El USS Gerald R. Ford (CVN 78) participó en la operación Furia Épica contra Irán
Fuerzas Armadas El mayor portaaviones del mundo, en el taller: gigantesca revisión tras un despliegue de once meses
La Marina de Estados Unidos ha iniciado un profundo proceso de evaluación del programa de portaaviones de la clase Gerald R. Ford-class aircraft carrier tras el regreso del USS Gerald R. Ford (CVN-78), que ha completado el despliegue operativo más largo de su historia. El análisis no se limita al estado material del buque después de once meses de operaciones continuadas, sino que también alcanza al diseño de los futuros portaaviones CVN-82 y CVN-83, cuya configuración podría modificarse antes de su contratación definitiva.
El Gerald R. Ford regresó a la Base Naval de Norfolk el 16 de mayo tras 326 días de despliegue, durante los que operó en las áreas de responsabilidad de la Segunda, Cuarta, Quinta y Sexta Flota estadounidense. Durante la misión recorrió más de 57.700 millas náuticas, efectuó 23 reaprovisionamientos en la mar y su ala aérea realizó más de 12.200 lanzamientos y acumuló unas 5.760 horas de vuelo, cifras que convierten esta navegación en una de las más exigentes realizadas por un portaaviones estadounidense en tiempos recientes.
Captura de imagen de un momento del recibimiento a la dotación del USS Gerald R. Ford en la base de Norfolk (Virgina), de regreso en Estados Unidos
Como ocurre tras cada despliegue prolongado, el buque afronta ahora un periodo de inspecciones técnicas, mantenimiento programado y análisis de los sistemas que han trabajado durante meses a máxima intensidad. Estas revisiones son habituales en los portaaviones nucleares estadounidenses y permiten comprobar el desgaste estructural, el funcionamiento de los equipos de combate, los sistemas de propulsión, las catapultas electromagnéticas, los ascensores de armamento y todos los elementos críticos antes de preparar el siguiente ciclo operativo.
Sin embargo, en esta ocasión la revisión trasciende el mantenimiento rutinario. El secretario de la Marina de Estados Unidos, John Phelan, confirmó durante el simposio Sea-Air-Space que el Departamento de la Marina está llevando a cabo una revisión integral del diseño de la clase Ford para determinar si conviene introducir modificaciones en los futuros CVN-82 y CVN-83 antes de autorizar su construcción. No se trata de una revisión motivada por un fallo concreto del Gerald R. Ford, sino de un estudio destinado a comprobar si las capacidades prometidas justifican el enorme coste económico del programa.
El «descomunal» despliegue del portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford
Entre los aspectos analizados figura la tasa de generación de salidas aéreas (Sortie Generation Rate), uno de los principales argumentos que justificaron el desarrollo de esta nueva generación de portaaviones. El objetivo inicial del programa consistía en aumentar aproximadamente un 30 % el número de misiones aéreas respecto a los portaaviones de la clase Nimitz gracias a un rediseño completo de la cubierta de vuelo, la automatización y la incorporación del sistema EMALS de lanzamiento electromagnético.
Los responsables de la Marina también están examinando si los nuevos sistemas —especialmente las catapultas electromagnéticas, los equipos de apontaje avanzados y los ascensores electromagnéticos de armamento— ofrecen realmente las ventajas operativas y económicas previstas durante toda la vida útil del buque. Además del rendimiento militar, el estudio evalúa los costes de mantenimiento, el ahorro de personal y el coste total del ciclo de vida de los portaaviones.
Desde la propia Marina se insiste en que el Gerald R. Ford ha demostrado durante este despliegue unas capacidades muy superiores a las de generaciones anteriores. Según responsables del servicio naval estadounidense, los primeros datos indican que la nueva configuración de la cubierta de vuelo, junto con el sistema EMALS y el equipo avanzado de recuperación de aeronaves, ha permitido incrementar el ritmo de operaciones aéreas respecto a la clase Nimitz, aunque las cifras definitivas continúan siendo analizadas.
El programa Ford ha supuesto una de las mayores transformaciones tecnológicas de la aviación naval estadounidense en décadas. Entre sus principales innovaciones destacan las catapultas electromagnéticas EMALS, el sistema Advanced Arresting Gear, un elevado grado de automatización que reduce la dotación necesaria, una nueva distribución de la cubierta de vuelo, mayor capacidad de generación eléctrica y una arquitectura preparada para integrar futuras armas de alta energía y sistemas avanzados de combate.
USS Gerald R. Ford (CVN-78)
USS Gerald R. Ford (CVN-78)
No obstante, el desarrollo del primer buque estuvo marcado por retrasos, sobrecostes y dificultades técnicas, especialmente relacionadas con los ascensores de armamento y algunos sistemas de nueva generación. Buena parte de esos problemas fueron corregidos durante los años posteriores a su entrada en servicio, permitiendo que el portaaviones alcanzara finalmente su plena capacidad operativa.
El estudio actualmente en marcha pretende aprovechar precisamente la experiencia obtenida durante los primeros años de servicio del Gerald R. Ford para decidir qué mejoras conviene incorporar en los siguientes buques de la serie. La revisión no cuestiona la continuidad de los portaaviones como elemento central de la estrategia naval estadounidense, sino que busca determinar si determinados sistemas deben mantenerse sin cambios o evolucionar antes de construir las futuras unidades.