El Coto Córdoba se reencontró con la victoria
El Coto Córdoba reacciona a tiempo (67-61)
Los de Gonzalo Rodríguez sufren más de la cuenta para superar al Valle de Egüés y ponen fin a su racha de dos derrotas seguidas
El Coto Córdoba cerró la primera vuelta con una victoria tan necesaria como sufrida. Ganó 67-61 al Valle de Egüés en Vista Alegre en un partido de poco brillo y que hubo que trabajar mucho. Condicionado desde el inicio, eso sí, por la ausencia de Ja’ Monta Black. Sin su referencia ofensiva, el equipo tuvo que reinventarse y agarrarse a lo básico para sacar adelante un duelo que nunca terminó de acercarse a lo pretendido por los cordobeses desde el inicio de la temporada.
El arranque dejó claro por dónde iba a ir el partido. Kevin Schutte se hizo fuerte en la pintura y sostuvo al Coto en los primeros minutos, mientras el ataque exterior no carburaba. El ritmo fue bajo, con errores en ambos lados y ventajas cortas. Los visitantes, sin complejos, se mantuvieron siempre cerca y llegó a mandar por momentos ante un Coto espeso, especialmente desde el triple.
El problema se hizo mayor tras el descanso. El tercer cuarto fue un atasco continuo, con pérdidas, malas decisiones y una sequía preocupante desde el perímetro. Los navarros aprovecharon el desconcierto para ponerse por delante y amenazar con la sorpresa. Cuando peor pintaba el panorama, apareció Alejandro Orozco con dos triples casi seguidos que devolvieron el aire a los locales y evitaron que el partido se les fuera de las manos.
El último cuarto fue de nervios. Potier sostuvo al Valle de Egüés hasta que la gasolina empezó a acabarse. Ahí emergió Gonzalo Orozco, mandando, anotando y leyendo mejor que nadie los momentos del partido. Un parcial favorable en los minutos finales, con el rival ya muy castigado por su corta rotación, terminó de inclinar la balanza.
No fue un buen partido, pero sí una victoria muy necesaria para acabar con una racha negativa de dos encuentros. El Coto Córdoba cierra la primera vuelta con diez triunfos y con la sensación de saber ganar también en los días menos brillantes.