Instituto Montserrat Caballé en Tres Cantos

Instituto Montserrat Caballé en Tres Cantos

Esta es la historia humana que hay detrás de un instituto de Tres Cantos gracias al Aprendizaje de Servicio

El objetivo principal «es visibilizar a la UAPO y concienciar a los niños que no estamos solos en este mundo»

Madrid está a la cabeza de la calidad educativa en nuestro país, la clave está en tener una buena gestión en el programa de cada centro y en tener unos profesores acordes a este nivel de enseñanza. En Tres Cantos el instituto público Montserrat Caballé tiene estos dos pilares fundamentales y además cuentan con un proyecto humano que va más allá de lo académico y se centra en el prójimo, en «acercar la realidad de la vida a los alumnos».

Eva Avellaneda es la encargada de que esta idea salga adelante y se divida el aprendizaje académico y el de servicio. Los alumnos intercalan estas dos temáticas. «El objetivo es hacer un bien a la comunidad», nos explica la artífice de esta idea.

Asimismo, señala que «gracias a este proyecto los niños aprenden que no todo es matemáticas en la vida, sino que hay muchas más cosas de las que tienen que aprender a su edad para luego ser adultos».

Los chicos colaboran con la residencia Los Caminos, en Tres Cantos, y pasan tiempo con los más mayores. Ambos aprenden, los más jóvenes les enseñan sobre nuevas tecnologías, mientras que los ancianos dan cátedra sobre todas sus experiencias.

Además, trabajan con la UAPO (Unidad de Apoyo al Paciente Oncológico), en concreto, con los atletas de alto rendimiento que son pacientes oncológicos. En este caso, los alumnos entrevistan a los deportistas y ven una realidad que es el cáncer en personas más jóvenes.

«Muchos niños me decían que fue muy duro porque no sabían que había gente joven que padeciese esta enfermedad... Con esto aprenden que la vida te da bofetadas y hay que saber enfrentarlas», explicaba Eva Avellaneda a El Debate.

¿Cómo surge esta idea?

La idea surgió porque Eva veía los vídeo de Jesús Candel, el médico que sacó a la calle a miles de personas contra la Junta de Andalucía, y pensó que había que hacer algo. Como el hombre trabajaba con la residencia de Los Caminos, pues fue el primer objetivo de Eva, preguntar si ella también podía.

Al prototipo se le sumó una madre que es enfermera y tiene estudios relacionados con pacientes oncológicos, y poco a poco se constituyó este plan educativo gracias a otros profesores del centro que vieron esta oportunidad brillante.

Entre las diferentes asignaturas se compenetran y sacan adelante campañas de publicidad, iniciativas deportivas... Los protagonistas son los niños de primero de la ESO y la previsión que tienen a futuro es que se ponga en marcha a nivel regional en el resto de centros.

El mayor reto fue encajar el proyecto dentro del programa académico. «Se ha tenido que renunciar a un poco del temario, pero a lo mejor es más potente y eficaz que los niños sepan la realidad que hay fuera».

El objetivo principal «es visibilizar a la UAPO y concienciar a los niños que no estamos solos en este mundo. Y desde ahí cada profesor pensó cómo podía integrar algo de este proyecto solidario en su asignatura».

Un proyecto que busca ampliar horizontes

Este proyecto no solo quiere quedarse en Tres cantos y colaborar con la UAPO, también quiere sobrepasar este límite y ampliar sus colaboraciones. «Todas las partes implicadas están muy ilusionadas y por nuestra parte ojalá se vaya a más».

En cuanto a su financiación está exenta. «En la enseñanza te vas a encontrar gente más o menos implicada, pero la clave es meterle horas fuera del instituto», nos explica su precursora, Eva Avellaneda.

Los pilares de este proyecto son los profesionales que están detrás, su implicación y ganas de trabajar. El Aprendizaje de Servicio complementa a la perfección el programa educativo de los centros y es una brillante oportunidad para que los alumnos sepan cual es la realidad más allá de las matemáticas.

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