dfv

Imagen de Andrea Ortuño, madre de los 3 niños desaparecidos y bajo, a la derecha, el padre de familia fallecido en el naufragioMMB

Naufragio letal en Indonesia: cronología completa de un accidente con tres muertos y un niño desaparecido

Los hechos confirmados, día a día, de la excursión en un barco turístico que terminó en tragedia para una familia valenciana

El naufragio del barco turístico KM Putri Sakinah en aguas del Parque Nacional de Komodo, en Indonesia, ocurrido el 26 de diciembre, acabó con la vida de varios miembros de una familia valenciana y abrió una compleja investigación sobre las circunstancias del siniestro. Durante más de diez días, la información ha ido llegando de manera fragmentada.

Esta es la reconstrucción detallada y ordenada de todo lo ocurrido, desde el inicio del viaje hasta las últimas actuaciones de búsqueda e investigación.

Contexto del viaje y excursión contratada

La familia valenciana se encontraba en Indonesia aprovechando las vacaciones de Navidad. El viaje, planeado como una experiencia familiar, incluía varias excursiones organizadas en una de las zonas más visitadas del país asiático: el entorno de Labuan Bajo y el Parque Nacional de Komodo, conocido por sus fondos marinos y por albergar a los dragones de Komodo.

Para una de esas excursiones, contrataron un tour marítimo de tres días y dos noches a bordo del KM Putri Sakinah, un barco de madera de aproximadamente 22 metros de eslora, con cinco camarotes, operado por una agencia local. A bordo viajaban once personas: la familia valenciana, varios tripulantes indonesios y un guía turístico local.

Según la documentación posterior, no constan advertencias expresas a los pasajeros sobre riesgos extraordinarios ni cancelaciones de salidas ese día, pese a que se trataba de una zona conocida entre los navegantes locales por sus fuertes corrientes y oleaje imprevisible, especialmente al anochecer.

El día del naufragio: 26 de diciembre

El Putri Sakinah zarpó con normalidad y avanzó hacia el estrecho situado entre las islas de Padar y Rinca, un paso especialmente delicado al tratarse del acceso a aguas abiertas camino de la isla de Komodo. El accidente se produjo alrededor de las 20.30 horas, hora local, ya de noche.

Las primeras versiones oficiales apuntaron a que el barco fue golpeado por tres olas de gran tamaño, cercanas a los tres metros de altura, que provocaron su escora y posterior hundimiento. Con el paso de los días, la policía de Labuan Bajo precisó que el motor de la embarcación habría perdido potencia, lo que dejó al barco sin capacidad de maniobra en una zona especialmente peligrosa.

El relato transmitido posteriormente por la familia señala que el naufragio se produjo en cuestión de segundos. La madre y la hija menor se encontraban en una zona exterior de la embarcación, mientras que el padre y los otros tres niños estaban en el interior, concretamente en los camarotes, lo que les impidió reaccionar a tiempo. El barco llegó a partirse y volcar, atrapando a parte de los ocupantes.

Tras el hundimiento, siete personas lograron ser rescatadas con vida: la madre valenciana, una de sus hijas, cuatro tripulantes y el guía turístico. El resto quedó desaparecido desde ese mismo momento: el padre de familia y tres menores.

Las primeras horas estuvieron marcadas por la confusión y la escasez de información. Las autoridades indonesias activaron el protocolo de rescate marítimo, mientras se notificaba el accidente a la Embajada de España en Yakarta y al Consulado, que comenzaron a prestar asistencia consular inmediata.

En los días siguientes, Indonesia desplegó un amplio dispositivo de búsqueda con medios marítimos y buzos profesionales. Las labores se centraron inicialmente en el área próxima al punto del naufragio, aunque pronto se ampliaron debido a las fuertes corrientes de la zona.

Durante las primeras jornadas no se localizaron cuerpos ni restos significativos de la embarcación, únicamente fragmentos del barco y algunos chalecos salvavidas, lo que alimentó una esperanza mínima entre los familiares, aunque las autoridades reconocían ya que las probabilidades de hallar supervivientes eran extremadamente bajas.

Mientras avanzaba la búsqueda, varios familiares se desplazaron hasta Indonesia para acompañar a la madre superviviente y gestionar sobre el terreno las comunicaciones. Desde Valencia, la familia mantuvo contacto permanente con las autoridades españolas y con los equipos de rescate indonesios.

El Consulado de España en Yakarta desplazó personal a Labuan Bajo y aseguró que la comunicación con la familia era constante. Representantes institucionales, como la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, confirmaron que los allegados estaban siendo informados en tiempo real del avance del operativo.

Primer hallazgo: el cuerpo de una menor

El 29 de diciembre, un residente local alertó a las autoridades tras avistar un cuerpo flotando en el mar. Los equipos de rescate confirmaron que se trataba de María Lía, una de las menores desaparecidas, de 12 años. El hallazgo se produjo en las inmediaciones del área de búsqueda, tras varios días de rastreo.

La familia confirmó oficialmente la identidad y pidió respeto a la intimidad en un comunicado en el que, pese al dolor, solicitaban que la búsqueda continuara hasta localizar a todos los desaparecidos. «No volveremos a España sin los cuatro. Todos juntos», reiteraron.

Tras este primer hallazgo, el operativo se intensificó. Se incorporaron más medios y se amplió el radio de rastreo, mientras la policía indonesia iniciaba interrogatorios formales al armador del barco, al capitán, al guía turístico y a los responsables del puerto.

Hallan sin vida a la hija de la española superviviente del naufragio en Indonesia

Hallan sin vida a la hija de la española superviviente del naufragio en IndonesiaEFE

A medida que avanzaba la investigación, surgieron nuevas hipótesis: además del fallo del motor, se comenzó a analizar si el barco había sufrido modificaciones estructurales sin licencia, algo que podría haber comprometido su estabilidad. También se puso el foco en la decisión de navegar por una zona especialmente compleja ya entrada la noche.

Días después, los equipos de rescate localizaron el cuerpo de Fernando Martín, el padre de la familia. El hallazgo se produjo tras varios días de búsqueda continuada y confirmó definitivamente el fallecimiento del entrenador valenciano. La noticia supuso un nuevo golpe para los familiares, que mantenían su petición de no dar por cerrado el operativo.

Tercer hallazgo: el pecio y otro menor

El 7 de enero, un pescador local encontró parte del pecio del Putri Sakinah varado frente a una playa de la isla de Komodo, a varios kilómetros del punto inicial del naufragio. En el interior del casco se localizó el cuerpo de otro de los niños, que fue posteriormente identificado como Mateo, de 9 años.

Las autoridades explicaron que las potentes corrientes marinas del parque nacional habían desplazado tanto los restos del barco como a las víctimas, complicando enormemente las labores de localización.

Tras este tercer hallazgo, quedó pendiente la localización de un último menor, Quique, hijo de la madre superviviente. Pese a que los plazos habituales del operativo estaban próximos a concluir, las autoridades indonesias accedieron a ampliar de forma extraordinaria la búsqueda durante al menos 24 horas más, a petición expresa de la familia.

Investigación y responsabilidades

Fuentes de la investigación han confirmado a ABC nuevos detalles que apuntan a graves fallos en la gestión de la seguridad a bordo del Putri Sakinah. Ni el capitán ni el guía turístico informaron a los pasajeros de que, al atravesar el estrecho entre las islas de Padar y Rinca -una zona conocida por sus olas repentinas y remolinos-, todos debían situarse en la parte superior del barco con los chalecos salvavidas puestos.

Este extremo resulta clave para explicar el desenlace del naufragio. Todas las personas que se encontraban en los camarotes en el momento del accidente —el padre de familia, Fernando Martín, y los menores María Lía y Mateo— perdieron la vida, mientras que el único niño que continúa desaparecido, Quique, también se encontraba en el interior de la embarcación. Por el contrario, quienes estaban en la parte superiorla madre, su hija menor, el capitán, el guía turístico y varios tripulantes— lograron salvarse.

Expertos locales consultados también por ABC explican que esa zona no se atraviesa de noche, independientemente de que el estado del mar sea aparentemente bueno, salvo en casos de emergencia. Además, subrayaron que jamás debe permitirse que pasajeros o tripulantes permanezcan en los camarotes durante el cruce, ya que una entrada repentina de agua puede bloquear las puertas e impedir la salida. Un guía turístico de la zona asegura que es «obligatorio» que esa información se hubiera transmitido previamente a la familia.

Imagen de los trabajos de búsqueda de la familia española desaparecida tras un naufragio en Indonesia

Imagen de los trabajos de búsqueda de la familia española desaparecida tras un naufragio en IndonesiaEFE

Según estos expertos, el comportamiento del mar en ese punto del estrecho es conocido: en cuestión de cinco o diez segundos puede pasarse de una calma aparente a remolinos violentos y olas de hasta dos metros, para volver después a la normalidad. De ahí que la advertencia previa y la ubicación de los pasajeros resulten determinantes. Las fuentes consultadas sostienen que, de haberse seguido este protocolo, el desenlace podría haber sido distinto.

Las mismas fuentes confirmaron que en ningún momento se impartió un briefing de seguridad, ni antes de zarpar ni durante la travesía, pese a que el viaje había sido contratado para tres días y dos noches. No se explicó a los pasajeros cómo utilizar los chalecos salvavidas, cuándo recurrir a la lancha auxiliar ni cómo actuar ante una emergencia grave. El máximo responsable de la autoridad portuaria de la zona, Stephanus Risdiyanto, calificó esta omisión como «muy grave».

La investigación policial trata además de esclarecer por qué el capitán designado para la travesía, Lukman Hakim, de 54 años, no llegó a embarcar en el Putri Sakinah. Según la documentación recabada, el control de la nave recayó en el hijo del armador, Nasrul Juje, un joven de 24 años llamado Walid, extremo que refuerza las dudas sobre la experiencia y la idoneidad de quien tomó las decisiones de navegación.

Paralelamente, la policía está auditando el papel de la agencia de viajes contratada desde España por Fernando Martín para organizar la excursión, Dafry Komodo Tours. Según responsables de Asita, la asociación que agrupa a las agencias que operan en el Parque Nacional de Komodo, esta empresa no constaba como dada de alta en la zona. La compañía habría estado operando anteriormente en Bali y se habría trasladado hace aproximadamente un año a la isla de Flores.

Indonesia encuentra restos del barco en el que viaja la familia española desaparecida

Indonesia encuentra restos del barco en el que viaja la familia española desaparecida

ABC también comprobó que su representante en España, donde comercialmente se presentan como Viajes Mosqueteros, evita actualmente vender este tipo de excursiones en estas fechas por las malas condiciones meteorológicas. Sin embargo, el viaje contratado por la familia valenciana sí fue vendido el pasado 26 de diciembre, pese a tratarse de la misma temporada.

El 9 de enero, la Policía de Indonesia, según publicó Las Provincias, dio un paso más al anunciar que investiga por un presunto delito de negligencia con resultado de muerte al capitán del KM Putri Sakinah y a un tripulante de la embarcación. Según el comunicado oficial de la Policía de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, los sospechosos son L., identificado como capitán del navío turístico, y M., jefe de máquinas del barco siniestrado.

La imputación se produjo tras analizar los resultados de la investigación preliminar, que incluye declaraciones de testigos, informes periciales y otras pruebas. Las autoridades consideran que existen indicios de negligencia en la operación del buque que derivaron en el naufragio del 26 de diciembre, un delito castigado en Indonesia con hasta cinco años de prisión.

Mientras la investigación avanza, el 9 de enero las autoridades indonesias dieron por finalizado el operativo de búsqueda tras varias prórrogas, sin haber logrado localizar al último menor desaparecido, Quique. Los responsables del dispositivo confirmaron que se habían agotado las posibilidades razonables de rastreo en una zona marcada por fuertes corrientes y una orografía marina especialmente compleja.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas