Teddy Bautista o la antítesis de la jubilación
El músico canario estrena en Córdoba 'El periplo de las heroínas', vinculado a su último trabajo 'Ciclos 5.0', y lo hace 51 años después de venir a la ciudad a interpretar 'Ciclos'
Teddy Bautista en el Gran Teatro de Córdoba
Hay personas que cuentan las décadas que le quedan para jubilarse, luego los lustros, más tarde los años, posteriormente los meses, las semanas, los días... hasta que por fin llega el ansiado momento del descanso, siempre considerado merecido. Llegan las jornadas de viajes del Imserso, el dominó y esa llamada vida activa que tantas veces concluye en el aquagym. Y luego está la antítesis de ese retiro. En este caso Teddy Bautista que, con 83 años, se ha embarcado en un proyecto que mezcla música antigua, electrónica, canto, baile, artes marciales y acrobacia. Y por si fuera poco, hay una batería que se toca sola, como si hubiese tomado conciencia de sí misma. Se trata de 'El periplo de las heroínas' cuyo estreno absoluto ha acogido el Gran Teatro de Córdoba dentro del Festival de la Guitarra.
Al concluir el espectáculo, el propio Bautista recordaba que, 51 años atrás, la ciudad acogía el espectáculo llamado 'Ciclos', peculiar adaptación al rock progresivo y sinfónico de la 'Cuatro estaciones' de Vivaldi. Entonces, el papel de Judas en la obra 'Jesucristo Superstar' reclamó al canario, y aquella gira se suspendió. Así que ha visto justo representar en la ciudad 'El periplo de las heroínas', que está vinculado a su último trabajo, 'Ciclos 5.0'
Pasaje de El Periplo de las Heroínas
Hablamos ya, por tanto, en términos de medio siglo aquí, medio siglo allá, algo que puede hacer perder la perspectiva. Aunque desgraciadamente más conocido desde hace tiempo por casos de corrupción en la Sociedad General de Autores (SGAE), de cuyos cargos fue absuelto y posteriormente indemnizado, Bautista tiene su nombre escrito en letras de oro en el mundo del rock y pop español.
La ley del silencio que pronto impuso el régimen del 78 acerca de la etapa anterior, su rechazo interesado en bloque y las subsiguientes leyes de memoria histórica, convirtieron cualquier referencia a la dictadura en algo que ha de ir obligatoriamente acompañado del calificativo gris. Sin embargo, aquella España de los 60 y primeros 70 no sólo era un foco y atractor cultural de primer nivel, sino germen de extraordinarios grupos musicales, los llamados conjuntos, hoy en gran medida olvidados porque la propaganda se empeñó en designar a la movida madrileña como génesis del pop y rock patrio. Mucho antes de ello, los conjuntos mostraban una creatividad y calidad en sus discos que jamás fue igualada, además de gran variedad de estilos. Sin ir más lejos, Los Canarios, de Teddy Bautista, podían rivalizar con los mejores grupos americanos o anglosajones de la época. Y saldrían ganando casi siempre, tal fue la efervescencia de aquellos años que determinadas instituciones se empeñan en despreciar y ocultar.
Desde aquella explosión de Los Canarios, la carrera de Teddy Bautista estuvo marcada por la ya comentada obra 'Jesucristo Superstar', y más tarde ejerció de artista poco o nada prolífico, con escasas obras a lo largo de los años y una especial dedicación a la SGAE entre 1995 y 2011, algo que le trajo bastantes sinsabores y daños a su reputación.
Con un Gran Teatro a media entrada, o quizá menos, y la presencia de Ramoncín entre el público, 'El periplo de las heroínas' muestra quizá una aparente doble cara. Por un lado está la música, que remite a lo épico, antiguo, trascendental o mágico. Y sin demasiadas concesiones al público. Por otra la danza, acrobacias y artes marciales que, pese a la mescolanza, muestran por sus características una cara más amable, con coreografías sencillas que juegan constantemente con una serie de mamparas translúcidas, las propias luces, y el juego que aporta una cámara cenital.
Pasaje de El Periplo de las Heroínas
El conjunto tiene combina la cierta pretenciosidad y grandilocuencia de las melodías y cantos, con la humildad y carencia de ostentación en las coreografías y acrobacias, generando una obra bien adaptada para la escena y de adecuada duración, unos 80 minutos. La música experimental queda, digámoslo así, empaquetada en un recipiente visual que la hace perfectamente asimilable en un escenario, lugar para el que requiere sin duda de una adecuación. En el caso de Córdoba se ha sumado un componente entrañable, y es que gran parte del elenco era de la ciudad, con lo que todo queda en casa.
Continúa así la carrera ocasional pero inagotable de uno de los músicos españoles más talentosos, raros, alejado de las modas y extravagante en el sentido etimológico, pues camina fuera del sendero. Mención especial merece el acróbata Álex Trickoso, capaz de hacer cabriolas y virguerías imposibles en tan escaso espacio que despertó el aplauso más fuerte del público, que pensaba que se mataba en una de esas. Quizá en el fondo 'El periplo de las heroínas' es eso: una acrobacia musical y escénica para un formato reducido e íntimo.