Toldología o Ciencias del Toldo
«Tenemos ya diversas corrientes intestinas dentro de la toldología, unas oficiosas, otras oficiales, muchas procedentes del acervo popular y algunas heterodoxas»
Como nuestros ancestros asistían al surgimiento de numerosas disciplinas en siglos precedentes, los cordobeses hemos visto el nacimiento de un nuevo saber: la toldología o ciencias del toldo. Esta novedosa área ya ha contado incluso con las primeras controversias, las mediciones y aproximaciones, los incipientes pioneros de la materia, las conclusiones matizadas y hasta los rudimentarios primeros estudios publicados. Los toldos en la Feria atraen el debate, las posiciones contrapuestas, los matices, las acusaciones, las evaluaciones y el análisis pormenorizado. He ahí el sol, he ahí el albero, he ahí el termómetro, he ahí la sombra. Y detrás de todos esos factores un universo entero, prácticamente virgen, por descubrir.
El toldo de feria puede parecer un mero trozo de tela, pero encierra en el fondo la esperanza de un Arenal mejor, de un mundo por venir donde la insolación y el torosón, los dos -ón de finales de mayo, queden definitivamente atrás como un mal sueño. Para ello, el Ayuntamiento, por primera vez, ha colocado 7.000 metros cuadrados de material textil con el objetivo de promover la sombra.
Sin embargo, los primeros toldólogos ya se han topado con un problema con el que no contaban. Al no existir edificaciones, y teniendo en cuenta el movimiento de rotación de la Tierra, pues el de traslación aquí no cuenta al durar la Feria sólo diez días, la sombra se va moviendo. «Y sin embargo se mueve... la puta sombra», exclamó un toldólogo consistorial asombrado por este hecho inesperado. En efecto, la sombra no se queda bajo el toldo, como el neófito supondría, sino que en algunos momentos está camino de Pamplona, por lo que hay que ir en su busca mediante pequeños desplazamientos semi-nómadas. El endiablado juego rotación-toldo, sin grades parapetos laterales, convierte al toldo en un peculiar reloj solar. Si la sombra está allí, ya cerca de Cuenca, son las 18.30.
El otro día ya contamos con las primeras mediciones oficiales, que señalaban entre 23 y 18 grados de diferencia según donde se tomara la temperatura, pues no es lo mismo la axila, que la ingle o la boca simbólicas de la Feria, esto es, la sombra, el sol recalentado o arriba del toldo. Esta horquilla hace ya posible que vengan al Arenal desde el aborigen australiano al simpático inuit, pues todos podrían tener un rincón acorde a sus características, haciendo esta fiesta más abierta si cabe. Los encargados de realizar este estudio fueron los bomberos, que lo mismo están en medio de una catástrofe, en el centro mismo del incendio, que les ordenan encaramarse al toldo con un aparatito comprado en Amazon, viva imagen esta del concepto multitarea. Si en ese momento, además, surge una emergencia, el bombero podría deslizarse por el mástil del toldo con toda celeridad, como hemos visto hacer en las películas, pues está todo pensado para el bienestar del pueblo.
El alcalde no obstante matizó dichos resultados, por lo que tenemos ya diversas corrientes intestinas dentro de la toldología, unas oficiosas, otras oficiales, muchas procedentes del acervo popular y algunas heterodoxas. Las Ciencias del Toldo nacen con efervescencia y hambre de saber.
Aquella sombra de toldo que se aproxima al sendero que lleva a Sebastopol marca que cae la tarde en El Arenal. Con la noche se acaban los exámenes y las observaciones. Mañana será otro día. Toldólogos de toda índole, incluidos los de la Unidad de Cultura Científica y de Innovación de la Universidad, acudirán prestos a esta apasionante cita con el conocimiento. Conscientes de ser testigos afortunados que asisten al alumbramiento de una materia, acaso un arte, confiamos en tener pronto un paper resolutivo que sirva de primer y sólido pilar para la toldología.