Días de libros
Leer debería ser una costumbre, un hábito. Y poder conversar de tú a tú con quienes escriben debería ser también frecuente
¿Cuál es el último libro que han leído? ¿Cuál es el que están leyendo? ¿Cuál es el próximo que quieren leer? Para las dos primeras preguntas no puedo ofrecerles alternativa, pues ya están decididas; pero para la última sí quiero darles alguna sugerencia.
La literatura y la primavera parece que van de la mano. El día 23 de abril, declarado oficialmente Día del Libro, da el pistoletazo de salida para que por toda nuestra geografía broten las ferias literarias como flores en fértil campo. Desde las poblaciones más pequeñas, barrios y pedanías, hasta las grandes ciudades, las editoriales, las librerías y los autores se dan allí cita para ofrecer al público sus historias de papel. ¿Saben ustedes el trabajo que estos eventos suponen para todos ellos? No voy a puntualizar el coste económico, sino a contarles algo de los entresijos de este «negocio».
Acudir a una feria del libro como uno de los actores antes mencionados supone dedicar un tiempo no solo de cantidad, sino también de calidad para mostrar gran número de obras en espacios y condiciones en ocasiones complicadas. Libreros y editores han de multiplicar sus esfuerzos y estar al pie del cañón todos los días de feria, labor compleja para pequeñas empresas que tienen que dejar al cargo del negocio a otros compañeros o incluso cerrarlo esos días para estar en el local de la feria. Montaje, desmontaje, distribución, fondos. Una trastienda de trabajo que muchas veces no alcanza una compensación económica y que no suele ser valorada o apreciada por los asistentes.
En cuanto a los autores, vamos encajando horarios como podemos y nos transformamos en vendedores de nuestras historias. Somos los nuevos juglares que recorren las ferias de los pueblos contando a los vecinos lo que podemos ofrecerles en esas páginas salidas de nuestra fantasía y que se agolpan en las casetas esperando compradores. Nos gusta que ustedes se acerquen, que nos pregunten. Es una situación que hay que aprovechar desde las dos partes del mostrador: el que cuenta y el que quiere que le cuenten. Personalmente disfruto cuando puedo explicarles por qué me gustaría que leyesen mis novelas y lo que van a encontrar dentro de ellas. Esa cercanía humana que dan las ferias no la podemos palpar en las redes sociales cuando exponemos el producto.
Pero qué sería de las ferias sin ustedes, los lectores. Los más necesarios en todo este mundo. Pasean distraídos, deteniéndose, curioseando. Y algunas veces comprando. Siempre he tenido la impresión de que son exigentes. Hay mucho curioso que solo va por pasar la tarde, es cierto, pero también se deja caer por allí mucha persona literariamente exigente y que busca novedades, sorpresas o ¿por qué no? también clásicos. No he revisado ninguna estadística sobre el hábito lector en el último año, pero creo recordar por alguna noticia que leí que no había sido mala. Ojalá no esté equivocado y cada año tengamos más lectores. Eso solo se consigue de dos formas: poniendo los autores de nuestra parte, con historias atrayentes, y teniendo un público apasionado por descubrir lo que queremos contarle. De especial interés es el público joven, tan distraído en cuestiones virtuales. Actualmente hay una corriente literaria dedicada casi en exclusiva a ellos, y con bastante éxito. Para algunos críticos o más puristas, son obras encastradas en géneros muy determinados y casi extremos (fantasía romántica, distopías, grimdark,…), pero mi opinión es que todo vale si conseguimos afiliar una persona más a nuestro club literario.
Leer debería ser una costumbre, un hábito. Y poder conversar de tú a tú con quienes escriben debería ser también frecuente. Por eso les recomiendo que no desaprovechen la oportunidad de acudir a estas ferias y de abordarnos con sus preguntas, con sus inquietudes o con sus apreciaciones sobre nuestras novelas. Como ya sabrán, del 30 de abril al 10 de mayo los libros serán los protagonistas de los Jardines de Viveros de Valencia. Entre árboles y plantas nos reuniremos unos cuantos para hablar con ustedes de literatura, para pasear entre historias y para dar esperanza, un año más, a la lectura. Si quieren conocer al que está detrás de estos artículos, el día 6 de mayo a las 17 horas estaré allí firmando ejemplares (caseta 23-24). Buena lectura.