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Florentine

La trattoria Florentine en el WOW Concept de SerranoJohn Fornander

La trattoria inspirada en la glamurosa Italia de los años 70 que acaba de abrir en Madrid

Emplazada en la séptima planta de WOW Concept Serrano, apuesta por una cocina italiana con productores locales del país y un ticket medio de 50 euros

Al salir del ascensor en la planta séptima de WOW Concept en la calle Serrano, el negocio del expresidente de El Corte Inglés Dimas Gimeno, uno no sabe muy bien dónde mirar. Un leopardo de cerámica con los colmillos bien afilados da la bienvenida y posteriormente uno se adentra en un salón coronado con grandes chandeliers, una escultura de mármol que evoca a la mitología clásica, fruteros repletos de limones y una llamativa barra central. La decoración de Florentine, la trattoria inspirada en la glamurosa Italia de los años 70, entra rápidamente por los ojos. Tras su apertura en Marbella, el buque insignia de Urban Italian Group elige Madrid para su segundo proyecto en España.

Con capacidad para 220 comensales, es un restaurante donde importa tanto lo que se come con cómo se come con una colorida vajilla de rayas, limones y motivos florales que recuerda a la de otra gran cadena que opera con éxito en Madrid. Es un paraíso para los amantes de la cocina italiana y también para los que quieren presumir en Instagram. Un estilo de decoración maximalista, nostálgico y profundamente teatral, inspirado en el Renacimiento clásico.

Trattoria Florentine en Madrid

Trattoria Florentine en MadridJohn Fornander

Florentine se articula en torno a un gran comedor central, coronado por un techo espejado que amplifica la luz, con cocina abierta dejando ver a los chefs en movimiento y el fuego en directo. Tonos rojos profundos y materiales como el mármol y la madera de nogal aportan calidez al interiorismo. Desde el interior, amplios ventanales conectan con dos terrazas rooftop, decoradas con toldos a rayas y con vistas al barrio de Salamanca.

Terraza de Florentine

Terraza de Florentine con vistas al barrio de SalamancaJohn Fornander

La propuesta gastronómica, con un ticket medio de 50 euros, se basa en una cocina italiana que apuesta por productores de distintas regiones del país como los tomates San Marzano de Campania, Parmigiano Reggiano de pequeñas queserías de Emilia-Romaña o harina 00 molida en Nápoles.

Desde Marbella llegan algunos de sus platos más reconocibles, como la Holy Carbonara, que se termina directamente en una rueda de queso pecorino y está pensada para compartir (20 euros persona), o las pizzas napolitanas de fermentación lenta durante 48 horas (entre 19 y 24 euros). La carta de Madrid amplía la propuesta con novedades como el vitello tonnato (22 euros), la pasta Big Boy Manzo (26 euros) con carne de vaca gallega madurada, aportándole un sabor súper intenso y una textura tierna que se desmarca de la típica boloñesa tradicional o la pizza Spicy Nduja (21 euros), con el embutido similar a la sobrasada, pero típico de Calabria.

Florentine

Pizzas napolitanas de Florentine

Florentine

Pasta con trufa blanca de Florentine

«Marbella nos enseñó lo que Florentine puede ser cuando todo encaja: la terraza, la cocina, la barra, el equipo y la energía del espacio. Madrid era el siguiente paso natural: una ciudad que vive la gastronomía con intensidad. Es más grande, más rápida y más exigente, y eso nos motiva», señala Brazer Bozlak, CEO de Urban Italian Group, en conversación con El Debate.

Al frente de la operación en España está Patrick Graf, Operations Director del grupo que aporta experiencia en grupos internacionales como Zuma o Rosa Negra Group. «Queremos que Florentine Madrid se integre de forma orgánica en el día a día de nuestros clientes: un espacio donde el servicio acompaña sin invadir, donde el ritmo es el adecuado y donde cada experiencia fluye con naturalidad. En una ciudad como Madrid, siempre hay espacio para un italiano con alma propia».

En la barra, los cócteles italianos clásicos marcan el ritmo. El Florentine Spritz (con Aperol, prosecco de la casa y naranja sanguina) se ha convertido ya en uno de los imprescindibles, mientras que no faltan clásicos como el Negroni, preparado al momento y terminado en la misma mesa. Bienvenidos a la dolce vita.

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