Eurofighter del Ejército del Aire y del Espacio
Ejército del Aire y del Espacio Un Eurofighter español vuela por primera vez integrado con un simulador en tiempo real
El Ejército del Aire y del Espacio ha dado un paso relevante en la modernización de su adiestramiento al lograr, por primera vez, conectar un avión de combate en vuelo con un simulador en tierra y con la red nacional de mando y control. El ensayo, desarrollado durante el mes de abril, se enmarca en la implantación de la Capacidad de Entrenamiento de Misión mediante Simulación Distribuida (MTDS), impulsada por la Directiva del JEMA 27/23.
La prueba ha sido liderada técnicamente por el Mando de Apoyo Logístico (MALOG) y ha contado con la participación del Centro Logístico de Armamento y Experimentación (CLAEX), cuyos equipos de ensayos han operado tanto la aeronave como el simulador. En concreto, se ha empleado un Eurofighter C.16-57 en vuelo y el simulador del Ala 12, representativo de los sistemas utilizados por el Ejército del Aire y del Espacio.
Uno de los Eurofighter españoles desplegados en Lituania
El objetivo principal del ensayo ha sido validar la arquitectura de redes diseñada para integrar en un mismo entorno operativo los segmentos real, virtual y constructivo, lo que se conoce como entorno LVC (Live, Virtual, Constructive). Este concepto permite que plataformas reales, simuladas y generadas digitalmente interactúen entre sí en tiempo real, tanto en comunicaciones de voz como en intercambio de datos tácticos.
Escenario táctico común
El programa de pruebas se ha articulado en torno a tres ejes. En primer lugar, la verificación de las comunicaciones por voz entre el avión en vuelo y el simulador en tierra. En segundo lugar, la comprobación de que ambos podían operar de forma conjunta como si se tratara de un único elemento de combate. Y, por último, la validación de la capacidad de generar y emplear un escenario táctico común, distribuido a través de la red de mando y control del Ejército del Aire y del Espacio.
Antes del vuelo, las pruebas en tierra permitieron ajustar los sistemas de comunicaciones y asegurar la correcta conexión en red entre los distintos elementos. Una vez en el aire, se establecieron con éxito las comunicaciones por voz y la integración digital, lo que hizo posible simular un vuelo en formación entre la aeronave real y el simulador.
Además, se logró insertar trazas virtuales dentro de un escenario táctico compartido, lo que permitió a las tripulaciones interactuar con amenazas y elementos no reales como si formaran parte de la misión. Este aspecto es clave para el entrenamiento avanzado, ya que amplía de forma significativa las posibilidades sin necesidad de desplegar todos los medios físicos.
El ensayo ha contado también con la participación del Sistema de Vigilancia y Control Aéreo, que ha contribuido a la integración del conjunto dentro de la estructura operativa real del Ejército del Aire y del Espacio.
Aunque los responsables del programa reconocen que aún queda recorrido para lograr una conectividad completamente robusta, capaz de sostener entrenamientos complejos de forma continuada, el resultado obtenido marca un hito. Por primera vez, se ha conseguido conectar de forma efectiva un avión de combate en una zona de entrenamiento con un simulador en su base aérea y con la red nacional de mando y control.
Entrenar de forma conjunta
Este avance demuestra que el entrenamiento LVC puede desarrollarse de forma distribuida utilizando herramientas operativas reales, y no únicamente en entornos de laboratorio o pruebas controladas. En la práctica, abre la puerta a un modelo de adiestramiento más flexible, escalable y eficiente, en el que múltiples unidades pueden entrenar de forma conjunta sin necesidad de coincidir físicamente.
El potencial de esta capacidad es significativo. Permite reducir costes, optimizar el uso de plataformas y aumentar la complejidad de los escenarios de entrenamiento, incorporando amenazas avanzadas difíciles de reproducir en ejercicios convencionales.