Imagen de archivo de unas lonchas de jamón de bellota ajena a esta información

Imagen de archivo de unas lonchas de jamón de bellota ajena a esta informaciónEUROPA PRESS

Se queja en un bar por pagar 23 euros por cuatro trozos de jamón ibérico de bellota para su hija: «Quizás no supimos orientarle»

El local responde a una reseña demoledora argumentando que en la carta había platos con precios más asequibles para una niña de cuatro años

Pidió un plato de jamón, le cobraron 23 euros, los cuatro trozos se los comió su hija pequeña y escribió una reseña demoledora que recibió una respuesta didáctica a la vez que cordial por parte del local: «Quizás no supimos orientarle correctamente en su elección».

Jesús Soriano, el defensor de la causa de la hostelería en España, ha puesto el foco en esta ocasión en los precios que figuran en las cartas, lo que deja al cliente con escaso margen para la queja. Al menos en teoría.

En este caso, la reseña (con la nota más baja de todas) difundida a través de los perfiles oficiales de Soy Camarero en las redes sociales relata que el comensal lamenta haber pedido «el jamón más caro de mi vida. Veintitrés euros para cuatro trozos, que se los comió sólo mi hija de cuatro años. Una pena no haber hecho fotos porque me pareció increíble».

En su respuesta, el propietario del establecimiento cumple ante todo con el viejo canon de que el cliente siempre tiene la razón y admite que «si. La razón de cien gramos de jamón cien por cien ibérico de bellota DO Extremadura vale 23 euros». Pero abunda en su réplica con un matiz clave para resolver la controversia: «Como pudo ver en la carta tenemos una amplia carta de jamones que van desde el cien por cien ibérico de bellota hasta el cincuenta por ciento ibérico de cebo de campo, que en este caso tiene un precio de nueve euros y una calidad excelente».

El hostelero, no obstante, finaliza su exposición admitiendo que «quizás no supimos orientarle correctamente en su elección».

Con el jamón comido y el debate servido, la publicación del valenciano Jesús Soriano ha generado múltiples respuestas en sus cuentas de Soy Camarero. La mayoría, las de quienes entienden que el cliente debería haberse fijado en los precios que marcaba la carta. Otros, los menos, consideran que pese a todo la ración no deja de ser cara.

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