Francisco Camps aplaudido por cientos de simpatizantes en uno de sus encuentros
Los «desplantes» del PP a Camps que lo abocan a ir por su cuenta dentro del partido
Exdirigentes 'populares' critican la falta de integración de la dirección actual y crean grupos de trabajo para aunar fuerzas
Francisco Camps ha vivido una de las caídas más sonadas de la política española y, ahora, busca su redención. Tras más de una década de calvario judicial y mediático, el que fuera presidente de la Generalitat Valenciana ha vuelto al centro de la escena política. Su absolución en 2024 de todas las causas judiciales que lo persiguieron desde su dimisión en 2011 ha provocado un movimiento de respaldo entre antiguos dirigentes del Partido Popular en la Comunidad Valenciana. Sin embargo, la actual cúpula del PP mantiene las distancias con su figura, lo que ha empujado a Camps y a otros exdirigentes a iniciar un proceso de reagrupación por su cuenta.
En 2011, el político valenciano presentó su dimisión como presidente del Consell asediado por imputaciones judiciales y un juicio mediático que lo convirtió en el protagonista de titulares y tertulias. Los casos de presunta corrupción en los que se le implicó, con los famosos «trajes» como símbolo de la polémica, llenaron portadas y abrieron informativos durante años. Fue el fin de una era para el político valenciano, quien había liderado la Comunidad con mayorías absolutas y que se vio forzado a desaparecer del escenario público.
A lo largo de los años, su nombre siguió vinculado a diferentes procesos judiciales. Mientras su partido tomaba distancia, él afrontaba la carga de la exposición mediática sin apenas apoyos públicos dentro del PP. No obstante, en 2024 la Justicia le dio la razón al absolverlo de todas las causas pendientes. Con su nombre limpio, Camps encontró en sus antiguos compañeros de partido un respaldo que la actual dirección 'popular' no parece dispuesta a brindarle.
Cena simbólica y ausencia notoria
El pasado mes de julio, en un gesto de reconocimiento a su legado, exalcaldes y antiguos dirigentes del PP organizaron una cena en su honor en el edificio Veles e Vents de Valencia, un enclave que representa una de las grandes obras de su mandato, inaugurado con motivo de la Copa del América de 2007. La convocatoria fue un éxito: más de 600 personas asistieron al evento, pagando 40 euros por cubierto y quedándose muchos fuera por falta de aforo.
Francisco Camps saludando a los asistentes a su convocatoria
Entre los asistentes se encontraban figuras clave del PP valenciano en sus años dorados, como el expresidente de la Diputación de Valencia Alfonso Rus, el expresidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra, la exalcaldesa de Alicante Sonia Castedo (también recientemente absuelta) y los exconsejeros Mario Flores y Trini Miró. Además, acudieron exdiputados y exconcejales que habían formado parte de su Administración. Sin embargo, la ausencia más destacada fue la de los actuales dirigentes del PP valenciano: ni el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, ni la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, acudieron al evento pese a estar invitados.
Fuentes cercanas a Camps lamentan la falta de apoyo por parte de la dirección actual del PP, acusándolos de haber dejado solos a líderes como él y Castedo, a pesar de que finalmente la Justicia les ha dado la razón. El «desplante» de Mazón y Catalá fue interpretado como un intento de marcar distancias con el pasado del partido en la Comunidad Valenciana, aunque entre los asistentes reinaba el convencimiento de que ese legado sigue muy presente en la militancia.
Una contraprogramación polémica
Las mismas fuentes aseguran a El Debate que la actual dirección del partido organizó una cena paralela el mismo día del homenaje a Camps para evitar que afiliados y cargos del partido acudieran a la reunión en Veles e Vents. Pese a ello, el evento en honor al expresidente fue un éxito de asistencia y sirvió para reforzar la convicción de sus seguidores de que sigue teniendo un espacio en la política valenciana.
Las palabras de Mazón sobre el evento, en el que lo definió como «una cena de familiares y amigos», no hicieron sino aumentar el malestar entre los asistentes, que defienden que su intención no es desafiar a la actual cúpula del PP, sino recuperar la esencia de la formación en la región. «No estamos en contra de nadie, solo queremos trabajar por el partido al que siempre hemos pertenecido», aseguran desde el entorno de Camps.
La movilización de la 'vieja guardia'
Este primer acto no quedó en un encuentro aislado. La movilización de antiguos dirigentes y militantes desencantados con la actual dirección del PP valenciano ha continuado en forma de reuniones y grupos de trabajo en Valencia, Castellón y Alicante. La exalcaldesa alicantina, Sonia Castedo, ha liderado la creación de uno de estos grupos en la provincia de Alicante, con el objetivo de «reconectar con la militancia que se siente huérfana».
En este contexto, la reunión en Alicante, celebrada esta semana, marca un nuevo hito en este proceso de reagrupación. Ambos políticos lograron congregar a numerosos exdirigentes y militantes en un evento que sirvió para consolidar el tercer grupo de trabajo en la región. Entre los asistentes destacaron figuras como Mercedes Alonso, exalcaldesa de Elche, y César Augusto Asencio, exalcalde de Crevillente.
Castedo ha defendido que este movimiento no busca la confrontación con la dirección de Mazón, pero ha dejado claro que si el PP no les integra, ellos seguirán trabajando por su cuenta. «No es una guerra contra nadie. Pero si no nos integran, trabajamos por el PP por nuestra cuenta», ha afirmado durante una conversación con El Debate. Su papel es clave, no solo por su conexión con la militancia, sino por haber conseguido en su día la mayor mayoría absoluta del PP en Alicante, un hito que el actual alcalde Luis Barcala no ha logrado igualar.
¿Hacia una fractura interna?
El movimiento liderado por Camps y Castedo sigue ganando adeptos. En una reunión celebrada el 4 de enero, 70 personas se dieron cita, de las cuales 30 eran exalcaldes que consideran que su labor en el partido ha sido olvidada. En paralelo, un grupo de WhatsApp con más de 350 militantes activos sigue creciendo, reflejando el descontento de un sector importante del PP en la Comunidad Valenciana.
El malestar de esta facción del partido no se debe solo a su exclusión de la actual estructura del PP, sino a la sensación de que el partido ha perdido fuerza y conexión con su base electoral. «El PP de la Comunidad Valenciana llegó a tener 90.000 afiliados. Hoy, Mazón cuenta con el respaldo de solo 6.000, que fueron quienes le votaron en las primarias», recuerdan desde este grupo, subrayando la necesidad de un cambio de rumbo para recuperar el liderazgo electoral.
El desafío para la actual dirección del PP es claro: integrar a esta corriente dentro del partido o arriesgarse a una fractura interna que podría afectar no solo a la política autonómica, sino también a los resultados del partido a nivel nacional. Mientras tanto, Camps sigue en su camino de reconquista, respaldado por un sector del partido que se resiste a desaparecer de la escena política y que no parece ser residual.