamiento: «Están mirando hacia otro lado», concluye Bernalte.

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