Fiesta de los enharinados en Ibi, Alicante
Harina, huevos y pólvora: así se vive este domingo una de las fiestas más singulares de la Navidad en la Comunidad Valenciana
Las Navidades ya están aquí y, con ellas, un calendario repleto de planes para todos los gustos. Estos días suelen estar marcados por tradiciones muy reconocibles, como pasear para ver las luces, visitar belenes, compartir largas comidas en Nochebuena y Nochevieja o acompañar a los más pequeños en la cabalgata de los Reyes Magos. Sin embargo, más allá de esas citas comunes, existen celebraciones que rompen con lo habitual y convierten estas fechas en algo verdaderamente singular. Cada municipio vive la Navidad a su manera y mantiene costumbres propias que se han transmitido de generación en generación. Entre todas ellas, hay una que sobresale de forma especial en la Comunidad Valenciana: la fiesta de Els Enfarinats, que cada 28 de diciembre transforma por completo las calles de la localidad alicantina de Ibi.
Ese día, el pueblo amanece preparado para una jornada tan caótica como divertida, en la que harina, huevos y pólvora se convierten en protagonistas absolutos. Desde primeras horas de la mañana, un peculiar grupo conocido como els enfarinats toma simbólicamente el control del municipio bajo la consigna de imponer una «justicia nueva». Vestidos de forma extravagante y pronto irreconocibles bajo capas de harina, estos vecinos, todos ellos hombres casados y en número reducido, asumen durante unas horas los principales cargos de poder local. Frente a ellos se sitúa la llamada oposición, dispuesta a plantar cara en una batalla sin tregua que convierte Ibi en un auténtico campo de juego cubierto de blanco.
Un momento de la fiesta de Els Enfarinats de Ibi
La confrontación, que se desarrolla a lo largo de varias calles, no es solo un intercambio de huevos y sacos de harina, sino una representación festiva del desorden y lo absurdo. Las normas que se imponen durante ese ficticio gobierno desafían toda lógica y cualquier vecino o visitante puede acabar «multado» si no obedece. Las sanciones, eso sí, tienen un carácter solidario, ya que el dinero recaudado en comercios y negocios del municipio se destina a fines sociales. Entre explosiones de cohetes, carreras improvisadas y carcajadas, el pueblo entero se implica en una tradición que suma ya más de dos siglos de historia.
Tras la intensidad de la mañana, llega una tregua para reponer fuerzas y dar paso a un ambiente más calmado, aunque igualmente cargado de simbolismo. La fiesta se transforma entonces en una celebración profundamente ligada al folclore local. Los protagonistas cambian la harina por los trajes regionales y las calles se llenan de música tradicional. Parejas de 'balladors' recorren el municipio acompañadas por los 'sanaors', cuyos instrumentos marcan el ritmo de danzas que forman parte del patrimonio cultural de Ibi. En este recorrido no faltan paradas para recoger a las figuras principales de la fiesta y compartir licores típicos que ayudan a combatir el frío de diciembre.
A esta escena se suman 'els tapats', personajes enmascarados y cubiertos con capas que desfilan sin revelar su identidad, provocando risas y sorpresas entre el público con juegos y bromas. Su presencia añade un punto teatral y desenfadado a la jornada, que culmina con los últimos actos oficiales del simbólico gobierno y el baile final, en el que vecinos y visitantes se unen para despedir el día entre música y convivencia.
Imagen de 'els tapats', personajes que participan en 'Els Enfarinats' de Ibi, Alicante
La Festa dels Enfarinats se enmarca dentro de las Fiestas de Invierno de Ibi, también conocidas como fiestas de Santa Llúcia, una celebración con referencias documentadas desde finales del siglo XVIII y reconocida como Fiesta de Interés Turístico Autonómico. Cada año, cientos de kilos de harina y miles de huevos dan forma a una tradición única, que ha sabido mantenerse viva adaptándose al paso del tiempo sin perder su esencia.
Tal es su peculiaridad, que en 2019 consiguió ganarse un hueco entre las 10 mejores fiestas locales de España que «ayudan a combatir el éxodo rural español». Cada año se seleccionan nuevas celebraciones, y Els Enfarinats tuvo su reconocimiento en la segunda edición del concurso 'Mi fiesta es la mejor', organizado por el portal turístico Clubrural, que tuvo como objetivo «fomentar el turismo de interior» sostenible y, de este modo, «combatir el éxodo de sus vecinos reactivando la economía».
En una localidad marcada por su historia juguetera, esta peculiar batalla festiva se ha convertido en una de las formas más originales y reconocibles de vivir la Navidad, demostrando que estas fechas también pueden celebrarse entre risas, sátira y una buena dosis de harina.