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Brindis por un año nada redondo

Mientras algunos continúan con su manía de celebrar sólo los aniversarios exactos, aprovechemos el 2026 para recordar a nuestros coruñeses favoritos cuando y como nos dé la gana

Allá por los años noventa, Enrique Vila-Matas compuso una serie de 52 artículos que tituló Para acabar con los números redondos. Esta colección de textos surgió —como sucede tantas veces en la vida y en la literatura— después de un par de fracasos previos. Vila-Matas colaboraba entonces con Diario 16. Los domingos publicaba un comentario en el que intentaba dar cuenta de la actualidad política, que a mediados de los noventa andaba más o menos igual de crispada que ahora. Aquello no funcionaba. La columna salía peor cada domingo.

Decidió probar suerte con la crítica de los programas de la tele (ya entonces tan lamentables como los actuales). Pero la escritura no sólo no mejoró, sino que empeoró. Y una tarde de lluvia en Barcelona, mientras hojeaba un libro sin prestar demasiada atención a lo que tenía entre manos, se encontró con una frase que lo hundió todavía más: «El último recurso del columnista es comentar la televisión».

Huyó de la política y la televisión y buscó cobijo en el columnismo literario, que como dice Miguel-Anxo Murado es la última trinchera del columnismo precisamente porque es la única que aún no es una trinchera. Así nació la idea de publicar un artículo dominical sobre aniversarios nada redondos de sus escritores favoritos. Empezó por hablar del 99 aniversario del nacimiento de Antonin Artaud. Continuó con Cesare Pavese. Y así siguió durante 52 semanas, hasta llegar a Jorge Luis Borges, sumando cifras imprecisas con las que conmemorar su heterodoxo santoral de escritores.

La idea de Para acabar con los números redondos era arremeter contra la frívola costumbre de los suplementos culturales de darnos la murga a fecha fija con el 20, 50, 100 o 500 aniversario del nacimiento o de la muerte de un literato. Confesaba entonces el autor barcelonés su inmenso odio a esas celebraciones asociadas única y exclusivamente a los números redondos: «No los puedo soportar. Me irrita de ellos, sobre todo, su injustificado y absurdo prestigio. No veo por qué el número 100 tiene más relevancia que el 101, por ejemplo».

Calendario de los jardines de Méndez Núñez

Calendario de los jardines de Méndez Núñez

Me ha venido a la cabeza esta reflexión de Vila-Matas ahora que vamos a liquidar el 2025, que no sé si es un número redondo, pero desde luego sí es mucho más redondo que el 2026 que nace esta Nochevieja. ¿Son sólo redondos los múltiplos de diez o también sirven los acabados en cinco? Si atendemos a las fanfarrias rituales de los suplementos literarios, el 2025 entraría sin problema en la definición, puesto que en estos cuadernillos nunca se pierde la ocasión de festejar un 25, 75 o 125 aniversario.

Les confieso que tampoco entiendo el prestigio del que gozan estos números redondos. Ya puestos —disculpen que saque del armario a mi yo matemático—, los números primos son mucho más interesantes, pero a nadie se le ocurre poner una placa en el vestíbulo de un teatro por los 101 años del estreno de una partitura.

A mí la idea de huir de las fechas señaladas me parece que conecta con aquella otra genialidad del Sombrerero Loco, la Liebre de Marzo y el Lirón que, en Alicia en el País de las Maravillas, se pasaban el rato tomando té y tarta para festejar los no cumpleaños. El caso es celebrar lo que queramos cuando nos dé la gana sin esperar a las efemérides redondas o redondeadas.

Así que, como propósito para este 2026 que estrenamos dentro de unas horas, propongo que recordemos a nuestros coruñeses favoritos —ya sean nativos o de adopción— sin prestar ninguna atención a las fechas ni a sus redondeces. Evoquemos, sin mirar el calendario, a Emilia Pardo Bazán, Pablo Picasso, María Pita, Inés de Ben, José Cornide, Fernando Rey, María Casares, Sir John Moore, Lady Stanhope, José Sellier, Luis Seoane, María Wonenburger, Wenceslao Fernández Flórez, Sofía Casanova, Pucho Boedo, Eugenio Fernández-Granell, Salvador de Madariaga, Juan Díaz Porlier, Juana de Vega, Luis Suárez, Urbano Lugrís y Amando de Ossorio. Y a todos los que faltan en esta lista que, por supuesto, es imperfecta como esas gloriosas fiestas de no cumpleaños en las que brindaremos por todos ellos y por un 2026 nada redondo.

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