Rodaballo de Kaia-Kaipe
Kaia-Kaipe, el templo de Getaria donde el rodaballo a la brasa toca el cielo
Un restaurante con una historia que comienza en 1962 y al que la familia Arregi Larrañaga ha convertido en icono de la gastronomía guipuzcoana
En un rincón de Guipuzcoa, rodeado de belleza, en un pueblo que rezuma vida y paisajes, un lugar para enamorarse perdidamente de su mar y de su gastronomía. En Guetaria se alza Kaia-Kaipe, en el puerto entre brisas del Cantábrico y una materia prima difícilmente superable. En la cuna de una de las mayores gestas del mar, la que nació el 10 de agosto de 1519 cuando cinco naves zarparon del puerto de Sevilla para regresar sólo una tres años después capitaneada por Juan Sebastián Elcano, tras dar la primera vuelta al mundo. Ilustre oriundo de Guetaria que inició la fama de un pueblo que rebosa historia y belleza.
Cocina de producto sin aderezos honrando a la mar, carta de temporada en un restaurante que cuenta con un vivero y una bodega con más de mil quinientas referencias, nacionales e internacionales. Un restaurante con una historia que comienza en 1962 y al que la familia Arregi Larrañaga ha hecho crecer hasta convertirlo en uno de los iconos de la gastronomía guipuzcoana. Un lugar para el disfrute culinario de la mano de la simpatía del anfitrión Igor Arregi que les hará sentir como en casa y sobre todo muy felices.
Sala de Kaia-Kape
La belleza comienza a desplegarse en el comedor con estilo marinero y aires elegantes con vistas privilegiadas al puerto de Guetaria. Materia prima en estado puro que principia con unas estupendas anchoas en aceite, perfecto homenaje a la salinidad. El marisco procedente de un vivero al lado del restaurante con piezas de considerable tamaño se presenta con un salpicón de bogavante, lleno de sabor, pase ligero y refrescante que pone las primeras notas de lujo culinario. Suavidad y elegancia en unas cocochas de merluza en diferentes texturas, culto a la melosidad, excelente textura que se desliza en el paladar para aportar la prestancia y solemnidad de un imponente pase.
Cocochas que se presentan a la brasa con singular gusto a humo, enlazada con otra preparada en huevo y la tercera en una maravillosa salsa verde, destinada a mojar pan. Puro sabor guipuzcoano gravitando sobre una suprema materia prima que llega a nuestra mesa con el infinito arte de saber tratar el producto, elevarlo al cielo con sutiles abrazos de fuego para que la materia no pierda un ápice de su excelente calidad.
Centolla de Kaia Kape
Maridando los primeros envites nos llega un espumoso, un champagne francés Bèrèche & Fils, un premier cru de la zona de Montagne de Reims. Burbujas que en nariz despliegan aromas de bollería y crema fresca, acompañadas por delicadas notas de frutos rojos. En boca se revela un pase cremoso, con refrescante acidez para configurar un champagne amplio y elegante. Aires franceses que abren paso a unas cigalas rebozadas. Guiños a la tierra que ofrecen una excelente jamón 5 jotas cien por cien ibérico, un despliegue de clase culinaria con la cecina de Wagyu y un revuelto de hongos sobre foie a la plancha, excelente juego de melosidad que baña con finura la intensidad del sabor del foie con caricias de plancha. De vuelta al mar en Kaia-Kaipe también se cultiva un elegante tataki de atún rojo premium que se acompaña con mermelada de tomate y salsa ponzu.
El marisco adquiere un papel protagonista en Kaia-Kaipe con unas magníficas nécoras que continúan homenajeando la materia prima. Sublime centolla de texturas insuperables e intenso gusto para literalmente comerse el mar. Clásicos vascos absolutamente imprescindibles como el changurro al horno o alianzas con el país vecino para presentar unas estupendas ostras de considerable tamaño y salinidad marina en perfecta unión con las burbujas de champagne. Las piezas de marisco destacan por su calidad y por su tamaño, impresionantes bogavantes de más de seis kilos que pasan de las aguas salinas a la mesa para rendir culto al producto fresco. En Kaia-Kaipe el cielo culinario se alcanza con cada bocado y se realza con un blanco de Rioja de 2017, «Mártires». De la variedad cien por cien de Viura, para un vino envejecido en madera, once meses en barrica de las bodegas «Finca Allende», sorprendentes notas de frutas amarillas en nariz, con matices de melocotón y toques balsámicos y especias finas. Perfil equilibrado y fragante, armonía en cada envite y suavidad en boca. Destacada complejidad y elegancia en un blanco que reivindica a La Rioja con galones vinícolas más allá de los tintos.
Parrilla Kaia Kaipe
Entre las variedades de marisco Kaia-Kaipe nos invita a probar unos estupendos percebes o unas cigalas a la plancha que continúan imprimiendo el sello de calidad norteño en cada uno de sus platos. Un templo culinario que crea una oda al producto sobre una parrilla que ya es parte de la historia guipuzcoana. Sobre ella auténticos tesoros de mar que van desde el besugo, el cogote de merluza, el rape, el cabracho, el virrey o el buque insignia del restaurante un impresionante rodaballo a la parrilla con la exquisita técnica de mimar el producto desde el mar al cielo con suaves abrazos de brasa. Joyas que culminan con un tesoro, un palo cortado Marqués de Poley de 1064 que pone la guinda a una experiencia gastronómica inolvidable, con un precio en torno a 150 euros por persona.