firma invitadajosé maría Castilla

El motorista de la Sanglas

Actualizada 07:10

Llevamos seis años de tribulaciones que siguen proyectando un malestar social sin paragón en todo el periodo constitucional, por más que los voceros monclovitas y sus terminales mediáticas quieran ocultarlo bajo el fango y estiércol argumental que esgrimen a los cuatro vientos, basado permanentemente en la mentira, por no decir en la calumnia y la injuria.

Pero en todo este ferial de hipocresía gubernamental quiero reflexionar sobre el que a mi entender es el más injusto e inhumano. Me refiero al blanqueo del terrorismo de ETA por parte del PSOE y su líder, el presidente del Gobierno.

Los que vivimos la transición con edad para recordar el proceso de generosidad que nuestros abuelos y padres tuvieron que trasegar con tanta villanía e indecencia que ocasionó el terror de ETA, tenemos un plus de responsabilidad para mantener viva la dignidad de las muchísimas personas que sufrieron en sus carnes la extorsión etarra, con el siniestro resultado de más de 800 muertos, miles de heridos, familias destrozadas, un éxodo de casi trescientos mil vascos y la muerte civil de los que allí resisten a fecha de hoy con el señalamiento de los malnacidos proetarras.

Estoy seguro que la actual juventud y muchos vascos y resto de españoles no saben quién fue Jose Antonio Pardines, José María Piris Carballo o Jesús María Zabarta Arregui. Es verdad que con el exceso de información uno se pierde con tantos datos. Pues bien, Jose Antonio Pardines era la primera víctima de la incipiente ETA, asesinado brutalmente por dos etarras el día 7 de junio de 1968 por ser un jovencísimo Guardia Civil de 24 años perteneciente a los legendarios motoristas de la Sangla; y Jose María Piris fue el primer niño que los cobardes etarras lo hicieron volar con un paquete bomba junto al coche de su padre el día 28 de marzo de 1980. al que sólo pudieron identificarlo por las zapatillas de su hermana que llevaba puestas, murió en al acto con tan solo 13 años y el amigo que le acompañaba sufrió heridas que necesitó tres largos años para recuperarse, fue enterrado en San Vicente de Alcántara, el pueblo de sus padres, y varios meses después estos dejaron el País Vasco para volver a la tierra que los vio nacer para llorar la atroz e inexplicable muerte de su hijo, su dolor quedó para siempre en sus almas.

Pero frente a estos héroes olvidados, están los tipos como Jesús María Zabarta Arregui, conocido con el apodo del Carnicero de Mondragón, quien tiene un historial de los más largos: 17 asesinatos, 13 viudas, 27 huérfanos y dos niños que nacieron sin padres, asesino en libertad desde 2013. Nunca se arrepintió.

Podríamos seguir con más casos como los expuestos, pero este formato de opinión no lo permite. No obstante, les recomiendo el podcast que ha editado el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo en el que encontrarán una información más detallada y sobre todo el testimonio de muchas víctimas, especialmente las palabras de Carmen Carballo, la madre del niño Jose María Piris; desgarradoras y llenas de amor por su hijo, el grito silente de una sencilla familia que lleva a cuestas con resignación cristiana el dolor causado por unos malditos «gudaris», hijos de satanás.

Y todo esto es lo que el presidente Sánchez ha blanqueado de forma indecente y que quiere hacernos olvidar tanta ignominia y tanto despropósito, que enterremos el daño físico de toda esta legión de valientes anónimos ha sufrido y, sobre todo, el dolor moral de unas personas que han sido objeto de lo peor que la maldad humana es capaz: matar para sembrar el terror en base a unos ideales que son rechazados por la inmensa mayoría de ciudadanos.

Pues querido presidente, conmigo ha pinchado en hueso porque yo no olvido y siempre llevaré a las víctimas de ETA en mi corazón, en mis palabras y en mis pensamientos, reconociendo en todas ellas la grandeza de dignidad, virtud que usted carece.

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