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Imagen de archivo de la princesa Grace de Mónaco siendo recibida en 1975 por la Reina Sofía a su llegada al aeropuerto de Barajas.

Imagen de archivo de la princesa Grace de Mónaco siendo recibida en 1975 por la Reina Sofía a su llegada al aeropuerto de Barajas.EFE

Los Mónaco y España: 5 siglos de historia y dos vestidos blancos

Los Grimaldi visitan Madrid de modo oficial y la princesa Charlene ha brillado por su discreción

Son 5 los siglos que España y Mónaco llevan lidiando la una con el otro. Y la visita de los Mónaco a Madrid suena bien, si bien no olvidamos lo poco que ayudaron a nuestra capital a conseguir unos Juegos Olímpicos que nos hubieran tanto ayudado. En realidad, y visto de lejos, no nos hacían falta. Ahora Charlène, siempre ninguneada, nos muestra lo que ha aprendido.

España, un país que reinó y conquistó el mundo, tuvo siempre trato con un pequeño principado que ocupa menos que el Parque Central de Nueva York, algo más que el Retiro de Madrid (2,02 kilómetros cuadrados contra los 1,18 kilómetros cuadrados de nuestro parque) y que es algo mayor que el Estado Vaticano en Roma. Pero su importancia es estratégica y es una reserva monetaria de muchos españoles que allí esconden sus caudales.

En 1524, Monaco se encontraba bajo el protectorado de Carlos I de España y V de Alemania por las actas firmadas en Burgos y Tordesillas, que les convertían en aliados de España garantizándoles una independencia y señoría propia.

1529. Carlos I paró en Mónaco de camino a Bolonia, confirmando la señoría oficial a Agustín Grimaldi. En 1624, casi un siglo después, se le concede a Honoré II de Mónaco el Toison de Oro, adoptando el monegasco el título de príncipe 17 años antes bajo el paraguas de la realeza española. Pero el poco agradecido Honoré II firmó con Francia un acuerdo en 1641 con Francia, expulsando las milicias españolas y saliendo de cuajo de la tutela española.

La reina Isabel de Farnesio para en 1714 en Mónaco de camino de vuelta a España y como acto diplomático se ofrece para ella un concierto de música francesa. Las relaciones diplomáticas se vuelven a establecer en 1876.

Con permiso de Isabel II de España, Alberto I de Mónaco se forma en la marina española y en 1912 pronuncia una conferencia sobre la oceanografía en presencia de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Las grutas de Altamira disfrutan de un gran renombre con el apoyo de Mónaco a España y un grupo común de paleontólogos.

Cuando Gracia de Mónaco se convierte en princesa de Mónaco cuenta con el apoyo y el consejo privado de la Reina Victoria Eugenia. Su relación se convierte en sólida y Gracia escoge a Victoria Eugenia como madrina de su hijo Alberto, heredero al trono.

El rey Juan Carlos, acompañado de la princesa Grace de Mónaco (d), brinda con los invitados a la comida ofrecida con motivo de los actos de proclamación de Juan Carlos I como Rey de España en 1975

El rey Juan Carlos, acompañado de la princesa Grace de Mónaco (d), brinda con los invitados a la comida ofrecida con motivo de los actos de proclamación de Juan Carlos I como Rey de España en 1975EFE

Desde entonces, además de las visitas de los Mónaco a España a Andalucía hace más de medio siglo, poca ha sido la conexión. La familia real de Mónaco disfruta de la caza en Extremadura y de las vacaciones en nuestras islas. Pero Mónaco nunca ha sido excesivamente respetuoso con España en el pasado reciente. Ahora que vienen Alberto y Charlène a visitar España de modo oficial, se agradece que ella, que tiene tratamiento de Alteza Serenísima, haya saludado a nuestros reyes con una ligera reverencia y dos besos.

La Reina Letizia y la Princesa Charlene

La Reina Letizia y la Princesa CharleneGTRES

El atuendo de Charléne de Mónaco, elegante, sobrio y veraniego, se ha asemejado mucho al de Doña Letizia, igualando las dos en sobriedad y acierto. Charlène de Mónaco, que al principio se esforzaba por mostrar sus hombros de nadadora día si y día también, ha comenzado a vestir mejor y a adoptar el protocolo. Escogió para su estreno en España un vestido sin mangas con cuello a la caja en encaje y falda de vuelo del casi español Óscar de la Renta. Doña Letizia escogió un vestido de lino crudo con zapatos y bolso de Magrit. En cuestiones de estilo, casi todo se aprende, si se quiere.

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