Un rebaño trashumante bovino durante la Fiesta de la Fiesta de la Trashumancia, a 4 de agosto de 2024, en Manzanares El Real, Madrid (España)

Un rebaño trashumante bovino durante la Fiesta de la Fiesta de la Trashumancia, a 4 de agosto de 2024, en Manzanares El Real, Madrid (España)Europa Press

Madrid

Los cuatro grandes caminos de ganado medievales que aún atraviesan la Comunidad de Madrid

La región conserva actualmente más de 4.000 kilómetros de vías pecuarias, una de las redes más extensas de España

Aunque hoy Madrid es una de las regiones más urbanizadas de España, todavía conserva parte de una red de caminos que durante siglos resultó esencial para la economía del país. Se trata de las vías pecuarias, rutas destinadas al tránsito de ganado trashumante que conectaban los pastos del norte con las dehesas y zonas de invernada del sur peninsular. Dentro de esta extensa red destacan cuatro grandes cañadas reales que aún atraviesan la Comunidad de Madrid: la Cañada Real Segoviana, la Cañada Real Leonesa Oriental, la Cañada Real Soriana Oriental y la Cañada Real Galiana.

Las vías pecuarias tienen un origen medieval. Su desarrollo estuvo estrechamente ligado a la trashumancia, práctica ganadera que consistía en el desplazamiento estacional de los rebaños en busca de mejores pastos. Durante siglos, miles de ovejas merinas recorrieron estas rutas cada año, contribuyendo a convertir la lana en uno de los principales motores económicos de Castilla. Para garantizar el paso del ganado se estableció una red de caminos públicos protegidos por la Corona, cuya gestión estuvo vinculada al Honrado Concejo de la Mesta, institución creada en el siglo XIII.

La Comunidad de Madrid conserva actualmente más de 4.000 kilómetros de vías pecuarias, una de las redes más extensas de España. Aunque muchas han quedado integradas en entornos urbanos o rurales muy transformados, continúan siendo bienes de dominio público y están protegidas por la legislación vigente.

La Cañada Real Segoviana

La primera de las grandes rutas que atraviesan la región es la Cañada Real Segoviana. Procedente de la provincia de Segovia, cruza la Sierra de Guadarrama y desciende hacia el sur atravesando diferentes municipios madrileños antes de continuar su recorrido hacia Extremadura. Históricamente fue una de las principales vías utilizadas por los rebaños trashumantes que viajaban entre los pastos de montaña y las dehesas extremeñas.

Su trazado discurre por zonas de gran valor natural y constituye uno de los corredores ecológicos más importantes de la región. En varios tramos mantiene una elevada continuidad territorial, lo que ha permitido compatibilizar su uso histórico con actividades recreativas como el senderismo y el ciclismo. La presencia de esta vía también ha contribuido a preservar espacios abiertos en áreas donde la expansión urbana ha transformado notablemente el paisaje.

La Cañada Real Leonesa Oriental

La segunda gran ruta es la Cañada Real Leonesa Oriental. Su recorrido conecta históricamente las montañas leonesas con las tierras del centro y sur de la península. En su paso por Madrid atraviesa diferentes municipios de la zona occidental y central de la comunidad, formando parte de uno de los principales ejes de comunicación ganadera de la España tradicional.

Durante siglos fue utilizada por importantes cabañas ovinas que recorrían cientos de kilómetros cada temporada. La anchura legal de esta cañada, como la del resto de cañadas reales, alcanza los 75 metros, una dimensión que permitía el tránsito de grandes rebaños y que garantizaba además la existencia de espacios de descanso y aprovechamiento para los animales. En la actualidad, numerosos tramos permanecen señalizados y son utilizados para actividades educativas relacionadas con la historia de la trashumancia y la conservación del patrimonio natural.

La Cañada Real Soriana Oriental

La tercera de las grandes vías pecuarias madrileñas es la Cañada Real Soriana Oriental. Esta ruta tiene su origen en las tierras sorianas y cruza el este de la Comunidad de Madrid antes de continuar hacia el sur. Su importancia histórica fue especialmente significativa debido al volumen de ganado que utilizaba este itinerario durante las campañas de trashumancia.

A diferencia de otras rutas más próximas a grandes núcleos urbanos, parte de su trazado conserva todavía características paisajísticas muy similares a las de siglos anteriores. Esto ha favorecido su utilización como corredor ecológico para numerosas especies animales y vegetales. Además, diversos proyectos de recuperación y señalización impulsados por administraciones públicas y asociaciones han permitido poner en valor su importancia histórica y ambiental.

La Cañada Real Galiana

La cuarta gran vía pecuaria es la Cañada Real Galiana. Se trata probablemente de la más conocida por los madrileños debido a que atraviesa zonas próximas a la capital. Su recorrido conecta históricamente las áreas ganaderas del noreste peninsular con territorios situados más al sur.

La notoriedad de esta cañada se debe también a la transformación experimentada en algunos de sus tramos durante las últimas décadas. El asentamiento conocido como Cañada Real toma precisamente su nombre de esta antigua vía pecuaria. Aunque la expansión urbana ha modificado parte de su recorrido, la ruta continúa existiendo legalmente como dominio público pecuario y mantiene su consideración como elemento integrante del patrimonio histórico madrileño.

Protección de las rutas

Más allá de su función original, estas cuatro grandes cañadas desempeñan actualmente un papel relevante desde el punto de vista ambiental. Los expertos consideran que actúan como corredores ecológicos que facilitan el desplazamiento de especies entre distintos espacios naturales, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad. Además, permiten mantener zonas abiertas que sirven de conexión entre ecosistemas fragmentados por carreteras, urbanizaciones e infraestructuras.

La protección de estas rutas también tiene una dimensión cultural. Las vías pecuarias constituyen uno de los testimonios más visibles de la trashumancia, una práctica reconocida como parte del patrimonio histórico español. Cada año esta tradición se recuerda en Madrid mediante la Fiesta de la Trashumancia, una jornada en la que miles de ovejas recorren algunas calles del centro de la capital siguiendo antiguos itinerarios ganaderos que siglos atrás formaban parte de la red pecuaria.

La permanencia de la Cañada Real Segoviana, la Leonesa Oriental, la Soriana Oriental y la Galiana demuestra cómo una infraestructura creada en la Edad Media continúa teniendo utilidad y significado en pleno siglo XXI. Aunque el tránsito ganadero ya no posee la relevancia económica de otros tiempos, estas cuatro rutas siguen formando parte del paisaje madrileño y representan uno de los patrimonios territoriales más extensos y singulares que conserva la Comunidad de Madrid.

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