El Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Almirante General Antonio Piñeiro Sánchez

El Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Almirante General Antonio Piñeiro SánchezPaula Argüelles

IV Jornada de Defensa de El Debate  El decálogo estratégico del Jefe de Estado Mayor de la Armada para reforzar el poder naval de España

La transformación de la Armada, la necesidad de reforzar la disuasión, el impulso a la innovación y el fortalecimiento de la industria nacional marcaron el importante discurso pronunciado por el Almirante General Antonio Piñeiro Sánchez, Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), durante la inauguración de la IV Jornada de Defensa de El Debate. Su intervención sirvió para presentar la visión estratégica que guiará a la institución en las próximas décadas y dejó un mensaje claro: la seguridad de España dependerá cada vez más de su capacidad para anticiparse a los cambios tecnológicos y estratégicos. Estas son las diez principales claves de su intervención.

Construir desde hoy la Armada de 2050

El AJEMA situó como eje de su intervención el documento Armada 2050, una reflexión estratégica concebida para preparar a la institución frente a los escenarios de las próximas décadas. Explicó que el objetivo no consiste en predecir el futuro, sino en comenzar a desarrollar las capacidades que España necesitará dentro de 25 años. «No pretendíamos adivinar cómo será el mundo dentro de 25 años», afirmó, sino «comenzar hoy a construir la Armada que España necesitará entonces».

Despliegue del ejercicio de la Armada española Flotex 26

Despliegue del ejercicio de la Armada española Flotex 26Estado Mayor de la Defensa

La defensa, responsabilidad compartida

Piñeiro insistió en que la seguridad nacional no puede recaer exclusivamente sobre las Fuerzas Armadas. Recordó la teoría de Clausewitz y el artículo 30 de la Constitución para defender un modelo en el que Gobierno, sociedad, universidades, empresas y centros tecnológicos participen conjuntamente en el fortalecimiento de la defensa nacional. A su juicio, la cooperación entre todos los actores será imprescindible para afrontar los desafíos estratégicos del futuro.

Disuasión para evitar un conflicto

Uno de los conceptos más desarrollados fue el de la disuasión. El almirante defendió que disponer de unas Fuerzas Armadas creíbles evita conflictos antes incluso de que comiencen. En este sentido aseguró que «la disuasión es la herramienta más eficaz para evitar un conflicto abierto» y reconoció que, aunque exige importantes inversiones, «será mucho más barata que el propio conflicto».

Tres capacidades imprescindibles

El jefe de Estado Mayor identificó tres capacidades esenciales que la Armada debe aportar a la fuerza conjunta: la proyección del poder naval sobre tierra, una potente arma submarina y la interoperabilidad con el resto de las Fuerzas Armadas y los aliados. Especial relevancia otorgó a la primera, al considerar que «todo sucede en tierra» y que la capacidad de influir desde la mar determina el diseño completo de una marina moderna.

Los marines de EE.UU. de la 2.ª División de Marines y los marines españoles realizan un ejercicio con fuego real bilateral

Los marines de EE.UU. de la 2.ª División de Marines y los marines españoles realizan un ejercicio con fuego real bilateral en la costa este de Estados UnidosU.S. 2nd Fleet

España pertenece a un club estratégico muy reducido

Piñeiro recordó que España forma parte de un reducido grupo de países capaces de proyectar poder naval de manera completa. Explicó que únicamente Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y España disponen actualmente de esa capacidad dentro de la OTAN, circunstancia que, en su opinión, convierte a la Armada española en un actor especialmente relevante tanto para la Alianza Atlántica como para la Unión Europea.

La prosperidad depende del mar

El AJEMA subrayó la dimensión marítima de España y advirtió de que la estabilidad económica depende de la protección de las rutas marítimas, las infraestructuras submarinas y las cadenas logísticas internacionales. Recordó que por la mar llegan buena parte de los recursos energéticos, del comercio y de las comunicaciones digitales del país. En una de las frases más destacadas de su discurso aseguró que «la Armada protege aquello que no se ve», aludiendo a la vigilancia permanente de esos intereses estratégicos.

Innovar ya no es una opción

Para Piñeiro, la innovación constituye una necesidad operativa. Defendió una relación permanente entre la Armada, la universidad, las empresas y los centros tecnológicos para transformar las ideas en capacidades militares. Según explicó, la institución ya trabaja en la definición conceptual de las futuras plataformas navales que sucederán a las fragatas F-110 y al resto de buques actuales, convencida de que los sistemas del futuro deben empezar a diseñarse muchos años antes de su construcción.

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Navantia desarrolla un Gemelo Digital aplicado a las futuras fragatas F-110 de la Armada españolaKindelán

Los buques deberán adaptarse al cambio tecnológico

Uno de los aspectos más novedosos del discurso fue su apuesta por plataformas navales modulares y abiertas. El almirante defendió abandonar el concepto tradicional de barcos concebidos para permanecer inalterables durante décadas y evolucionar hacia diseños capaces de incorporar nuevas tecnologías con rapidez. En su opinión, «la capacidad de adaptación será tan importante como la propia capacidad de combate», lo que permitirá mantener la superioridad tecnológica frente a amenazas en constante evolución.

La soberanía tecnológica exige colaboración

Piñeiro vinculó directamente la soberanía tecnológica con la libertad de decisión estratégica. Reclamó mantener capacidades nacionales en ámbitos críticos mediante la cooperación entre la defensa, la universidad y la industria. Como ejemplo citó el programa de elementos esenciales del buque autónomo, que reúne a startups, universidades y empresas para desarrollar soluciones relacionadas con la inteligencia artificial, los sistemas autónomos y la digitalización naval.

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Asimismo, quiso matizar el concepto de autonomía estratégica, subrayando que no consiste necesariamente en rechazar tecnologías extranjeras. Como ejemplo citó la decisión tomada hace más de dos décadas de incorporar sistemas estadounidenses en las fragatas F-100. Gracias a la transferencia tecnológica derivada de aquella apuesta, recordó, Navantia dispone actualmente del sistema de combate propio SCOMBA, presente en los buques de la Armada y exportado a otros países. «El camino hacia la autonomía estratégica no es un camino de un solo paso, sino el producto de acertadas decisiones, acuerdos empresariales y mucho trabajo y esfuerzo», afirmó.

La industria y las personas son el verdadero motor de la Armada

El AJEMA dedicó la parte final de su intervención a reivindicar el papel de la industria de defensa y del personal militar. Defendió que la industria constituye una capacidad estratégica nacional porque genera soberanía, autonomía tecnológica y empleo altamente cualificado. Al mismo tiempo recordó el esfuerzo de los más de 5.000 militares desplegados fuera de España y de sus familias. Para Piñeiro, «no hay inversión más importante que aquella que sirve para la asistencia al personal de la Armada y a sus familias», ya que el factor humano sigue siendo el principal multiplicador de la capacidad operativa.

Una emotiva imagen difundida por la Armada del recibimiento de una de las tripulantes de la fragata Victoria tras cuatro meses en el Índico

Una emotiva imagen difundida por la Armada del recibimiento de una de las tripulantes de la fragata Victoria tras cuatro meses en el ÍndicoArmada Española

En conjunto, el discurso del jefe de Estado Mayor de la Armada dibujó una visión estratégica que trasciende el ámbito estrictamente militar. Su intervención presentó una Armada concebida como motor de innovación, impulsora de la industria nacional, garante de la seguridad marítima y elemento esencial de la autonomía estratégica de España. El mensaje final fue que la preparación para los desafíos de 2050 comienza con las decisiones que se adopten hoy y con la cooperación entre las Fuerzas Armadas, la sociedad, la universidad y el tejido industrial.

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