Oficina de Pangea en Alicante

Oficina de Pangea en AlicanteAyuntamiento de Alicante

Madrid refuerza su atractivo para el capital: las oficinas se transforman en activos mixtos residenciales

Hasta hace pocos años, los proyectos de oficinas en Madrid estaban definidos por el mercado corporativo tradicional

La inversión en real estate en Madrid está marcando un nuevo hito en 2026 con la venta de dos grandes edificios de oficinas por 200 millones de euros en la capital, poniendo de manifiesto una clara tendencia hacia proyectos de usos mixtos residenciales y de servicios. Esta operación no solo refleja la fortaleza del mercado terciario local, sino también un cambio estructural en la forma en que se conciben los activos urbanos en una ciudad en constante evolución.

La operación ha sido llevada a cabo por la promotora Metrovacesa y el vehículo inversor Atrea Real Estate. El acuerdo contempla la construcción de dos edificios de oficinas con más de 48.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable, que se integrarán con otros usos en un desarrollo que incluye vivienda, servicios y áreas comerciales en el denominado Oria Innovation Campus.

Este tipo de transacciones demuestra cómo el mercado madrileño ha sido capaz de atraer capitales significativos hacia proyectos de alto valor y de larga visión estratégica. Se trata de inmuebles diseñados con criterios de calidad y sostenibilidad que, al mismo tiempo, abren paso a modelos de convivencia urbana más integrados entre trabajo y residencia.

«El mercado de oficinas en Madrid está experimentando una redefinición completa de su papel dentro del mercado urbano», afirma Ángel Sánchez, letrado y socio de Golden Partners, abogado experto en real estate.

«Las grandes operaciones ya no se basan únicamente en rentabilidades tradicionales de oficinas, sino en la capacidad de integrarse con usos residenciales, comerciales y servicios que aporten valor a largo plazo», señala.

Este enfoque hacia activos mixtos responde a varias tendencias claras: por un lado, la presión de la demanda residencial en la ciudad, y por otro, las nuevas formas de trabajo híbrido que requieren espacios más flexibles. Además, los proyectos que combinan usos tienen una mejor respuesta ante las exigencias de sostenibilidad urbana que demandan tanto inversores como administraciones públicas.

Hasta hace pocos años, los proyectos de oficinas en Madrid estaban definidos por el mercado corporativo tradicional. Aunque este sigue siendo relevante, el contexto actual sitúa a la capital en un proceso de transformación que prioriza proyectos más versátiles y resilientes. La venta de estos 48.000 metros cuadrados de oficinas es un ejemplo claro de cómo la ciudad está siendo capaz de atraer inversión hacia una nueva forma de uso urbano.

La operación de Metrovacesa forma parte de un campus mayor que incluye otros edificios destinados a vivienda y servicios, lo que indica que la mezcla de usos es la fórmula que mayor consenso genera entre promotores e inversores. Esta tendencia también se refleja en otras iniciativas urbanísticas, donde la reconversión de espacios clásicos de oficina en zonas mixtas es cada vez más frecuente.

Desde el punto de vista jurídico y urbanístico, esta transformación exige un marco claro y ágil que facilite las recalificaciones y permita adaptar el uso de los edificios existentes a nuevas necesidades.

Según el abogado experto en real estate, «la clave para que este tipo de operaciones prospere es contar con una regulación urbanística que acompañe la visión estratégica de los promotores; sin un marco normativo claro, la incertidumbre puede ralentizar proyectos de alto impacto urbano».

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta filosofía de ciudad es el proyecto Madrid Nuevo Norte, que prevé integrar oficinas, viviendas, zonas comerciales y verdes en una operación de regeneración urbana a gran escala. Proyectos como este no solo reconfiguran el uso del suelo, sino que también atraen inversiones que buscan un impacto duradero en el tejido urbano.

La tendencia hacia activos mixtos urbanos también responde a una demanda creciente de soluciones integrales que combinen vida cotidiana, trabajo y ocio. Para muchos inversores institucionales, este tipo de proyectos ofrece una mejor perspectiva de rentabilidad a largo plazo y menor exposición al riesgo de mercados más tradicionales.

La transformación de oficinas en activos de usos múltiples no responde solo a una moda del sector inmobiliario, sino a una necesidad real del mercado urbano. Identificar y adaptar espacios con potencial para ser parte de un ecosistema más amplio es, según expertos, uno de los principales retos de las ciudades modernas en el contexto pospandemia.

Para Madrid, esta operación de 200 millones de euros representa más que una cifra: es un reflejo del dinamismo y la capacidad del mercado local para atraer inversiones de gran volumen hacia proyectos que responden a las demandas actuales de residentes, empresas y reguladores.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas