Los submarinos aliados han sido perseguidos por unidades de superficie y aéreas durante las últimas dos semanas en la costa oeste de Noruega

Los submarinos aliados han sido perseguidos por unidades de superficie y aéreas durante las últimas dos semanas en la costa oeste de NoruegaNATO Allied Joint Force Command Norfolk - JFCNF

Fuerzas Armadas | Arctic Dolphin 26  Nuevos comandantes de submarinos buscan su certificado en el Ártico con la evasión de fragatas y patrullas aéreas

Fragatas, helicópteros y aviones de patrulla marítima rastrean cada eco en el agua helada: se encuentran a la caza de un submarino que intenta sortear el cerco y evadirse. Se trata del ejercicio Arctic Dolphin 26, que se ha desarrollado del 2 al 13 de febrero en Vestlandet, al oeste de Noruega, con la participación de España. Durante esas dos semanas, fuerzas navales noruegas y aliadas han recreado uno de los escenarios más exigentes de la guerra moderna: la persecución y evasión submarina en condiciones árticas. Cada maniobra, cada cambio de profundidad y cada minuto en sigilo absoluto forman parte de un pulso invisible bajo el agua helada. Un juego del gato y el ratón que, en el Ártico, se libra en condiciones extremas. Las maniobras se desarrollan en Bjørnafjorden, Sognesjøen y Sognefjorden, escenarios complejos que obligan a las tripulaciones a operar con precisión extrema. Antes del inicio del ejercicio, varios buques realizaron escala en Bergen.

Artic Dolphin 26 cubre la brecha entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, una puerta de entrada vital al Océano Atlántico

Artic Dolphin 26 cubre la brecha entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, una puerta de entrada vital al Océano AtlánticoNATO Allied Joint Force Command Brunssum - JFCBS

El entrenamiento se centra en la guerra antisubmarina (ASW), una disciplina clave para el control del Atlántico Norte. Especialmente, tras la polémica desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus ambiciones para controlar Groenlandia. La zona se ha convertido desde entonces en prioritaria desde el punto de vista geoestratégico. Más allá del entrenamiento táctico, Arctic Dolphin 26 tiene un significado estratégico, al reforzar la vigilancia en el eje Groenlandia-Islandia-Reino Unido. En este entorno, caracterizado por aguas profundas, fiordos estrechos y temperaturas extremas, los submarinos practican cómo evitar la detección mientras son perseguidos por unidades de superficie y medios aéreos aliados.

Uno de los objetivos principales del ejercicio es certificar a nuevos comandantes de submarinos. Para ello, deben demostrar que son capaces de de hacerse invisibles ante el enemigo. Practican cómo evadir la detección mientras son perseguidos por unidades de superficie y aéreas aliadas. Según el capitán de la Armada Noruega, Jim Robertsen, jefe del Servicio Noruego de Submarinos, el ejercicio proporciona una experiencia crucial tanto para las tripulaciones como para los futuros comandantes, garantizando que estén preparados para operar con seguridad y eficacia en condiciones difíciles.

Noruega aporta la fragata KNM Thor Heyerdahl y un submarino de la clase Ula, que actúa como fuerza «opositora». A ellos se suma un submarino alemán, mientras que fragatas francesas, alemanas, noruegas y españolas participan en la caza. Desde el aire, intervienen aviones de patrulla marítima P-8 de Alemania, Noruega, España y el Reino Unido, además de helicópteros embarcados y Seahawk daneses. España aporta la fragata Almirante Juan de Borbón, designado buque de mando de la agrupación. También participan helicópteros Seahawk daneses.

La presencia de la Standing NATO Maritime Group 1 (SNMG1) refuerza la dimensión aliada del ejercicio. Este grupo naval permanente garantiza presencia continua en el Atlántico Norte y el Alto Norte, y su participación subraya el compromiso de la Alianza con la disuasión en la región.

El jefe de la Flota Noruega, comodoro Kyrre Haugen, destacó que la implicación de la SNMG1 «subraya el compromiso de la Alianza de mantener una presencia creíble y persistente en el Alto Norte» y ofrece oportunidades valiosas para el entrenamiento conjunto.

Por su parte, el comandante de la SNMG1, el contralmirante de la Armada Española Joaquín Ruiz Escagedo, afirmó que el ejercicio brindó «una oportunidad invaluable» para operar en un entorno realista y desafiante, perfeccionando las habilidades tácticas en guerra antisubmarina.

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