Máxima de los Países Bajos, junto a sus hijas Amalia y Ariane
La elegancia sublime de Máxima de Holanda
Anoche fue el debut de la princesa Ariane en el banquete de gala ofrecido a los emperadores de Japón
La reina con el vestidor más osado y colorido de todas ha demostrado que es además y según opinión pública, la más elegante. Con motivo de la visita de los emperadores de Japón a los Países Bajos, Máxima ha vuelto a dejar claro que se atreve con todo y que en sus manos está una de las más imponentes colecciones de joyas del mundo.
La Reina Máxima y el Rey Guillermo han recibido a Naruhito y Masako de Japón, que se encuentran en visita oficial en los Países Bajos hasta el 19 de junio. La gran sintonía que se sabe que existe entre Máxima y Masako quizás haya sido óbice para que la emperatriz del Japón se lance a brillar con tiara y todo en su visita.
A la llegada de los emperadores, Máxima de Holanda lució un precioso vestido verde de Natan, más corto por delante que por detrás, con cuello a la caja y mangas a la sisa. Lo curioso de la pieza eran los apliques con los que estaba hecho el vestido, que emulaban flores u hojas. Una impecable combinación que, aunque ya se había visto hace décadas con Yves Saint Laurent y hace menos tiempo incluso en el Pronovias de Manuel Mota, ahora ha recreado con estilo el argentino Pablo Piatti, con el que ha colaborado en varias ocasiones. Masako de Japón, discreta como siempre, llevó un conjunto de falda y chaqueta en jacquard color lila.
Naruhito y Masako de Japón con los Reyes de los Países Bajos
Durante la cena de gala, las holandesas brillaron de nuevo. La Reina Máxima escogió un fabuloso y elegante vestido con transparencias en el escote que viraba del nude al plateado, cuajado de líneas geométricas con una línea extremadamente favorecedora. El vestido, obra de Iris van Herpen, una creadora holandesa de la que la reina de los neerlandeses tiene ya varias piezas en su guardarropa. Iris van Herpen es parte de la Iris van Herpen es miembro invitado de la Cámara de la Alta Costura de París y suele combinar siempre la artesanía con toques tecnológicos, ya sea tejidos o accesorios impresos en 3D, formas flexibles o electricidad en los tejidos.
La fabulosa corona que escogió Máxima de los Países Bajos fue la tiara Estuardo, una majestuosa pieza de descomunales proporciones en cuyo centro se encuentra el diamante Stuart de 40 kilates, una pieza que pasó de la familia real británica a la de Orange-Nassau en 1690. Aunque a lo largo de los siglos el diamante fue desmontado y reutilizado en diferentes joyas, convertido en broche, colgante y collar, desde hace 130 años luce sobre la tiara que sirvió para la coronación de la reina Guillermina.
La Reina Máxima con el emperador de Japón
La Princesa Amalia, heredera al trono, lució un favorecedor vestido burdeos de encaje que combinó con la tiara Mellerio de rubíes, una de las más imponentes de la corona neerlandesa. Se trata de una de las piezas favoritas de la Reina Máxima que el Rey Guillermo III regaló a la reina Emma en 1889. La lució con el grandioso choker y el brazalete del mismo juego.
Las Princesas Amalia y Ariane
La Princesa Ariane, debutó en banquete de gala con un vestido rojo de escote asimétrico con un drapeado en forma de flor en el escote obra de la marca Safiyaa, fundada en 2011 por Daniela Karnut en Londres. Con la melena suelta, ha lucido la tiara de diamantes de la reina Emma que, de nuevo el rey Guillermo III encargo para su esposa en 1890 y que llevó por primera vez la reina Guillermina.
La emperatriz Masako
La emperatriz Masako escogió para la cena de gala por primera vez la Tiara de la Madreselva, una espectacular pieza de diamantes cuyo diseño reproduce esta flor, propiedad del a princesa Chichibu, que se integró al joyero de la emperatriz Michiko posteriormente. Lo acompañó de un collar doble de chatones y de un vestido delicado en azul Klein, un color muy de los Orange, sobre el que se sobrepuso encaje metalizado. Todo un despliegue de elegancia y sobriedad.