Imagen que ilustra la Estrategia de Tecnología e Innovación 2026 (ETID 2026)

Imagen que ilustra la Estrategia de Tecnología e Innovación 2026 (ETID 2026)ETID 2026 - Ministerio de Defensa

Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa 2026  Defensa prioriza armas de energía dirigida y municiones de largo alcance en su nueva estrategia de innovación

la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha presentado su 'Estrategia de Tecnología e Innovación 2026' (ETID 2026), un documento que establece las estrategias políticas de I+D+i de Defensa para los próximos años. Valcarce subraya que el objetivo es «invertir en soberanía y en libertad de acción». La nueva estrategia sitúa la I+D+i en el centro de la política de defensa como «pilar esencial», con el doble objetivo de impulsar capacidades militares avanzadas y reforzar la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa (BITD). Dicha estrategia se enmarca en torno a la definición de prioridades tecnológicas, la cooperación con socios nacionales, europeos y aliados, además de la mejora de los procesos de gestión de la I+D+i.

El apartado dedicado a armas y municiones se configura como uno de los pilares fundamentales del nuevo modelo tecnológico militar español. Este ámbito no solo concentra una parte sustancial del esfuerzo en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), sino que define el salto cualitativo hacia un concepto de combate más preciso, automatizado, sostenible y adaptado a escenarios complejos.

Imagen que ilustra la Estrategia de Tecnología e Innovación 2026 (ETID 2026)

Imagen que ilustra la Estrategia de Tecnología e Innovación 2026 (ETID 2026)ETID 2026 - Ministerio de Defensa

La estrategia sitúa este campo dentro de un conjunto más amplio de once áreas tecnológicas, pero lo identifica claramente como uno de los dominios donde las exigencias operativas, la sofisticación técnica y la necesidad de autonomía estratégica generan un mayor volumen de innovación. Se trata de un ámbito clave tanto por su impacto directo en la capacidad de combate como por su integración en sistemas más amplios, desde plataformas terrestres hasta sistemas espaciales.

A diferencia de modelos tradicionales basados en potencia de fuego masiva, el enfoque actual pivota sobre tres ejes: precisión, inteligencia y eficiencia. Esto implica una transformación profunda del concepto de armamento, orientado ahora a maximizar efectos con el mínimo coste logístico y el menor daño colateral posible.

Letalidad de precisión y alcance extendido

Uno de los bloques más relevantes es el dedicado a la mejora de la letalidad mediante precisión y alcance. La estrategia apuesta por el desarrollo de sistemas de guiado terminal de bajo coste, capaces de dotar a municiones convencionales de capacidades avanzadas sin disparar el coste por unidad.

El objetivo es alcanzar niveles de precisión submétrica incluso en entornos degradados, donde las interferencias electrónicas o la ausencia de señal GNSS dificultan la navegación. Para ello, se plantea la integración de sensores miniaturizados, algoritmos de corrección en tiempo real y espoletas multifunción programables que permitan ajustar el tipo de impacto en función del objetivo.

Representación de las Tecnologías Emergentes y Disruptivas

Representación de las Tecnologías Emergentes y DisruptivasETID - 2026

En paralelo, se impulsa la extensión del alcance de la artillería y los sistemas de cohetes. Las tecnologías de propulsión avanzada —incluyendo munición asistida por cohete o sistemas base bleed— buscan superar los 100 kilómetros de alcance, lo que multiplica la capacidad de ataque sin necesidad de exponer plataformas.

Este enfoque responde a una lógica operativa: aumentar la distancia de seguridad (stand-off), mejorar la supervivencia de las unidades y permitir intervenciones más selectivas en escenarios urbanos o híbridos.

Navegación resiliente en entornos hostiles

La guerra electrónica ha convertido la navegación en uno de los grandes retos tecnológicos. Por ello, la estrategia prioriza el desarrollo de soluciones alternativas al GPS, conocidas como APNT (Assured Positioning, Navigation and Timing).

Estas tecnologías combinan sensores inerciales, sistemas anti-jamming y navegación basada en terreno o visión artificial. El objetivo es garantizar la autonomía total de las municiones incluso en escenarios donde las señales satelitales son bloqueadas o manipuladas.

Este avance no solo incrementa la precisión, sino que refuerza la resiliencia de los sistemas frente a adversarios tecnológicamente avanzados, un factor clave en conflictos de alta intensidad.

Municiones inteligentes y sistemas autónomos

El salto cualitativo más significativo se produce en el ámbito de las municiones inteligentes. La estrategia impulsa el desarrollo de buscadores multimodales capaces de operar en diferentes espectros (electroóptico, infrarrojo, radar) y apoyados en inteligencia artificial para el reconocimiento automático de objetivos.

Este tipo de tecnología permite capacidades de «disparar y olvidar», reduciendo la carga operativa sobre el combatiente y aumentando la eficacia en entornos saturados. La incorporación de IA introduce además la posibilidad de discriminar entre objetivos, minimizando riesgos de fuego amigo o daños colaterales.

A ello se suma el desarrollo de sistemas autónomos colaborativos, especialmente en forma de enjambres. Estas soluciones permiten coordinar múltiples municiones o plataformas que comparten información en tiempo real, reasignan objetivos y actúan de forma distribuida.

Unidades del Centro de Fuerza Futura del Ejército de Tierra realizan una demostración de empleo de sistemas de drones y anti-drones

Unidades del Centro de Fuerza Futura del Ejército de Tierra realizan una demostración de empleo de sistemas de drones y anti-dronesEuropa Press

La clave tecnológica reside en los enlaces de datos resilientes y de baja probabilidad de interceptación, así como en algoritmos capaces de gestionar la cooperación y la toma de decisiones sin intervención humana directa.

Nuevas soluciones de propulsión y persistencia

En el ámbito de la propulsión, la estrategia apuesta por motores avanzados —como ramjet o turbofan— que permitan extender el alcance de misiles y municiones merodeadoras más allá de los 300 kilómetros.

Estas capacidades no solo incrementan la distancia operativa, sino que introducen el concepto de persistencia: sistemas capaces de permanecer en el aire durante largos periodos, esperando el momento óptimo para atacar. Esto supone un cambio de paradigma en la planificación de operaciones, al permitir una mayor flexibilidad y adaptabilidad en tiempo real.

Armas de energía dirigida

Uno de los elementos más disruptivos del documento es la apuesta por armas de energía dirigida. Los sistemas láser de alta potencia aparecen como una solución con múltiples ventajas: respuesta inmediata, precisión extrema, coste por disparo reducido y ausencia de munición física. Estas características los convierten en herramientas especialmente eficaces frente a amenazas como drones o misiles de corto alcance, donde la saturación y el coste son factores determinantes.

Armas de energía dirigida y ondas de radio, misiles hipersónicos, drones, cibersoldados... las nuevas tecnologías están cambiando el campo de batalla

Armas de energía dirigida y ondas de radio, misiles hipersónicos, drones, cibersoldados... las nuevas tecnologías están cambiando el campo de batallaKindelán

En paralelo, se desarrollan armas de radiofrecuencia capaces de inutilizar sistemas electrónicos, así como tecnologías electromagnéticas como los railguns. Estos últimos permiten proyectar munición a altísimas velocidades mediante energía eléctrica, reduciendo la dependencia de explosivos tradicionales.

Aunque aún presentan desafíos técnicos —especialmente en gestión energética y durabilidad—, representan una línea de desarrollo estratégica a medio y largo plazo.

Respuesta a amenazas asimétricas

La estrategia dedica un bloque específico a la defensa frente a amenazas asimétricas, como drones, cohetes o artefactos explosivos improvisados. En este contexto, se prioriza el desarrollo de efectores de bajo coste que permitan responder de forma proporcional a amenazas igualmente baratas.

Este enfoque es clave en escenarios de guerra de desgaste, donde el equilibrio entre coste y eficacia resulta determinante. La capacidad de neutralizar enjambres de drones sin recurrir a sistemas caros se convierte en una prioridad operativa.

Unidades del Centro de Fuerza Futura del Ejército de Tierra realizan una demostración de empleo de capacidades del dron terrestre Adriano
Marian León / Europa Press
14/4/2026

Unidades del Centro de Fuerza Futura del Ejército de Tierra realizan una demostración de empleo de capacidades del dron terrestre AdrianoEuropa Press

Asimismo, se impulsa el desarrollo de soluciones para el desminado robótico, integrando sensores avanzados y sistemas autónomos que permitan actuar en entornos complejos sin riesgo para el personal.

Minas inteligentes y control del entorno

Las minas evolucionan hacia sistemas inteligentes capaces de discriminar objetivos mediante sensores e inteligencia artificial. Este desarrollo busca compatibilizar su uso con las normativas internacionales, introduciendo criterios de selectividad y reducción del impacto ambiental.

El objetivo es transformar estos sistemas en herramientas de control del terreno más precisas y seguras, adaptadas a los requisitos legales y operativos actuales.

Sostenibilidad y ciclo de vida

Un elemento transversal en toda la estrategia es la sostenibilidad. En el ámbito de armas y municiones, esto se traduce en el desarrollo de tecnologías que permitan gestionar de forma integral el ciclo de vida, desde la fabricación hasta la desmilitarización.

Se priorizan sistemas de trazabilidad, monitorización en tiempo real y modelos predictivos que optimicen el almacenamiento y prolonguen la vida útil de las municiones. Esto no solo mejora la eficiencia logística, sino que reduce riesgos y costes.

Además, se impulsa la reducción del impacto ambiental mediante el uso de materiales menos tóxicos, procesos industriales más eficientes y técnicas avanzadas de reciclaje.

Un cambio de paradigma en el poder militar

En conjunto, el apartado de armas y municiones de la Estrategia 2026 refleja un cambio profundo en la concepción del poder militar. La superioridad ya no se mide únicamente en volumen de fuego, sino en precisión, inteligencia, resiliencia y sostenibilidad. La integración de inteligencia artificial, sistemas autónomos y nuevas tecnologías energéticas redefine el campo de batalla, situando a la industria como un actor clave en la seguridad nacional. España, con esta estrategia, busca no solo adaptarse a este nuevo entorno, sino posicionarse como un actor relevante en el desarrollo de capacidades avanzadas, reforzando su autonomía estratégica y su contribución a los sistemas de defensa europeos y aliados.

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