Hermandad de los Afligidos de Puente Genil

Hermandad de los Afligidos de Puente GenilPablo Castillejo

Córdoba disfruta en la calle con un Vía Crucis atemporal

Las cofradías disfrutaron con música elegante

No es Semana Santa en octubre. Fue un mar de gente en la calle, disfrutando del arte sacro, pasos, música cofrade y de imágenes de la provincia que, salvo en días puntuales como este, no se ven en Córdoba capital. Se celebraba una efeméride magna como los 600 años del primer rezo en occidente de las 14 estaciones del Vía Crucis, que trajo el beato Álvaro de Córdoba a Scala Coeli.

El día discurrió con calor, con un nivel musical espectacular y con los retrasos evidentes que tiene una jornada como esta. La primera de las hermandades en llegar fue la de las Aguas de Palma del Río y ya lo hizo con diez minutos pasada la hora prevista. A partir de ahí, el primer bloque continuó con la hermandad de la Caridad de Pozoblanco. Estas dos primeras imágenes contaron la similitud de ser un crucificado en posición de Vía Crucis y con acompañamiento musical particular.

La tercera imagen en pasar ante el altar fue la hermandad del Calvario, la primera de las hermandades que hizo en este mismo sábado el regreso de vuelta hacia San Lorenzo. La cofradía contó con el acompañamiento musical de la banda del Nazareno de Arahal, una de las formaciones de cornetas que más gustaron en toda la tarde. La hermandad de la Cena y la hermandad de las Angustias cerraron el primer bloque. Ya el grupo escultórico que tallara Juan de Mesa sumó un retraso de una hora.

La provincia, protagonista

El Huerto de Cabra dejó su sello, siendo un grupo distinto dado que los apóstoles van delante del Señor. Esa imagen dio entrada al segundo bloque. Ahí continuó la hermandad del Rescatado, la Columna de Priego, la Coronación de Córdoba y Afligidos de Puente Genil. Aquí destacó la manera de caminar de la cofradía prieguense, con una mecida mucho más malagueña y un andar particular. También resaltó el gran paso aún en talla del señor de los Afligidos. El segundo bloque continuó con la hermandad de Pasión, que también regresó al Alcázar Viejo y el Cristo de Zacatecas, un impresionante cristo con una gran historia detrás. La hermandad montillana salió desde la Santa Iglesia Catedral. Ese segundo bloque se cerró con las Angustias de Montoro, muy acompañada por su pueblo.

Las Esperanzas

Hubo un tercer bloque con el protagonismo de las Vírgenes con advocación de la Esperanza. La primera en llegar fue la O, con la Esperanza del Valle de la hermandad de la Cena, la Esperanza y la Paz y Esperanza. Salvo la titular de la hermandad de la Cena, el resto se marcharon de vuelta. Este bloque dio mucho sentido dado que es el año jubilar de la Esperanza y de ahí su presencia en este Vía Crucis. El regreso de estas grandes devociones se alargó hasta altas horas de la noche. La O fue de las encargadas en poner el broche a una noche mágica. También la Paz y Esperanza regaló una vuelta mágica hasta Capuchinos con la Esperanza en su camino hacia San Andrés con la dulce melodía de su banda.

Tras las Esperanzas se abrió el último bloque que sonó a Semana Santa de Córdoba. Primero fue el Huerto con Pasión de Linares y después el Prendimiento con su agrupación del Cristo de Gracia. Con la noche ya cerrada, continuó el Perdón, Redención y la Sentencia. Estas hermandades de la capital dieron paso a la Columna de Lucena. El señor, obra de Pedro Roldán, dejó una grata sensación con su forma tan particular de andar y la melodía de su tambor, además de la banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas. Ahí llegó también la Coronación de Fernán Núñez, antes del Silencio del Nazareno y la belleza particular del Caído de Aguilar.

La noche fue cayendo con grandes joyas, como el Cristo de la Expiración de La Rambla, o el Sepulcro de El Carpio. Entre medias, Conversión, Las Penas y Ánimas. El acto se cerró con la estampa de la Virgen de los Dolores y el Resucitado a su estela.

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