Imagen de archivo del expresidente Carlos Mazón con Pedro Sánchez durante la dana de Valencia.
Sánchez, Montero, Robles, Marlaska y Ribera: los cinco cargos del Gobierno con los que dijo hablar Mazón que no cita la jueza de la dana
Este viernes Alberto Núñez Feijóo tiene una citación judicial ante el juzgado de Catarroja que investiga la macrocausa de la dana de Valencia. Su frase de haber sido informado «en tiempo real» por Carlos Mazón y el enfoque jurídico dado a la instrucción pudiera dar más la sensación de una investigación a la gestión de cargos del Partido Popular que a la respuesta de todas las administraciones ante la mayor tragedia natural de la historia reciente en España. ¿Por qué la cúpula del Gobierno de España no pasará por Catarroja si Mazón también ha dicho que habló con ellos?
Por el Juzgado de la dana no pasarán Pedro Sánchez, María Jesús Montero, Margarita Roble, Teresa Ribera ni Fernando Grande-Marlaska. El 15 de diciembre la magistrada Nuria Ruiz Tobarra rechazó de pleno citar al presidente del Gobierno para que declarara como testigo. La petición estaba formulada por Hazte Oír, entidad personada como acusación popular en la causa, en base al mensaje que Pedro Sánchez envió a Carlos Mazón a las 22.50 horas de aquel día. La jueza sitúa dicha comunicación fuera de la toma de decisión para gestionar la tragedia, ya que la hora a la que cambia todo es a las 20:11 horas.
Pudiera parecer que existe cierto sesgo ideológico a la hora de citar testigos, y más cuando por la vertiente 'popular' han acudido el nuevo presidente de la Generalitat Juanfran Pérez Llorca, el presidente provincial Vicent Mompó y este viernes el máximo dirigente Alberto Núñez Feijóo, además de un sinfín de cargos secundarios en la administración central todos a las órdenes de Carlos Mazón, figura clave para entender la instrucción actual. Hasta va a declarar como testigo un abogado con cargo en la nueva gestora del PP, pero ajeno a la Generalitat durante la catástrofe, por el simple hecho de haber acompañado al exjefe de Gabinete de Mazón en su segunda declaración en Catarroja.
La jueza que quiso escuchar, acompañar y reforzar emocionalmente a la periodista Maribel Vilaplana por compartir la comida de aquel día con Mazón, se niega a prestar declaración a los diversos cargos del Gobierno de España que pudiendo estar al tanto de la toma de decisiones durante la emergencia, el presidente valenciano dice que habló con ellos.
La mayor crítica social al papel de Nuria Ruiz Tobarra es la de haberse focalizado toda responsabilidad en la Generalitat Valenciana, rechazando insistivamente los sucesivos intentos de las acusaciones por ampliar al Gobierno de España y sus organismos involucrados en la gestión de la emergencia cualquier sospecha sobre su incumbencia en la gestión que acabó con 230 muertos.
Y más cuando todos los caminos parecen indicar a la futura imputación del expresidente Carlos Mazón, vía Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.
La magistrada quiere tener expresamente detallados todos los movimientos de Mazón aquella tarde mientras el Cecopi intentaba lidiar con una catástrofe a la que sólo un Gobierno nacional puede hacer frente. Es decir, la situación aparenta que los 230 muertos fueron mayor responsabilidad de una administración colapsada que de todo un Ejecutivo nacional que evitó involucrarse en la gestión directa.
Por eso hubo tanta recreación en saber horas, menú, botellas de vino y dimensiones del reservado de El Ventorro en el que Mazón y Vilaplana comían mientras Salomé Pradas estaba sola al frente de la emergencia. Hasta el chófer y los escoltas del expresidente van a pasar por Catarroja mientras Pedro Sánchez, María Jesús Montero, Margarita Robles ni Fernando Grande-Marlaska otean la instrucción a casi 400 kilómetros de distancia y mayor distancia social y emocional. Teresa Ribera la contempla tranquilamente desde Bruselas sin haber pisado Valencia.
Si Feijóo no hubiera dicho aquella frase del 31 de octubre de haber sido informado «en tiempo real» por Mazón durante la dana, este viernes no estaría citado en Catarroja. Y es que la línea roja aplicada en la instrucción es toda persona que pudo estar en contacto con el expresidente valenciano aquel día. Por eso la magistrada rechazó citar a Sánchez por un mensaje a las 22:50 horas.
La clave de la conversación íntegra entre Mazón y Feijóo aquel día es que mientras el presidente valenciano informaba a su jefe nacional, éste ya había estado en contacto con cargos del Gobierno. A las 23:23 horas Mazón le escribe a Feijóo que «Sí que he hablado con (Pedro) Sánchez, (María Jesús) Montero y los de Defensa (Margarita Robles) e Interior (Fernando Grande-Marlaska) para que tengan en prealerta posibles efectivos para mañana». Incluso en el listado de llamadas del expresidente que consta ya en la causa de la dana hay una comunicación entre Mazón y Teresa Ribera a las 20:22 horas, 11 minutos después de que se remitiera el tardío y erróneo mensaje de alerta a la población.
Así que todo parece haber quedado en una especie de suerte de si Mazón llamó o contactó con alguien antes del envío del Es-Alert, como si la ausencia del Gobierno no fuera ya suficientemente provocativa como para valorar si pudo haber dejadez ante una Generalitat Valenciana incapacitada para gestionar la mayor tragedia natural de España y la más destructiva de Europa de los últimos años.