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Los lunes concentran el 27,14% de las bajas en Córdoba

El presidente de CECO, Antonio Díaz, apunta que la solución está «en el diálogo social», algo que «no funciona con el Ministerio de Trabajo»

El reparto de las bajas en la provincia de Córdoba a lo largo de los siete días de la semana, o de los cinco laborables para la mayoría, no se hace de forma homogénea. De entre todas las jornadas hay una, el lunes, que supera considerablemente al resto, con un 27,14%, mientras el resto oscila en una franja inferior, entre los 12,94% de los viernes a los 19,94% de los martes.

Estos datos son de 2025 y corresponden a la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), que en el caso de Córdoba agrupa al 75,24% de la población activa. El hecho de que los lunes concentren casi una de cada cuatro bajas consideradas como Incapacidad Transitoria por Contintencia Común (ITCC) no es algo exclusivo de la provincia, ya que el porcentaje se aproxima, incluso supera ligeramente, a la media de Andalucía que el año pasado fue del 26,65%.

Otro dato significativo que ofrece AMAT es el de las bajas motivadas por trastornos mentales. Aunque su volumen no es significativo, ya que sólo representan el 1,89% de las ITCC de media mensual, sí es llamativo el crecimiento que ha experimentado en los últimos años, cuando entre 2018 y 2015 ha tenido un crecimiento del 144,10%.

Feijóo abre el melón

La situación no es nueva y preocupa sobre todo a los empresarios desde hace tiempo. Las recientes declaraciones del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, han reavivado un debate que siempre ha estado latente. En este terreno no hay que confundir bajas con absentismo, aunque ambas sí coinciden en una merma considerable de la productividad.

Otro aspecto destacado en este asunto es la incidencia del absentismo según AMAT, que señala que en España las bajas de los autónomos fueron el pasado año de 10,7 al mes por cada 1.000 empleados, mientras que en el sector privado la cifra se multiplica por cuatro hasta llegar a los 42,6 por 1.000 trabajadores. En este cuadro faltan las bajas que se producen en el sector público, pero al escapar al control de las mutuas el dato se desconoce aunque se supone que es, con distancia, el más alto de todos.

La visión de CECO

Esta situación preocupa desde hace tiempo a los empresarios. Así lo señala el presidente de la patronal cordobesa CECO, Antonio Díaz, quien explica que «es un problema nacional y transversar que está en todos los sectores económicos». Tanto desde la CEOE como desde Cepyme se ha llamado en reiteradas ocasiones la atención sobre este asunto que el año pasado supuso que 1,4 millones de personas no fueran a trabajar.

Para valorar la importancia de este problema, Díaz explica que el absentismo es el segundo coste para la Seguridad Social después de las pensiones, con una cuantía que se ha triplicado en los últimos diez años hasta los 33.000 millones de euros «de los que 17.000 millones los sufragaron las empresas».

En su opinión, «esto es una tremenda crisis económica y sanitaria porque afecta a lo público y a lo privado y hay que buscar soluciones», apunta el presidente de CECO, quien añade que «esto hay que aclararlo desde el diálogo social, que no funciona con el Ministerio de Trabajo y alguno más».

Las propuestas de los empresarios

Díaz recuerda que desde la CEOE se han propuesto siete medidas para solucionar estos altos datos de absentismo. Reclaman aumentar la plantilla de profesionales sanitarios e inspectores en los servicios públicos de salud y la Seguridad Social, así como potenciar las competencias de las Mutuas y dotarlas de recursos necesarios, y adelantar los controles al trabajador de baja por su Inspección Médica. En la actualidad el primer control es a partir de los 365 días y se propone que haya una evaluación a los 3, 6 y 9 meses.

También se reclama que sea la Inspección Médica del INSS la que asuma el control de los procesos de incapacidad temporal cuya reiteración supere la frecuencia habitual en términos anuales, independientemente de si tienen origen en la misma o en diferente patología y que la Seguridad Social asuma el pago íntegro de los primeros 15 días de los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes.

También pide la patronal eximir a las empresas de la cotización empresarial por contingencias comunes en todos los procesos que duren más de un año, dado que se han duplicado en los últimos seis años debido al cuello de botella de la Seguridad Social, así como exonerar del 100% de las cotizaciones empresariales en los contratos de duración determinada que se suscriban para la sustitución de personas con el contrato suspendido por causa de incapacidad temporal.

Sobre esto, Díaz explica que tras una baja hay que contratar otra persona para que la carga del trabajo no recaiga en los otros empleados, algo que ocurre en las pequeñas empresas.

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