Imagen de Hortensia Herrero durante la inauguración del Centro de Arte Hortensia Herrero
Hortensia Herrero, la mecenas que ha destinado 66 millones de su bolsillo a fomentar la cultura: «Que todos disfrutemos»
La vicepresidenta de Mercadona impulsa la restauración del patrimonio, la danza y el arte contemporáneo dentro del Proyecto Legado que comparte con Juan Roig
«Compartir la sensibilidad artística y cultural es aprender a entender el arte, a valorarlo, a amarlo. Que todos disfrutemos contemplándolo». La frase de Hortensia Herrero, recogida en la web oficial de la Fundación Hortensia Herrero, resume la vocación con la que la empresaria valenciana ha levantado uno de los proyectos privados de mecenazgo cultural más relevantes de España.
Presidenta de la fundación que lleva su nombre, vicepresidenta de Mercadona desde 1996 y esposa de Juan Roig, Hortensia Herrero ha convertido parte de su patrimonio personal en una forma de devolver a Valencia una parte esencial de su memoria artística. Desde 2012, la entidad ha destinado 66 millones de euros a proyectos culturales, patrimoniales y sociales, según recoge su memoria de 2025. Solo durante el último ejercicio, la inversión alcanzó los 12,3 millones de euros.
Un legado compartido con Juan Roig
La actividad de la Fundación Hortensia Herrero forma parte del Proyecto Legado, la iniciativa de mecenazgo que Juan Roig y Hortensia Herrero impulsan con su patrimonio personal en distintos ámbitos, desde el deporte hasta la formación, el emprendimiento, la cultura, el arte o el entretenimiento. En el caso de ella, ese compromiso se ha concentrado especialmente en tres grandes líneas: la restauración del patrimonio valenciano, el apoyo a la danza y la promoción del arte contemporáneo.
No se trata solo de financiar obras o programar actividades. La fundación ha ido configurando, con el paso de los años, una huella reconocible en la ciudad: templos recuperados, palacios abiertos al público, jóvenes artistas apoyados, bailarines becados y espacios culturales que hoy forman parte de la vida cotidiana de Valencia.
Santos Juanes, la gran joya recuperada
Uno de los proyectos más importantes ha sido la restauración de la iglesia de los Santos Juanes, declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1947 y situada en pleno corazón histórico de Valencia, junto a la Lonja y el Mercado Central. Tras cinco años de trabajos, el templo volvió a mostrar su esplendor en 2025 después de décadas de deterioro.
Imagen de la iglesia de los Santos Juanes
La actuación ha supuesto una inversión cercana a los diez millones de euros y ha abordado tres grandes frentes: la restauración arquitectónica de fachadas y estructuras, la recuperación pictórica y ornamental del interior y la puesta en marcha de una experiencia audiovisual inmersiva. Los trabajos arquitectónicos, dirigidos por Carlos Campos y ejecutados por Estudio Métodos de Restauración, han permitido subsanar deficiencias estructurales, renovar la iluminación y devolver al edificio parte de su carácter original.
En paralelo, el Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio de la Universidad Politécnica de Valencia, bajo el liderazgo de Pilar Roig, ha trabajado en la recuperación de los frescos de la bóveda de Antonio Palomino y en la renovación de los revestimientos interiores. Como colofón, la fundación ha impulsado Barroc Immersive, una proyección de luz, sonido e historia que transforma el templo en una experiencia cultural contemporánea sin borrar su dimensión espiritual y patrimonial.
Santos Juanes no es una actuación aislada. La restauración del patrimonio ha sido, desde sus inicios, uno de los grandes pilares de la fundación. Entre los proyectos impulsados figura la recuperación de las pinturas de la iglesia de San Nicolás, conocida popularmente como la 'Capilla Sixtina' valenciana, una intervención que devolvió la luz a uno de los conjuntos pictóricos más valiosos de la ciudad.
Imagen del interior de la capilla de la Iglesia de San Nicolás de Bari, Valencia
También destaca la restauración del Colegio del Arte Mayor de la Seda, en el barrio de Velluters. El edificio, de origen gótico y fechado en el siglo XV, conserva una riqueza patrimonial excepcional en forma de frescos, murales, mosaicos y estancias vinculadas al antiguo gremio sedero. Su recuperación permitió rescatar una parte de la historia material e inmaterial de Valencia, ligada a una actividad que durante siglos fue motor económico y símbolo de prestigio para la ciudad.
Un palacio para el arte contemporáneo
El proyecto más personal y visible de Hortensia Herrero es, probablemente, el Centro de Arte Hortensia Herrero. Ubicado en el antiguo Palacio Valeriola, en la calle del Mar, el espacio abrió sus puertas en noviembre de 2023 tras una profunda rehabilitación de más de cinco años. El edificio, de origen barroco y fechado en el siglo XVII, se encontraba en un avanzado estado de deterioro antes de convertirse en una de las nuevas referencias culturales de Valencia.
Imagen de la entrada del Centro de Arte Hortensia Herrero
Su recuperación permitió sacar a la luz restos arqueológicos de enorme valor, desde vestigios del circo romano hasta huellas de la antigua judería, un horno medieval o una fuente islámica. El resultado es un centro de más de 3.500 metros cuadrados expositivos que reúne la colección privada de Hortensia Herrero y que nació con un doble objetivo: acercar al público el arte contemporáneo internacional y contribuir a que la Comunidad Valenciana se consolide como destino cultural.
En apenas dos años, el centro ha superado los 400.000 visitantes desde su apertura y se ha consolidado como una de las instituciones culturales más visitadas de la ciudad. Además, en 2025 recibió el reconocimiento de National Geographic como mejor restauración de edificio histórico, un aval que refuerza la singularidad de un proyecto donde el edificio dialoga con las obras que alberga.
Danza, talento joven e inclusión
La danza ocupa también un lugar fundamental en la actividad de la fundación. A través del Campus Internacional Valencia Danza, la entidad apoya la formación de jóvenes bailarines, estudiantes preprofesionales y profesionales que cada verano encuentran en Valencia un espacio de aprendizaje intensivo. En 2025, el campus celebró su decimosexta edición con 150 participantes, la cifra más alta hasta la fecha.
A este proyecto se suma la Gala Valencia Danza Somos Arte, celebrada en el Palau de les Arts Reina Sofía, que reúne a bailarines de compañías internacionales y mantiene un marcado carácter benéfico. En su última edición, la recaudación íntegra de taquilla se destinó a la Fundación Asindown.
Imagen de archivo de Gala Valencia Danza Somos Arte 2025
La sensibilidad social de la fundación aparece también en Balletvale+, una iniciativa de ballet adaptado para niños con necesidades motoras especiales. El proyecto, desarrollado junto a la Escuela de Danza Esther Mortes, trabaja con menores con parálisis cerebral infantil y otras patologías similares, y utiliza la danza como herramienta de inclusión, superación y convivencia.
La Fundación Hortensia Herrero ha construido en poco más de una década una forma de mecenazgo muy vinculada al territorio. Su actividad no consiste únicamente en aportar financiación, sino en recuperar espacios, abrirlos a la ciudadanía y convertirlos en parte activa de la vida cultural valenciana.
Santos Juanes, San Nicolás, el Colegio del Arte Mayor de la Seda o el Palacio Valeriola son ejemplos de una misma idea: preservar el pasado para hacerlo útil en el presente y dejarlo como legado para el futuro. A través de la restauración, la danza y el arte contemporáneo, Hortensia Herrero ha situado su nombre entre los grandes referentes del mecenazgo cultural español.
La frase que preside la filosofía de su fundación no funciona como una simple declaración de intenciones. Entender el arte, valorarlo, amarlo y permitir que todos puedan disfrutarlo es, en realidad, la hoja de ruta de una inversión de 66 millones de euros desde 2012. Un compromiso personal que ha transformado algunos de los espacios más valiosos de Valencia y que ha hecho de la cultura una forma concreta de devolver a la sociedad parte de lo recibido.