El perol sideralAlfredo Martín-Górriz

Belcebú, Asmodeo y Compañía

«La esperanza cristiana en la resurrección queda contrarrestada por la inspiración en la pesada piedra de aquellos dólmenes que, además, contraponen su vinculación con cultos en los que, en ocasiones, hubo sacrificios rituales con la religión basada en el amor universal y el perdón»

Se acercan los días 1 y 2 de noviembre, y con ellos las visitas a los cementerios por parte de miles de cordobeses. Es momento de recordar a los que ya no están, y de hacerlo además mediante tradiciones, costumbres, ritos litúrgicos o culturales que conviertan estos actos en algo comunitario y con un propósito trascendental. Los católicos, como suele ser habitual desde hace lustros, se encontrarán profanados muchos de estos camposantos debido a las fosas abiertas por las leyes de memoria histórica, que generan curiosas labores que jamás acaban, y que hemos tratado ya en esta sección en diversas ocasiones. Incluso hay profanaciones deconstruidas y modernísimas, como pinceladas de autor, de las que hablamos igualmente en el Perol Sideral. Son agresiones constantes que no cuentan con ningún tipo de respuesta.

Y así, estos lugares, quedan heridos y transformados en algo distinto y distante. Cementerios consagrados desde su propio nombre a la Virgen María o a algún santo, de pronto han de ceder parte de su espacio a enterramientos musulmanes, religión siempre incompatible con el cristianismo, invadiendo este lugar sagrado con la aquiescencia y pusilanimidad de las propias autoridades e instituciones que deberían defenderlo. Y así, se suman profanaciones de la memoria histórica e islam, un cóctel verdaderamente indigesto.

Pero faltaba un ingrediente para que fuese todavía más siniestro. Y, cómo no, ya lo tenemos. Esta vez no se trata de un cementerio, que ya están bastante maltratados, sino de un tanatorio. Por supuesto a costa del erario. Se trata del que tendrá el pueblo de Guadalcázar con forma de dolmen. ¿Para qué vas a buscar un estructura acorde a la tradición de tu pueblo si puedes basarte en una prehistórica y pagana?

Ni que decir tiene que el cementerio de Guadalcázar se encuentra profanado con las excavaciones de la memoria histórica. Ahora le añaden el complemento del tanatorio. Así, la esperanza cristiana en la resurrección queda contrarrestada por la inspiración en la pesada piedra de aquellos dólmenes que, además, contraponen su vinculación con cultos en los que, en ocasiones, hubo sacrificios rituales con la religión basada en el amor universal y el perdón. El ingenuo puede pensar que todo se debe al diseño inocente de un arquitecto enamorado de la historia. Pero creer en estas casualidades es entrar de lleno en el territorio de la candidez. El simbolismo de este peculiar dolmen es buscado ex profeso. Hace no demasiado se hubiera considerado un disparate. Hoy es algo peor, aunque pase desapercibido en una sociedad sumergida en un mar de insensateces abrumadoras que sirven, precisamente, de pátina para ocultar decisiones como ésta, coladas a la remanguillé. Evidentemente, el proyecto no contará con contestación ni crítica alguna. Mucho menos de quien estaría obligado a darla.

Esperando que el próximo tanatorio o cementerio de nuestra provincia cuente directamente con pequeños altares donde sacrificar bebés y vírgenes, y se denomine 'Belcebú, Asmodeo y compañía', asistiremos al surtido de ultrajes y sacrilegios que van cercando de manera sibilina la dignidad de la vida humana, desde su concepción, hasta, como vemos, la muerte y el más allá.

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