editorialla voz de Córdoba

El fango arco iris

Actualizada 05:00

En el pasado pleno ordinario del Ayuntamiento de Córdoba el portavoz socialista desplegó una bandera arco iris como gesto de protesta por la negativa del grupo municipal de Vox para aprobar un acuerdo institucional con motivo del denominado ‘Día del Orgullo’ que se suele celebrar a final del mes de junio. No vamos a entrar en la denominación del día ni su conmemoración, ya que ello requeriría otro amplio texto aparte, pero sí que es importante denunciar la estrategia que desde la izquierda se sigue con grupos ciudadanos minoritarios - por mucho que el portavoz socialista hable de ‘mayoría social’- para deformar la figura del adversario político.

La oposición de un grupo político concreto al uso de banderas en un foro como es el pleno de un Ayuntamiento no solo se justifica por el propio reglamento municipal sino por una cuestión que es de sentido común pero, precisamente por eso, cada vez más difícil de defender: la bandera de un país democrático es la que simboliza la protección que todos los ciudadanos tienen ante la ley y las garantías de sus derechos fundamentales, sean estos ciudadanos de una condición sexual determinada o un color de piel concreto. Pero la izquierda necesita crear primero el problema, para después inventarse la opresión, denunciar la discriminación como si fuera la norma general y abanderar la defensa de un colectivo minoritario al que ella misma trata como si fueran débiles, realmente diferentes y con necesidad de tener más derechos que otros solo por preferir una opción sexual determinada. Que por cierto, las personas lo son más allá de su sexo o género, pero la izquierda circunscribe toda dignidad humana de cintura para abajo, como si la vida, y la relaciones en sociedad, no fueran otra cosa.

En el pleno se sacó una bandera para golpear a un grupo político y presentarlo como homófobo en este caso. Porque la izquierda, chivata y acusica, solo sabe señalar sabiendo además que miente: tanto en Vox como en todos los partidos del arco ideológico hay homosexuales a los que no solo no se discrimina sino que ocupan importantes cargos orgánicos. Lo que ocurre es que algunos de estos partidos políticos no defienden las variadas falacias que sí lanzan constantemente desde el PSOE y la izquierda en general, como es que los socialistas sean los únicos que agrupan a las minorías, que son los representantes en exclusiva de ellas y que estas minorías sufren persecución, amén de tratar de colectivizar a toda la sociedad con sus traumas, sus miedos, su filias y/o su modo de ver la vida. Allá cada cual con lo suyo en su ámbito privado. Bastante trabajo supone ya buscar un sueldo digno o una vivienda accesible en el día a día.

Ahora que tanto se acusa a la oposición -toda de ‘extrema derecha’- y a los medios que hacen su trabajo, de enfangar la vida política, es necesario denunciar que el fango procede de los mismos que lo lamentan, aunque este venga envuelto en una bandera arco iris. No lo hace más justo o hermoso: sigue siendo la misma táctica que emplea la izquierda para atacar a todo aquel adversario o disidente desde una elevada y falsa atalaya moral y de paso desviar la atención sobre la corrupción o el palmario asalto a las instituciones democráticas.

El segundo problema que tiene ese proceder está en los que callan y consienten tal práctica. Y que acaban abanderando las mismas infamias.

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