Ángela Agudo, joven accidentada en Tailandia

Imagen de Ángela Agudo, joven valenciana accidentada en TailandiaInstagram | @todosomos_angela

De olvidada por el Gobierno a volver a sonreír: un año del accidente de la valenciana Ángela Agudo en Tailandia

Hace justo un año, la vida de Ángela Agudo, una joven valenciana de 24 años natural de Godelleta, dio un giro trágico e inesperado. El 6 de octubre de 2023, mientras disfrutaba de unas vacaciones en la isla tailandesa de Koh Tao, sufrió un grave accidente de moto que le provocó un traumatismo craneoencefálico severo. Aquel golpe la dejó en coma y marcó el inicio de una lucha titánica para su familia, que desde entonces no ha dejado de pelear por su recuperación.

Lo que comenzó como un viaje soñado se convirtió en una pesadilla que puso a prueba la fortaleza y la solidaridad de un país entero. La familia de Ángela tuvo que enfrentarse a una odisea burocrática y económica sin precedentes para lograr repatriarla desde Tailandia hasta España. A pesar de que la joven contaba con un seguro médico que cubría hasta 75.000 euros, el coste diario del hospital donde permanecía ingresada ascendía a unos 5.000 euros. A ello se sumaba la factura del traslado en avión medicalizado, valorado en más de 240.000 euros, una cifra inasumible para una familia que esperaba la ayuda de su país.

La respuesta ciudadana

Sin embargo, esa ayuda nunca llegó. El Gobierno de España, a través de sus ministerios competentes, se desentendió del caso, rechazando las peticiones de apoyo económico y logístico que solicitó la familia. Ante la indiferencia institucional, los allegados de Ángela se vieron obligados a organizar una campaña de crowdfunding a través de GoFundMe para costear su traslado. La respuesta ciudadana fue abrumadora y en apenas unos días se recaudaron más de 300.000 euros, una muestra de solidaridad que permitió traer de vuelta a Ángela en un avión medicalizado hasta Valencia.

Pero la pesadilla no terminó ahí. Meses después de su llegada, la familia recibió un nuevo golpe: Hacienda exigió el pago de más de 100.000 euros en concepto de impuestos por las donaciones recibidas. Según la Agencia Tributaria Valenciana, debían tributar el 37 % de los fondos obtenidos, lo que se tradujo en una factura fiscal superior a los 112.000 euros. Además, tuvieron que donar cerca de 78.000 euros a la Fundación Ángel Nieto para víctimas de accidentes de tráfico y abonar de inmediato otros 32.000 euros al Ministerio de Hacienda. Una situación que muchos consideraron injusta y desproporcionada, teniendo en cuenta la naturaleza solidaria de la recaudación.

La doble vara de medir del Gobierno

El caso de Ángela, que durante semanas conmovió a toda la sociedad valenciana, contrasta fuertemente con la actuación del Gobierno español en otros episodios recientes, como el rescate de los ciudadanos españoles atrapados en la flotilla de Israel. En ese caso, el Ministerio de Asuntos Exteriores movilizó de inmediato todos los recursos necesarios para traer de vuelta a los activistas, pagando sus billetes y gestionando su repatriación «para agilizar su salida». Dos realidades opuestas que han reabierto el debate sobre el trato desigual que reciben los ciudadanos según las circunstancias o la visibilidad mediática del caso.

Hoy, un año después de aquel fatídico accidente, la historia de Ángela comienza a escribir una nueva etapa, marcada por la esperanza y la resiliencia. Desde el Hospital Universitario La Fe de Valencia, donde continúa su recuperación, su familia ha compartido en redes sociales los avances de la joven, que recientemente ha mostrado signos de conciencia. «Ya no se encuentra en un estado neurológico ausente, ahora sí hay conciencia, eso que solemos llamar despertar», escribían hace unos días.

El momento en que Ángela esbozó su primera sonrisa fue descrito por sus allegados como un «milagro»: «¿Podéis imaginar ese instante? Turbulencias en el corazón. Escalofríos en el alma. Piel erizada. Felicidad y miedo. Esperanza. Mucha esperanza». Pese a la emoción del avance, la familia mantiene la prudencia y recuerda que el camino aún será largo. «Nadie vuelve de una ausencia tan prolongada del mismo modo en que se fue. Ahora hay que trabajar, aceptar esta nueva versión de Ángela y reconstruir su vida paso a paso. Pero tenemos la luz de su sonrisa que nos guía».

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