El chef Dabiz Muñoz
Todo un manjar en la cocina nipona
Así es el pez que probó Dabiz Muñoz y que está prohibido en Europa: «Es supervenenoso»
Desde 1958, el gobierno de Japón regula la preparación de este pescado, que solo pueden hacer cocineros con una formación específica
Lo que para algunas culturas es un manjar, para otras puede resultar un riesgo innecesario. De hecho, en Japón existe un pescado cuya venta está completamente prohibida en España. Su enorme toxicidad provoca que, si no se corta o cocina correctamente, su degustación pueda ser letal para el consumidor.
En este sentido, se trata de un pez globo conocido como fugu, cuyas gónadas, hígado, piel e intestino contienen una potente neurotoxina con efectos mortales: la tetradotoxina. Concretamente, un consumo de solo 0,2 miligramos de esta toxina puede provocar síntomas graves e incluso causar la muerte.
Todo esto podría ocurrir si, al cortar una pieza de este pez, el chef rompiera alguna de las pequeñas vesículas que contienen la toxina, convirtiéndolo en un bocado potencialmente mortal. A pesar de que el gobierno de Japón regula su preparación desde 1958, aún se registran casos de intoxicación por fugu en restaurantes.
En cuanto a Europa, desde 2004 la Unión Europea prohíbe la venta legal de peces venenosos de la familia de los tetraodóntidos y de los peces erizo, con el objetivo de prevenir este tipo de accidentes.
Pocos chefs tienen licencia para manipularlo
A pesar de los riesgos mencionados, el fugu es considerado un manjar en la cocina nipona. Por ello, Dabiz Muñoz, apasionado por descubrir nuevos sabores, decidió probar esta peligrosa delicatessen, en su serie documental UniverXO Dabiz, estrenada recientemente en Netflix.
«Vamos a comer fugu, un pez globo que es supervenenoso. Dependiendo de cómo se corta y cómo se limpia, si rompes unas pequeñas vesículas que tiene dentro de su cuerpo, suelta un veneno. Y, si quien lo limpia no se da cuenta de que ha cortado las vesículas, te lo comes y te mueres», explica el cocinero.
«Yo no sé si lo ha limpiado bien el chef. Pero bueno, que esto sea tu última comida, no lo veo tan mal», bromeaba antes de probarlo. El lugar elegido fue un restaurante oculto en una calle de Tokio, donde Yoichi Sato, uno de los pocos chefs con licencia para manipular este pez globo, se encargó de prepararle el plato.